ESTÁS LEYENDO...

DMAE, la ceguera de hoy

DMAE, la ceguera de hoy

Si observas dificultad para enhebrar una aguja, marcar un número de teléfono, ver la hora o incluso distinguir caras, no lo achaques a la edad y hazte un chequeo. Cada año se detectan en España 26.000 nuevos casos de Degeneración Macular Asociada a la Edad, la principal causa de ceguera legal en nuestro país. Con un diagnóstico precoz, el número de personas mayores de 55 años con DMAE se podría reducir.

La Degeneración Macular asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad ocular degenerativa que afecta al centro de la retina, una zona del ojo llamada mácula, responsable de la visión central “directa” necesaria para actividades de nuestra vida diaria como leer, ver la hora, conducir, coser, marcar un número de teléfono o distinguir las caras. En España, según afirma el Profesor Gómez-Ulla, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), el 4% de la población mayor de 55 años sufre DMAE (525.000 personas). La incidencia anual de DMAE húmeda en población mayor de 55 años es de unos 26.000 nuevos casos cada año, con una población total afectada de unas 350.000 personas. Pero lo más preocupante es que hay unos tres millones de españoles que están en riesgo de padecer DMAE y más de la mitad de nuevos casos de DMAE no llegan nunca a la consulta del especialista en retina.


 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosNo lo achaques solo a la edad


El principal rasgo que caracteriza a esta enfermedad es la presencia de visión borrosa y distorsionada, de tal manera que puede verse la silueta de un objeto o una persona, pero no distinguir sus detalles o sus rasgos. También es característica la pérdida de capacidad visual en el centro del campo de visión así como una disminución de la agudeza visual. Ambas características pueden confundir a los pacientes con problemas de vista asociados a la edad.

Otros síntomas son la ondulación e inclinación de objetos y líneas rectas (metamorfopsia), la desaparición frecuente de las letras cuando se está leyendo, la disminución de la visión de los colores, un aumento de la sensibilidad a los destellos o la visión de un punto o zona oscura en el centro del campo visual y la dificultad cada vez más acentuada para ver en la penumbra o en la oscuridad.

La DMAE más a fondo
Existen dos tipos de degeneración macular:


1. Degeneración macular húmeda: representa alrededor de un 15% de los casos de DMAE. Progresa rápidamente y es responsable de aproximadamente el 80% de la pérdida grave de visión asociada a la DMAE. Los síntomas pueden empezar a desarrollarse de una forma muy rápida y puede conllevar una importante pérdida de visión. Uno de los primeros síntomas que permiten sospechar de su aparición es que las líneas rectas se vean onduladas.

2. Degeneración macular seca: en este caso, la pérdida de visión central es más lenta y progresiva. Es la forma más común de la enfermedad y se asocia con pequeños depósitos amarillos llamados drusas que se forman debajo de la retina y que el oftalmólogo puede detectar a través de un examen del ojo con dilatación de pupila. Su síntoma más común es una visión central borrosa que empeora lentamente, de manera que las personas que la padecen se van adaptando con mayor facilidad a ese daño progresivo.

Factores de riesgo

Aunque no se sabe con exactitud cuál es la causa de la DMAE, se han documentado varios factores de riesgo, de los cuales el que mayor importancia tiene es la edad. Otros factores de riesgo pueden ser: antecedentes familiares, el sexo (las mujeres tienen mayor riesgo), la raza (la población de origen caucásico presenta un mayor riesgo), ser hipertenso, tener el  colesterol por encima de los niveles considerados normales, ser fumador (el tabaco incrementa la producción de radicales libres que provocan un daño celular y pueden causar una escasa circulación hasta la retina de aquellos nutrientes que protegen a la mácula), estar excesivamente expuesto a la luz solar (la radiación de los rayos solares origina sustancias oxidantes dañinas, denominadas radicales libres, que afectan a la retina), o una dieta inadecuada pobre en luteína y zeaxantina. La carencia de  vitaminas C y E, de zinc, así como de los dos carotenoides (luteína y zeaxantina) dos carotenoides responsables del pigmento macular, afecta negativamente a su sistema de defensa y puede provocar la progresiva degeneración de la mácula. Otro factor de riesgo es tener el iris de color claro. Asimismo, investigaciones recientes muestran que el peso excesivo y la obesidad pueden contribuir a una evolución más rápida de la enfermedad. Por el contrario, una alimentación rica en vegetales como zanahorias,  repollo, espinacas,  brócoli, guisantes, coles de Bruselas, maíz,  etc. puede prevenir la pérdida de visión.

