Dígaselo con internet.

-Buenos días. Dígame.

-Vengo a pedirle consejo,
porque estoy muy preocupada.

-Si puedo ayudarla, estoy a
su disposición.

-Es que mi marido dice que
me hiede el píloro.

-¿Cómo dice?

-Que me hiede el píloro. Lo
dice mi marido, que me hiede…

-¡Tranquila mujer! ¿Qué su
marido la hiere?

-Es que soy muy tímida y
estoy nerviosa.

-Pues dígamelo despacio y
suba un poquito la voz.

-Es que me da vergüenza que
alguien pueda entrar y enterarse. ¿Me puedo acercar a su oído?

-¡Sí mujer!

-Que mi marido dice que me
hiede…

-¡Ya basta! Ya me he
enterado. Usted lo que tiene es halitosis.

-¿Y eso qué es?

-La halitosis no es otra
cosa que mal aliento.

-O sea que… ¡me huele mal
la boca!

-Efectivamente….¡y
cantidad!

-¡Jesús…así mi Antonio! ¿Y
lo del píloro?

-Esto debe ser que su marido
ha leído algo sobre el tema. ¿Es sanitario?

-No. Es informático.

-Pues habrá buscado en
Internet: HALITOSIS y leído que, en algunos casos, el mal aliento está
producido por una infección por Helicobacter pilori.

-Pues, que yo sepa, tengo la
boca muy sana y sin ninguna infección.

-El Helicobacter no se
encuentra en la boca sino en el estómago. Lo más probable es que lo suyo sea
más sencillo, porque, en la mayoría de los casos, la halitosis tiene su origen
en la boca y no en problemas gástricos.

-Mire. Yo me lavo los
dientes tres veces al día.

-Tenga en cuenta que le
estoy hablando de la boca. Y la boca tiene más cosas que dientes, como, por
ejemplo, la lengua.

-Es verdad.

-En muchos casos este mal
olor se produce porque la saliva no ha sido capaz de evacuar  los restos de alimentos que quedan en la
lengua.

-Pero mire. Yo casi siempre
ceno un poco  de jamón de york y un
yogur… y antes de acostarme me cepillo los dientes. ¿Cómo es posible que mi
marido me diga al despertarme lo del píloro?

-Porque la saliva, durante
el sueño, disminuye su producción y al faltar ese líquido los restos de
alimentos, aunque sean pocos, no son arrastrados.

-Bueno, ¿y qué puedo hacer?
¿Algún chicle de mentol?

-Eso sólo enmascara el mal
aliento. ¿Usted fuma?

-Sí, y bebo de vez en
cuando.

-Pues, en principio, ha de
eliminar ambas cosas o disminuirlas al máximo. ¿Lleva algún plan de comidas?

-Sí. De cena lo que le he
dicho y al mediodía ensaladas de todo tipo.

-¿Y cuál es su preferida?

-Una que lleva lechuga,
cebolla, coliflor y espárragos.

-Pues acaba de nombrar tres
verduras que producen una fuerte halitosis.

-¿Y entonces qué hago?

-En principio, eliminar
estos ingredientes y sustituirlos por otrosl

-¿Y qué más?

-Lavarse los dientes antes y
después de desayunar… ¡Ah, y en su caso tomar un zumo de pomelo o limón que
activa la producción de saliva!

-¿Y algo para enjuagarme?

-Si lo quiere…pero no es
esencial.

-¡Qué farmacéutica tan poco
interesada! Me gustaría llevarme algo para hacerle gasto.

-No tiene importancia. Para
pagar un consejo de este tipo, y muchos como éste de los que damos los
farmacéuticos, tendría que comprar media botica.

-Pues se lo voy a decir a mi
marido. Le voy a dar una alegría.

-Pues, entonces, un último
consejo.

-¿Cuál?

-Hasta que no se le cure la
halitosis dígaselo por Internet, ¿no es informático?

                                               Pedro
Caballero-Infante P.



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