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DMAE Visión central en deterioro

DMAE Visión central en deterioro

DMAE Visión central en deterioro

De una inicial dificultad para reconocer caras, conducir o leer, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) puede acabar en un deterioro visual permanente en pocos meses si no se frena a tiempo. Un nuevo tratamiento ya disponible en España consigue una mejora en la agudeza visual con una mayor comodidad para el paciente y menos visitas de seguimiento

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es un trastorno que afecta a una parte de la retina denominada mácula, que se encuentra en la zona posterior del ojo. La mácula es un tejido fotosensible necesario para la visión en detalle por lo que, en las personas con DMAE, la visión central se deteriora gradualmente. La visión central es necesaria para ver las cosas con nitidez. Así, las personas con DMAE pueden tener problemas para reconocer caras, leer o conducir vehículos.

En cuanto a la prevalencia de la enfermedad “en España, cada año se producen 14.748 nuevos casos de DMAE exudativa, y se calcula que existen unas 300.000 personas con esta enfermedad, aunque solo 130.000 están Borja Corcosteguidiagnosticadas” ha comentado el doctor Borja Corcóstegui, director médico y coordinador del Departamento de Retina y Vítreo del IMO (Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona).

DMAE exudativa y riesgo de ceguera
Existen dos formas de DMAE, exudativa y seca. La DMAE exudativa, también denominada degeneración macular neovascular, es la forma más grave de la enfermedad. Supone apenas un 10% del total de casos, pero tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, ya que supone el 90% de los casos de ceguera causados por la enfermedad. Se calcula que en España existen unas 300.000 personas afectadas por DMAE exudativa. En ella se forman nuevos vasos sanguíneos anómalos debajo de la mácula en los que se puede producir la fuga de sangre y líquido. Este proceso puede causar un deterioro visual permanente en pocos meses, si no se recibe un tratamiento adecuado. Este tipo de DMAE reduce sustancialmente la calidad de vida del paciente, y tiene un efecto significativo sobre la independencia y la salud física, emocional y social de la persona que la padece. Los pacientes con problemas de visión asociados con la DMAE exudativa experimentan limitaciones en las actividades de la vida cotidiana, como leer y conducir, y en su capacidad de cuidar de sí mismos y de ser independientes. Asimismo, la pérdida de visión asociada a la DMAE exudativa aumenta significativamente el riesgo de caídas y fracturas, lo que a su vez puede derivar en hospitalización y otras complicaciones. Este proceso puede causar un deterioro visual permanente en pocos meses, si no se recibe un tratamiento adecuado.

Los principales desencadenantes patogénicos de la DMAE exudativa son las proteínas del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), que inducen la formación de nuevos vasos sanguíneos desde las capas más profundas del ojo, lo que se conoce como neovascularización coroidea (NVC). Estos nuevos vasos sanguíneos son inmaduros y frágiles, lo que facilita la salida de lípidos, líquidos y sangre, lo que causa edema, inflamación y alteración de la estructura retiniana, y puede acabar provocando visión borrosa, distorsión y pérdida de visión. La DMAE exudativa supone apenas un 10% del total de casos, pero tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes ya que supone el 90% de los casos de ceguera causados por la enfermedad.

Síntomas: en estadios muy incipientes, la enfermedad suele ser asintomática y constituye un hallazgo casual en una exploración oftalmológica. Según el doctor Corcóstegui, “estos pueden ser visión borrosa, disminución de la visión central, disminución de la intensidad o el brillo de los colores, distorsión de imágenes y líneas, escotoma, es decir ceguera parcial, temporal o permanente, que suele aparecer en la parte central del campo visual, deslumbramiento y reducción de la visión nocturna”. Los pacientes también pueden referir micropsia (trastorno que afecta a la percepción visual en la que se perciben los objetos mucho más pequeños de los que son) o escotoma (zona de ceguera parcial, temporal o permanente). El escotoma aparece característicamente en el campo visual central, respetando el campo periférico.

Entre los factores de riesgo están la edad: la DMAE puede presentarse en personas menores de 65 años, pero su prevalencia aumenta de manera exponencial a partir de los 70 años; la genética: puede que exista un mayor riesgo en caso de tener familiares cercanos con DMAE; tener DMAE en un ojo, lo que aumenta el riesgo de padecerla en en el otro ojo;el tabaquismo, que puede doblar o triplicar el riesgo de padecer DMAE; la obesidad, que puede favorecer la progresión de la DMAE; tener hipertensión arterial y ser mujer, ya que este colectivo presenta un riesgo ligeramente superior a los hombres.

Impacto sobre enfermos y cuidadores
Según la Primera Encuesta sobre el Impacto de la DMAE exudativa en la vida de los pacientes y sus cuidadores, realizada por Bayer y cuyo objetivo ha sido obtener un mayor conocimiento del impacto de la DMAE exudativa (físico, emocional y económico), el rol del cuidador en el abordaje y tratamiento de la enfermedad, y el panorama actual en el tratamiento de la DMAE exudativa, el 65% de los pacientes y el 77% de los cuidadores consideran que existen varios obstáculos en el abordaje de la DMAE exudativa. “El 56% de los enfermos se ha vuelto más dependiente de sus cuidadores desde el diagnóstico, y la mayoría están preocupados porque la enfermedad tenga un impacto negativo en su rafal navarroindependencia futura” ha comentado el doctor Rafael Navarro, especialista en Retina y Vítreo del IMO. “Las principales barreras son: el tratamiento en sí mismo, la búsqueda de un tratamiento adecuado, y el coste del tratamiento” ha explicado el doctor Navarro. En este sentido, la disminución del número de inyecciones y visitas de seguimiento que se requieren para mantener la agudeza visual, son puntos clave en la mejora del manejo de la enfermedad.

