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Documento de consenso sobre terapias médicas basadas en cannabinoides

Documento de consenso sobre terapias médicas basadas en cannabinoides

Un grupo de expertos en cannabinoides a nivel internacional han elaborado recientemente un documento de consenso, patrocinado por la compañía farmacéutica Almirall, bajo el nombre Uso terapéutico de los cannabinoides: ¿cuál es nuestro conocimiento actual tras la introducción del THC, del spray bucal de THC:CBD y otros? El documento ha sido publicado en el Expert Review of Clinical Pharmacology Journal.

El objetivo de este documento es revisar la información científica más relevante actualmente disponible relacionada con el uso terapéutico de diferentes medicamentos a base de cannabinoides (naturales o sintéticos) para el tratamiento de patologías humanas, incluyendo, entre otros, el tetrahidrocannabinol (THC), el cannabidiol (CBD), y reflejar sus aplicaciones médicas actuales y potenciales.

En las dos últimas décadas ha habido un crecimiento significativo en los esfuerzos de investigación relacionada con el sistema endocannabinoide humano (SEC), y los expertos han recorrido un largo camino para identificar los receptores de los cannabinoides humanos, las moléculas internas que interactúan con ellos y su posible uso en enfermedades. Según ha señalado el Dr. Thomas Henze, Passaeur Wolf Reha-Zentrum, Nittenau, Alemania, “en los últimos años se han realizado y publicado numerosos estudios científicos relativos al uso de medicamentos a base de cannabinoides y deberíamos tener un consenso respecto a la eficacia de estos fármacos frente a otras formas de consumo de la planta Cannabis sativa”.

Según los autores del consenso, entre el público general, e incluso entre algunos profesionales sanitarios, existe cierto desconocimiento acerca de la existencia de los fármacos disponibles que contienen cannabinoides, mientras que las formas tradicionales de consumo de la Cannabis sativa son ampliamente conocidas. Así lo ha explicado el Dr. Diego Centonze, UOSD Centro de Esclerosis Múltiple  y de Investigación, Universidad Tor Vergata y Laboratorio de Neuroinmunología y Plasticidad Sináptica, Fundación CERC-Santa Lucía, Roma, Italia, “no creo que la gente distinga correctamente entre los fármacos basados en cannabinoides y el consumo de productos que contienen Cannabis sativa. Creo que esta confusión también la encontramos en algunos profesionales sanitarios que tienden a referirse al cannabis en su conjunto, sin diferenciar entre los distintos compuestos, incluso en algunos artículos publicados”.

Los fármacos que contienen algunos cannabinoides seleccionados se elaboran siguiendo estrictos métodos que cumplen con la normativa internacional de Buenas Prácticas de Fabricación de Medicamentos para garantizar su pureza y estabilidad, tienen una composición idéntica lote a lote y se prueban en la clínica siguiendo planes de desarrollo clínico aprobados previamente por las Autoridades Sanitarias y los Comités de Ética en Investigación Clínica de cada hospital que participa en los estudios. Los resultados de esos estudios son evaluados por expertos y sometidos a las autoridades sanitarias (European Medicines Agency, Food & Drug Administration, etc.), quienes determinan si el fármaco es adecuado para tratar una determinada indicación y aprueban, en su caso, su comercialización en esa indicación concreta.

Actualmente hay disponibles una serie de fármacos basados en cannabinoides, y se clasifican como naturales o sintéticos, según su origen. La vía de administración de estas sustancias puede ser oral, sublingual/oromucosa, tópica, fumada o inhalada. Cada composición tiene diferentes propiedades farmacocinéticas y efectos farmacodinámicos propios que se han evaluado mediante estudios adecuados.

Ese es el caso concreto de Sativex, un fármaco desarrollado para tratar los síntomas asociados a la espasticidad por Esclerosis Múltiple, que contiene dos de los más de 60 cannabinoides de la Cannabis sativa (THC y CBD), de extremada pureza pero presentes en proporciones muy distintas a las de la planta: una concentración muy baja de THC para evitar sus efectos no deseados, especialmente los psicoactivos, y una concentración de CBD más alta que la normal para contrarrestar algunos de esos efectos y modular otros. Sativex superó todos los ensayos clínicos y obtuvo la aprobación de las autoridades para su comercialización en 2011, y desde entonces lo han usado miles de pacientes con espasticidad por Esclerosis Múltiple (se estima que más de 45.000 casos/año). Sin embargo, las evidencias en otras indicaciones como el dolor oncológico, por ejemplo, no fueron concluyentes y no se comercializa para esa indicación.

 





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