ESTÁS LEYENDO...

Dietas de moda, ¡que no te engatusen!

Dietas de moda, ¡que no te engatusen!

Los españoles somos adictos a las dietas: la de la alcachofa, la del limón, la de la sopa, la Dukan… Casi todas nos suenan y casi todas tienen en común el mismo objetivo: perder kilos rápidamente. Pero mucho cuidado, los expertos advierten que en muchos de los casos se trata de dietas monótonas que pueden ser deficitarias en nutrientes esenciales y no están exentas de riesgos como deshidratación, estreñimiento, hiperuricemia, etc.

La obesidad es una enfermedad metabólica crónica cuyo tratamiento requiere de cambios en la alimentación y el estilo de vida mantenidos en el tiempo. Sin embargo, la elevada prevalencia de esta enfermedad y la dificultad que conlleva su tratamiento contribuye a la proliferación de dietas “mágicas” y otros procedimientos, de eficacia no comprobada, que prometen una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo. Para colmo, muchas de estas dietas vienen recomendadas por personajes famosos con sus testimonios, lo que alienta a los pacientes a seguirlas. Según advierte la doctora Irene Bretón, del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), las consecuencias adversas de este tipo de dietas son obvias y diversas.

¡No hay manera!
“Durante los últimos años han proliferado una serie de propuestas de tratamiento dietético para la obesidad y otros procedimientos, de eficacia no comprobada. La recuperación ponderal y el fenómeno de “rebote” son frecuentes y no están exentos de riesgos”, afirma la doctora Bretón. “A pesar de los esfuerzos de investigadores, sociedades científicas y organismos oficiales, este tipo de dietas y procedimientos se siguen utilizando por muchas personas como método de adelgazamiento y llegan a constituir un auténtico problema de salud pública, ya que pueden provocar deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo de los alimentos y producir efectos psicológicos negativos. Fomentar la educación en alimentación y hábitos de vida saludable en la población es una responsabilidad de todos”, asegura.

En tres grupos

Según la doctora Bretón, “desde un punto de vista quizás algo artificial, pero práctico, podemos clasificar las dietas alternativas en el tratamiento de la obesidad en tres categorías: dietas pintorescas y mágicas, dietas especiales y dietas pseudocientíficas”.

1.     Broccoli on steel fork in woman mouth Las “dietas pintorescas” son aquellas que no pretenden seguir ninguna teoría científica, sencillamente, intentan convencer de la facilidad para llevarlas a cabo y su eficacia. Serían, por ejemplo, la dieta de la sopa, la de la alcachofa, la del limón etc.

2.      Las “dietas especiales” no siguen las recomendaciones habituales de una dieta hipocalórica equilibrada, pero en determinadas circunstancias y con una indicación y un control del tratamiento por un médico especialista, se pueden emplear en pacientes concretos. A modo de ejemplo, son las dietas de muy bajo contenido calórico.

3.      Por último, las “dietas pseudocientíficas” son aquellas que pretenden basarse en fundamentos científicos, pero que no está comprobada su eficacia o seguridad. Por ejemplo, la dieta Dukan o la dieta disociada. “La mayor parte de las personas que siguen estas dietas pierden peso al inicio, pero luego lo recuperan en poco tiempo. En general son dietas monótonas que pueden ser deficitarias en nutrientes esenciales. Y, por supuesto, no están exentas de otros riesgos, como deshidratación, estreñimiento, hiperuricemia, etc.”, señala la doctora Breton.

Algunas pinceladas para reconocerlas
La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ha recogido en un documento algunos ejemplos de este tipo de dietas, entre las que están la dieta cetogénica (bajas en carbohidratos, como la dieta Atkins); la dieta Dukan (que propone una alimentación basada básicamente en alimentos ricos en proteínas y muy pobres en grasas); la dieta disociada (que propone que en la pauta de alimentación no se deben tomar en una misma comida alimentos ricos en hidratos de carbono y en proteínas); las dietas relacionadas con la sensibilización a alimentos (basados en tests de intolerancia a alimentos, siendo el más conocido el Alcat test, y que evalúa la respuesta a la lisis celular cuando las células sanguíneas se exponen a determinadas sustancias in vitro); las dietas basadas en el grupo sanguíneo (basada en la clasificación tradicional de los grupos sanguíneos, A, B, AB y O, sin tener en cuenta el factor Rh, y que según una supuesta “base científica y antropológica”, las personas deberían seguir una alimentación de acuerdo con estos grupos); la dieta detox (como la de la alcachofa o la del limón) o las dietas basadas en un solo alimento (y que en un sentido amplio se ajusta al “estilo de vida detox” que incluye evitar posible agentes tóxicos ambientales, seguir una pauta de alimentación y de hidratación adecuada, dando prioridad a los alimentos de origen vegetal, disminuyendo por ejemplo, las carnes procesadas, realizando ejercicio regular, disminuyendo el estrés y manteniendo una pauta de sueño adecuada).




Nutrición enteral domiciliaria con dieta hipocalórica e hiperproteica
Una de las dietas que la SEEN denuncia es la utilización de nutrición enteral de manera exclusiva por sonda nasogástrica y promete una pérdida de peso de hasta 15 kg en 15-20 días. En España, este tratamiento se propone en una conocida clínica de medicina estética. Se administra una fórmula de nutrición enteral de aproximadamente 800 kcal, hiperproteica, con un porcentaje muy bajo de hidratos de carbono con la finalidad de inducir cetosis y disminuir el apetito. Según la SEEN, no se han publicado estudios a largo plazo sobre su eficacia y seguridad, y a su juicio es indudable que si se coloca una sonda nasogástrica a una persona con obesidad y se administra una fórmula hipocalórica, sin permitirle que tome ningún otro alimento, se producirá una pérdida de peso. Sin embargo, este tipo de aproximación dista mucho de los principios en los que se basa el tratamiento global de la obesidad. La colocación de una sonda enteral es un procedimiento no exento de complicaciones, como son: lesiones por decúbito en cavidad nasal esófago o en la unión esófago-gástrica, aspiración de la fórmula y neumonía o neumonitis, especialmente si existe reflujo gastroesofágico, diarrea, vómitos etc.

Hacer lo correcto
Para que el tratamiento de la obesidad sea duradero es requisito indispensable que la pauta de alimentación de adapte a las características y al tipo de vida de cada persona. Y para ello, nos da la pauta de alimentación para tratar la obesidad debe tener las siguientes características: ser hipocalórica, equilibrada y adecuada para el paciente. Todo lo que salga de aquí, es perder el tiempo y además, resulta peligroso.

1.      “En primer lugar, debe aportar, como es obvio, una cantidad inferior a las calorías que consume la persona. Este déficit calórico es el responsable último de la pérdida de peso. En general, se aconseja un aporte de entre 500-1.000 kcal inferior al consumo energético”, señala la doctora Breton.

2.     Asimismo, esta experta explica que, “el término “equilibrada” se refiere a que debe aportar los nutrientes esenciales y debe mantener un equilibrio entre los distintos macronutrientes que se asocie con una mejoría de la salud en general”.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *