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Distonías auditivas. escucha a tus oídos.

Distonías auditivas. escucha a tus oídos.

Uno
de cada dos personas mayores de 60 años sufre una pérdida de audición
significativa, lo que no impide que más de la mitad de la población no se haya
sometido nunca a una revisión. Hacerlo es fundamental para detectar a
tiempo  posibles problemas

España
es el segundo país del mundo, después de Japón, que más ruido produce. Sin
embargo, más del 50 % de la población no se ha sometido nunca a una revisión
auditiva, lo que sitúa este tipo de revisiones muy por debajo de las
oftalmológicas o dentales, que aunque mucho más frecuentes, no por ello son más
importantes.

Un
problema de conciencia

Más
de 3 millones de españoles (el 8?3 % de la población) podría tener problemas de
audición. Son estimaciones de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y
Patología Cérvico-Facial (SEORL-PCF), uno de los apoyos fundamentales que los
centros auditivos GAES han tenido en el desarrollo de su última Campaña
Informativa para la Detección de los Problemas de Audición. Son datos más que
relevantes, cuya publicación ha despertado entre los españoles cierta inquietud
ante la necesidad de someterse a revisiones auditivas periódicas, casi con la
misma frecuencia con la que se llevan a cabo las revisiones dentales u
oftalmológicas. El problema es considerable, ya que según el doctor Carlos
Cenjor, secretario general de la Sociedad Española de ORL-PCF, la pérdida de
audición es ya la tercera afección en importancia después de la artrosis o la
hipertensión.

El órgano de la
comunicación

El oído
es un órgano fundamental para la comunicación. A través de él nos llega gran
parte de la información que recibimos del resto de la sociedad, por lo que su
cuidado merece ser tan esmerado como el del resto de nuestro cuerpo. Detectar
anomalías en su funcionamiento es el primer paso para evitar un deterioro
progresivo que pueda desembocar en la pérdida definitiva de la capacidad
auditiva. Para conocer tu grado de audición, hazte las siguientes preguntas:

v     
¿Tienes
dificultad para seguir una conversación en algún lugar frecuentado, como un
restaurante o un medio de transporte público?

v     
¿Obligas
a tus interlocutores a repetir fragmentos de alguna conversación con
frecuencia?

v     
¿Tienes
dificultad para localizar los ruidos cotidianos o los sonidos de la naturaleza?

v     
¿Sueles
sorprenderte ante la llegada de alguien o de algún vehículo, de cuya presencia
no te hayas percatado anteriormente?

v     
¿Tienes
dificultad para seguir conversaciones telefónicas?

v     
¿Te
han dicho alguna vez que hablas demasiado fuerte?

v     
¿Se
han quejado los miembros de tu familia o tus vecinos de que pones la televisión
o la radio demasiado fuerte?

v     
Cuando
te hablan a la espalda, ¿entiendes bien lo que te dicen?

v     
¿Percibes
alguna vez sibilancias o zumbidos en los oídos?

Si
respondes afirmativamente a una sola de estas preguntas deberías ir de
inmediato al especialista en otorrinolaringología cuanto antes, a fin de que te
haga una revisión auditiva.

Detección precoz:

pruebas muy sencillas

Según
el doctor Cenjor, tener dificultades para reconocer palabras y mantener
conversaciones, subir el volumen de la radio o la televisión constantemente, no
escuchar cuando hablamos por teléfono o incluso padecer vértigo, pueden ser
claros indicativos de que algo no va bien en nuestros oídos. Es entonces cuando
tenemos que plantearnos seriamente la posibilidad de acudir al
otorrinolaringólogo para que nos haga una revisión auditiva y pueda detectar,
si los hubiera, posibles problemas.

Este
tipo de revisiones consta de diferentes pruebas que se realizan en diferentes
fases:


  1. Exploración física u
    otoscopia:

    observación del conducto auditivo hasta el tímpano para comprobar
    el estado del mismo. En este tipo de pruebas se detectarían posibles
    tapones de cerumen, inflamaciones internas, supuraciones o perforaciones.