Oclusión de la Vena Central de la Retina (OVCR)
La oclusión de la vena central de la retina (OVCR) es un trastorno vascular retiniano habitual y una causa frecuente de pérdida de visión, mayoritariamente en pacientes de más de 50 años de edad. La OVCR produce una mayor presión intravascular, un menor flujo sanguíneo retiniano e isquemia de la retina (reducción del aporte de oxígeno), lo cual induce el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anómalos que pueden aumentar la pérdida de visión y producir complicaciones más graves. La liberación del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) contribuye a un aumento de la permeabilidad vascular en el ojo y al edema macular. La pérdida de visión asociada a la OVCR suele ser indolora y de aparición súbita, aunque también puede desarrollarse de forma gradual a lo largo de días o semanas.

Tratamientos ¡Lo último!
1. Fotocoagulación con láser. La elegibilidad del tratamiento con láser depende del tamaño y localización de la lesión.
2. Tratamiento quirúrgico de las membranas neovasculares.
3. Terapia fotodinámica con verteporfina. La verteporfina es un colorante fotosensible derivado de la porfirina que tiene una alta afinidad por el endotelio vascular de los neovasos coroideos y forma complejos con el LDL a nivel circulatorio. Es captado por la membrana celular pasando al citoplasma. Es un tratamiento que comprende dos fases: la administración intravenosa de la verteporfina, y su subsiguiente activación por una luz de longitud de onda 689 nm (baja energía) administrada mediante un láser no térmico. El tratamiento se administra cada tres meses.
4. Tratamientos anti-VEGF. La proteína del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) es una proteína que genera de forma natural el cuerpo. Es el activador más importante de la formación de nuevos vasos sanguíneos, también llamada angiogénesis. Sin embargo el VEGF también está involucrado en procesos patológicos y se ha asociado al crecimiento anormal de nuevos y frágiles vasos sanguíneos en la parte posterior del ojo, aumento de la permeabilidad vascular y formación del edema. El tratamiento anti-VEGF actúa bloqueando el factor de crecimiento del endotelio vascular y ha demostrado una mejora para tratar la neovascularización coroidea. En esta línea, las autoridades sanitarias acaban de aprobar un nuevo medicamento que ha revolucionado el campo de la oftalmología en lo que a DMAE exudativa y obstrucción de la vena central de la retina se refiere. Se trata de un fármaco que se compone de dos proteínas humanas fusionadas para interferir en dos factores de crecimiento, el de crecimiento endotelial vascular – A (VEGF-A) y el de crecimiento placental (PlGF), que ocasiona la proliferación de vasos sanguíneos anómalos y frágiles por debajo de la mácula. A través de la interferencia de estos dos factores de crecimiento, este fármaco impide que los vasos crezcan y causen más daño a la visión. “Este fármaco consigue una mejora en la agudeza visual con menor carga asistencial, ya que requiere a la mitad el número de inyecciones (en vez de mensual, bimensual) y de visitas de seguimiento, reduciendo así la carga para pacientes, cuidadores y el sistema de ramon estiartesalud”, ha explicado el doctor Ramón Estiarte, director médico de Bayer HealthCare. La autorización de este medicamento se basa en los resultados de los estudios VIEW1 y VIEW2, que son el programa más amplio de ensayos clínicos para DMAE exudativa realizado hasta la fecha, y en el que participaron más de 2.400 pacientes, que consiguieron una mejora en la agudeza visual con menor carga asistencial, ya que requiere un menor número de inyecciones y de visitas de seguimiento, reduciendo así la carga para pacientes, familiares y el sistema de salud.

El farmacéutico, con las novedades ópticas
La red asistencial de farmacias es, por su cercanía y accesibilidad, en muchas ocasiones el primer lugar donde el ciudadano consulta sus problemas de los ojos y oídos. Asimismo, el farmacéutico puede contribuir a mejorar la salud visual y ótica de los pacientes a través de la indicación farmacéutica en casos concretos, mediante la promoción de la adherencia a los tratamientos prescritos por el médico, desarrollando el seguimiento farmacoterapéutico del paciente (detectando problemas relacionados con la medicación, duplicidades, etc.). Así se ha recalcado durante la II Jornada Profesional de Óptica y Acústica, organizada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a través de la Vocalía Nacional de Óptica y Acústica, bajo el lema Novedades en salud visual y ótica desde la Farmacia Comunitaria, y que ha supuesto una oportunidad de actualización de los conocimientos de los farmacéuticos desde la vertiente más práctica y una oportunidad de favorecer su formación farmacoterapéutica.

Durante la inauguración de la jornada, Ana Aliaga, secretaria general del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, ha señalado “la ana aliagaimportancia de la práctica colaborativa y la coordinación entre los profesionales sanitarios y los niveles asistenciales, con el fin de favorecer la continuidad y la mejora de la atención integral a los pacientes, especialmente en la atención a los mayores, crónicos y polimedicados, muchos de los cuales requieren especiales cuidados de la salud visual y ótica”. Por su parte, María Teresa Román, vocal nacional de Óptica y Acústica, ha destacadomaria teresa roman que “en esta jornada se han abordado los temas más actuales y de mayor interés para poner en manos del farmacéutico los conocimientos necesarios para seguir desarrollando mejor su labor asistencial”.

 





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