Cómo se diagnostica

El oculista puede llevar a cabo un completo examen del ojo que permita diagnosticar la enfermedad. Aun así, los especialistas recomiendan que todas las personas mayores de 40 años acudan al menos una vez al año al oculista para realizarse una revisión que incluya una inspección detallada de la retina.
  
Ante la aparición de cualquier signo sospechoso (líneas rectas que se ven curvas, dificultades para ver lejos o distinguir los colores, etc.) es importante acudir al oftalmólogo, pues la degeneración macular puede tardar años en desarrollarse. Para salir de dudas, sitúate frente a la rejilla en una habitación bien iluminada, colócate e a unos 30 – 40 centímetros. Si utilizas gafas de cerca, póntelas. A continuación tápate un ojo y comprueba si aprecias algunas irregularidades en la red como, por ejemplo, distorsiones, líneas ondulantes, diferentes tamaños o celdas que no se ven. Haz lo mismo con el otro ojo. No olvides que al realizar el test debes ver bien toda la rejilla. Si alguna zona aparece distorsionada (por ejemplo ondulada, turbia o blanquecina)  mientras estás mirando al punto del centro, debes concertar una cita con el oftalmólogo para que te examine.  Cualquier anomalía en el dibujo de la rejilla de Amsler puede indicar degeneración macular.

Tratamiento
Las terapias actualmente disponibles son poco efectivas y tratan más bien de frenar la progresión de la lesión y la pérdida de visión. Los pacientes suelen tomar una combinación de suplementos nutricionales a base de antioxidantes (vitaminas E, C y betacarotenos) y zinc.
Si los vasos afectados no están en la mácula se puede realizar una coagulación mediante láser para evitar que los vasos alterados se acumulen y produzcan nuevas hemorragias. Para ello se emplea un láser térmico que cauteriza los vasos sanguíneos que presentan fugas e impide su propagación. El láser, sin embargo, no está exento de riesgos y sólo puede tratarse con esta técnica a un pequeño porcentaje de pacientes con la forma húmeda de la enfermedad. Además, las recaídas después de esta intervención son bastante frecuentes.

Una opción más novedosa consiste en la aplicación de terapia fotodinámica. Para ello, se inyecta un medicamento sensible a la luz a través de una vena del brazo, que llega hasta el ojo siguiendo el torrente sanguíneo. Cuando el especialista enfoca dentro de los ojos con un láser no térmico, el fármaco produce una reacción química capaz de destruir los vasos sanguíneos anómalos. Al contrario que el láser, esta terapia no destruye el tejido sano que rodea a la lesión.

Campaña DMAE 2010

En la actualidad, el glaucoma (12,3%) y la Degeneración Macular Asociada a la Edad son las principales afectaciones asociadas a la ceguera y a la pérdida de visión en la población senil. Con la campaña DMAE 2010 apoyada por CEOMA (Confederación Española de Organizaciones de Mayores) y UDP (Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España), la Sociedad Española de Retina y Vítreo pretende controlar y disminuir los casos de ceguera legal en España producidos por la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) húmeda, enfermedad que se estima la padecen unas 350.000 personas en España.

La campaña DMAE 2010 quiere concienciar a la población de la importancia de un diagnóstico precoz de la DMAE, informando de cuáles son sus síntomas y sus factores de riesgo. Esta iniciativa tiene el reto de reducir el número de personas mayores que sufren ceguera legal derivada de esta enfermedad en un 20%. La campaña organizará diferentes charlas en el territorio español acerca de la enfermedad, que serán impartidas por oftalmólogos especialistas en retina en más de 20 ciudades españolas a personas mayores de 55 años.

“La detección precoz es relativamente sencilla”, como apunta el Prof. Francisco Gómez-Ulla, presidente de la SERV, “por eso recomendamos a las personas mayores de 55 años acudir al oftalmólogo para realizar revisiones periódicas de la vista. En caso de que se encuentre alguna anomalía, el paciente se derivará al retinólogo, y lo trataremos de la forma más adecuada”. “Lo importante es reconocer los principales síntomas de esta enfermedad para poder diferenciarlos de la pérdida de visión típica de la edad, como por ejemplo, no poder marcar los números de un teléfono, enhebrar una aguja o distinguir claramente las caras. Por ello, cuanto más conocimiento se tenga sobre la DMAE, más fácil será de detectar, con lo que se evitarán nuevos casos de ceguera” comenta José Luis Méler, presidente de CEOMA.

Más información en
www.dmae2010.es
www.cidema.net
Este Centro de Información sobre la Degeneración Macula ofrece contenidos específicos referidos a la tipología, los factores de riesgo y las conductas positivas para evitar y ralentizar el desarrollo de la degeneración macular.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page