  2. Exploración audiológica:

    consistente
    en otras dos pruebas: Audiometría tonal liminar y Audiometría verbal.
    La Audiometría tonal liminar
    se realiza vía aérea o vía ósea. La aérea
    se efectúa dentro de una cabina insonorizada en la que, tras colocar unos
    auriculares en los oídos, se comprueban los umbrales de percepción de las
    diferentes frecuencias, es decir, el alcance real de la sordera. A
    continuación, en la misma cabina, se realiza la vía ósea, consistente en
    la medición de la capacidad de audición del oído interno a través de la
    colocación de un pequeño vibrador detrás del oído. La Audiometría
    verbal
    establece el grado de comprensión del lenguaje midiendo la
    capacidad de distinción entre los sonidos de una misma palabra.
  3. La revisión en algunos casos se completa con laprueba del
    umbral o de inconfort
    , que consiste en estimular los oídos con
    fuertes intensidades para conocer el umbral de molestia del paciente, es
    decir, su tolerancia a los sonidos fuertes

Cuidados
neonatales

En
el caso de los niños, la detección de estos problemas antes de los dos años de
edad puede evitar una futura discapacidad. Por este motivo, la Comisión para la
Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH), integrada por la SEORL-PCF, la
Sociedad Española de Pediatría, el Ministerio de Sanidad, la Asociación de
Sordos y empresas colaboradoras, ha conseguido que España sea uno de los
primeros países del mundo en instaurar un programa de Detección Universal
precoz de la sordera para todos los recién nacidos. Este programa está
consensuado por el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas desde hace
algunos años y supone un paso importante para frenar los problemas auditivos,
ya que las pruebas para detectar posibles anomalías son realizadas al poco de
haber nacido el bebé y durante los meses posteriores, lo que permitirá reducir
notablemente las tasas de sordomudez en nuestro país. En el caso concreto de
los bebés, la detección precoz de los problemas auditivos es fundamental para
poder evitar una futura discapacidad.

Presbiacusia:

ganar edad, perder
oído

En
el caso de los adultos, recientes estudios revelan que en España el 30 % de las
personas mayores de 55 años padece pérdida auditiva. La causa principal no es
otra que la presbiacusia, una pérdida progresiva de la audición que
aumenta con la edad. Suele darse en ambos oídos, afectando en primer lugar a
las frecuencias agudas y progresivamente a las medias y graves. Ello provoca
que quienes la padecen comiencen a desarrollar serias dificultades para
reconocer palabras, y requieran de una repetición continua para no
confundirlas, lo que incide negativamente en sus relaciones sociales.

Jóvenes y
trabajadores,

los más expuestos
al ruido

Son
los jóvenes quienes más están viendo crecer el número de casos de pérdida
auditiva en los últimos años. La causa no es otra que la ingente contaminación
acústica inherente al estilo de vida de la juventud actual (discotecas,
conciertos de rock, cine, etc…), que vive continuamente expuesta a sonidos de
una intensidad superior a los 95 decibelios (dB), lo que provoca que los oídos
se resientan y, en algunos casos, queden dañados irremediablemente. No sería la
primera vez que un chico se queda sordo después de oír un solo concierto. Por
ello, conviene incidir en la necesidad de utilizar protectores auditivos cuando
se vaya a este tipo de eventos en los que la contaminación acústica alcanza
niveles insoportables. Según datos de FREMAP (Mutua de Accidentes de Trabajo y
Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social), un millón de personas en
nuestro país se exponen a niveles superiores a 90 decibelios (dB) en su
trabajo, mientras que otros tres millones soportan en su entorno laboral
niveles acústicos superiores a los 85 dB. En estos casos, la empresa está
obligada por ley a proporcionar información al trabajador sobre los riesgos
potenciales para su audición, a realizar controles médicos periódicos y a
suministrar protectores auditivos a los trabajadores.



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