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Digestiones en positivo, ¡el secreto para ser feli...

Digestiones en positivo, ¡el secreto para ser feliz!

Si quieres vivir en positivo, favorece tus digestiones

Los expertos de la SEPD demuestran que la conexión entre cerebro y sistema digestivo es más estrecha de lo que parece y actúa en ambas direcciones.

Molestias tan frecuentes como el dolor de estómago o el estreñimiento pueden amplificarse hasta convertirse en estados emocionales, según la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Ello se debe a la extensa red de neuronas y todo tipo de neurotransmisores que conectan las paredes del estómago y el intestino con el córtex cerebral, enviando información de lo que pasa en el aparato digestivo digestivo y cómo se desarrolla la digestión. Por ejemplo, el 95% de la serotonina, uno de los neurotransmisores más importantes del cuerpo, se encuentra en el intestino.

Este sistema neuronal permite que el estómago y el intestino se adapten a lo que ingerimos pero también es un sistema de alarma. Cuando algo no funciona bien, los nervios sensitivos localizados en las paredes inflamadas del tubo digestivo se hipersensibilizan, amplificando los estímulos locales que originan el malestar, la náusea, el dolor, etc. El cerebro registra estas señales provenientes del sistema digestivo y, a su vez, las modifica bajo el influjo de emociones como la angustia, la ansiedad o la depresión (a menudo asociadas a padecimientos molestos de larga duración) agravando y perpetuando el trastorno por la capacidad perturbadora que tiene el sistema nervioso central sobre la función de las vísceras. La interacción entre mente y sistema digestivo abre las puertas a nuevos campos de investigación y a nuevas formas de tratar algunos trastornos digestivos así como también neurológicos.

Digestiones lentas

La digestión lenta y la sensación de plenitud después de las comidas, la hinchazón y el dolor abdominal, el estreñimiento alternando con diarrea y otras afecciones sin lesión ni causa aparente en las pruebas diagnósticas convencionales, son molestias muy frecuentes y que la mayoría de las personas experimentan. Por ello, los expertos de la Sociedad Española de Patología Digestiva recomiendan cuidar lo que comemos y cómo lo comemos, entender lo que nos sienta bien y mal para adaptar la dieta al bienestar de cada persona. Lo mismo para nuestro intestino: hay que cuidarlo, favoreciendo el tránsito intestinal, saber relajar el abdomen, cuidar la microbiota y dedicar el tiempo que cada uno necesite para ir al baño. Cambiar la flora bacteriana intestinal predeterminada puede variar no solo la calidad de la digestión sino también el estado de ánimo. Por ello, los expertos de la SEPD recuerdan que un correcto funcionamiento del aparato digestivo y un cuidado adecuado del mismo a base de una dieta equilibrada y que nos siente bien, son básicos para el bienestar emocional. En este sentido, es recomendable evitar una dieta rica en salazones y ahumados y favorecer la dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, grasas saludables y pescados, así como evitar el alcohol y el tabaco.

Además, enfermedades del sistema digestivo que cursan con inflamación o irritación como la colitis o la gastritis se agravan cuando por causas emocionales aumenta el estrés o la ansiedad. La salud digestiva depende, pues, del equilibrio homeostático entre la función cerebral y la función digestiva y, a su vez, está influida por la dieta.





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