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Dietas milagro, ¿por qué NUNCA debemos creer en ellas?

 

“Las dietas milagro no existen”

Leila Perez Venturino, nutricionista y dietista en el Hospital Vithas San José de Vitoria nos explica por qué nunca debemos creer en las dietas milagro: “Esta dinámica es imposible porque hay muchos factores que confluyen a la hora de ganar peso y que deben ser tenidos en cuenta a la hora de perderlos. Debemos de ser conscientes de que no hay atajos, ni milagros en este camino. La única solución es recibir ayuda profesional y hacer reeducación alimentaria para que se produzca ese cambio de hábitos y estilo de vida necesarios, para conseguir un peso saludable que podamos mantenerlo en el tiempo”, añade la especialista.

No existe ninguna lista de alimentos buenos y malos. Todos los humanos tenemos necesidades de nutrientes, vitaminas, minerales que para ser cubiertas necesitan de una amplia cantidad de alimentos, de lo contrario nuestra dieta seria deficiente. Además, es muy importante controlar que el descenso de peso no sea muy rápido, ya que, de ser así, “nos está indicando que no es grasa principalmente lo que estamos perdiendo, sino que hay pérdida de agua y masa muscular”, aclara Leila.

Los profesionales sanitarios especialistas y especialmente los dietistas-nutricionistas, son los que deben prescribir las dietas de manera personalizada. “Cada vez la población es más proclive a autoevaluar y a cuidar su salud contrastando, de forma autónoma y autodidacta, informaciones sobre diferentes posibilidades de tratamiento. Pese a que, sin lugar a dudas, este hecho representa un síntoma de que la población se interesa más por su salud, también la hace más vulnerable a acceder a la “información pseudocientífica relacionada con la alimentación y la nutrición”, afirma Leila.

Los riesgos de las dietas milagro

Una dieta que tiene como objetivo bajar de peso debe producir un balance negativo; es decir, aportar menos de lo que la persona necesite. Sin embargo, no deben producirse restricciones muy severas de energía porque esto puede alterar nuestro metabolismo y caer en el efecto “yo-yo” con la recuperación posterior del peso. “Una dieta muy estricta es insostenible en el tiempo tanto a nivel físico como mental. Cuando se le prepara una dieta a una persona para perder peso, además de calcular la energía que tendrá dicha dieta en función de sus características personales, se tiene en cuenta que lo máximo recomendable es perder aproximadamente ½ kg por semana”, aconseja la nutricionista.

Las dietas basadas en eliminar grupos enteros de alimentos traen más daños que beneficios, una dieta, aunque sea para bajar de peso, debe cumplir con el objetivo de preservar nuestra salud y por ello debe estar compuesta por todos ellos, en la porción y frecuencia justas.  Según Leila, sólo es necesario quitar grupos de alimentos cuando hay una razón de fuerza mayor como puede ser una alergia, una intolerancia, una enfermedad metabólica, etc. “y por supuesto que cualquier patología, debe ir acompañada de su correspondiente diagnóstico médico”. “Solo consumiendo alimentos de todos los grupos podremos obtener todos los nutrientes que necesita nuestro organismo: proteínas, hidratos de carbono, lípidos, vitaminas, minerales” añade la nutricionista. Por otra parte, es indispensable que una dieta sea personalizada, para que contemple todas las variables necesarias para ser elaborada, entre ellas: edad, sexo, actividad física, preferencias y aversiones alimentarias, horarios, situación fisiológica, estado de salud, etc.

 

 





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