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Dolor, infecciones y nutrición, consultas pediátri...

Dolor, infecciones y nutrición, consultas pediátricas que más preocupan a los padres y madres cuando visitan las farmacias

¿Tengo que comprar alguna leche especial si mi hijo tiene diarrea?; El niño come mal, ¿Habría que administrarle un complejo vitamínico?; Mi hijo tiene fiebre, ¿debo ir con urgencia al médico? A éstas y otras muchas preguntas responde la Guía práctica sobre consultas pediátricas frecuentes en farmacia comunitaria, realizada por la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) y la Asociación Española de Pediatría de atención primaria (AEPap).

El documento está dividido en cinco apartados: nutrición pediátrica; aspectos fisiológicos y problemas de salud relacionados con la nutrición y la alimentación; cuidados de la piel; dolor, patologías respiratorias e infecciones y, por último, otras cuestiones de interés como, por ejemplo, el uso de medicamentos. La guía se concibe como un instrumento práctico para facilitar la labor de los profesionales sanitarios, especialmente los farmacéuticos, pero también para reforzar la educación para la salud de padres, madres y cuidadores de los niños, de forma que se puedan distinguir procesos que necesitan derivación al pediatra o a urgencias de los que se pueden resolver con una indicación farmacéutica o un seguimiento farmacoterapéutico en la farmacia comunitaria.

¿Cuáles son las dudas más habituales de los padres y madres sobre la salud de sus hijos cuando acuden a las farmacias y cómo se pueden resolver? Responder con claridad y de forma coordinada a estas dos cuestiones es el objetivo principal de la Guía práctica sobre consultas pediátricas frecuentes en farmacia comunitaria, un documento de consenso en el que por primera vez han colaborado farmacéuticos y pediatras a través de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) y la Asociación Española de Pediatría de Atención  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosPrimaria (AEPap). La guía, realizada con la colaboración de Abbott, se ha presentado hoy en Madrid con la participación de la presidenta de SEFAC, Marichu Rodríguez; la presidenta de AEPap, Begoña Domínguez, y los coordinadores científicos del texto, la farmacéutica comunitaria Mª Carmen Magro y el pediatra Juan Ruiz Canela.

La guía plantea, entre otras cuestiones, cuáles son las formas más adecuadas para administrar los medicamentos en función de la edad y aporta indicaciones para el manejo y seguimiento de patologías crónicas como el asma, que afecta al 11 por ciento de la población infantil y requiere habilidades en el manejo de las cámaras de inhalación.

Entre las consultas más habituales que recoge el documento también pueden destacarse las relacionadas con el dolor e infecciones (sobre todo patología dentaria, infecciones respiratorias, fiebre…) y la nutrición pediátrica (especialmente la alimentación en los dos primeros años de vida). Este tipo de consultas puede suponer hasta el 40 por ciento de las realizadas, seguidas de las relacionadas con el cuidado de la piel de los niños. En cuanto a las edades que más consultas generan suelen ser las de niños de entre 0 y 5 años.

Rodríguez y Domínguez han coincidido en destacar la importancia de este documento de colaboración entre ambas sociedades científicas, ya que la salud materno-infantil  ha preocupado a la sociedad desde siempre y es un indicador sobre el bienestar de los países. A juicio de la presidenta de SEFAC, “la guía es un ejemplo de cómo la colaboración de los farmacéuticos comunitarios con los médicos, en este caso los pediatras, puede contribuir de forma importante al bienestar de los niños y a la tranquilidad de los padres resolviendo problemas de salud no graves mediante la indicación farmacéutica o el seguimiento farmacoterapéutico, evitando desplazamientos innecesarios a los centros de atención primaria o a urgencias y, como consecuencia de todo ello, favoreciendo la sostenibilidad del sistema sanitario”.

Por su parte, Domínguez ha añadido que esta guía ha sido creada con el objetivo de dar respuesta a  “padres y familias que, en general, tienen muchas dudas acerca de la salud y la enfermedad de sus hijos y buscan respuestas en los profesionales en los que confían: pediatras, farmacéuticos, etc.”. Domínguez ha añadido que esta guía “es una excelente herramienta que favorece y complementa el trabajo de los dos colectivos y que, sin duda, repercutirá en una mejora de la salud de la población infantil, ya que es necesario que las respuestas, consejos y recomendaciones que reciban los padres sean homogéneas y coincidentes para la tranquilidad de las familias”.

Preguntas en cinco apartados
¿Tengo que dar alguna leche especial a mi hijo con diarrea? ¿Mi niño come mal, le vendría bien que le diera un complejo vitamínico? Mi hijo tiene fiebre, ¿debo ir con urgencia al médico? ¿Cómo debo hacer para que mi hijo se tome correctamente los medicamentos? ¿Debo interrumpir la lactancia si empiezo a tomar algún fármaco? ¿Qué puedo hacer para que duerma mejor? En un niño con dermatitis atópica, ¿es mejor el baño o la ducha? Éstas y otras muchas son algunas de las consultas recogidas en el documento a partir de la experiencia real vivida en las farmacias comunitarias y a las que la guía da respuesta desde una perspectiva de cooperación con los pediatras para proporcionar una mejor atención farmacéutica a los niños, distinguir cuándo es necesario derivar al pediatra o a urgencias, y ayudar también así a los padres, madres y tutores.

La guía incluye cuestiones seleccionadas en cinco apartados:
1. Nutrición pediátrica (alimentación infantil en los dos primeros años de vida, alergias a la leche de vaca, suplementos vitamínicos en lactantes, etc.)
2. Aspectos fisiológicos y problemas de salud del niño relacionados con la nutrición y alimentación (diarrea, vómitos, cólicos del lactante, enfermedad celíaca, etc.).
3. Cuidados propios de la piel del recién nacido (dermatitis, pediculosis, picaduras, costra láctea, etc.).
4. Dolor y patologías respiratorias e infecciones en pediatría (fiebre, otitis, infecciones de las vías respiratorias altas, asma, meningitis, patología dentaria, etc.).
5. Otras consultas de interés (administración de medicamentos, enuresis nocturna, higiene del sueño, vacunación, etc.).

Mensajes consensuados

Todos estos bloques, además de recoger las distintas preguntas con sus correspondientes respuestas, se completan con imágenes, tablas informativas con datos y distintos protocolos de actuación (diarrea, dermatitis atópica, fiebre, aftas, etc.) para facilitar la aplicación consensuada de las distintas recomendaciones.

Según Magro, uno de los elementos de mayor interés de la guía reside en que “todos los profesionales sanitarios que se relacionan con familias deben actuar de forma coordinada en los mensajes emitidos. El niño no es un adulto en miniatura y esto hace que sea especialmente complejo su abordaje diagnóstico y terapéutico, por lo que la comunicación y la colaboración entre farmacéutico y pediatra es especialmente importante y esta guía contribuye a lograr esa coordinación”.

Ante la complejidad en el abordaje terapéutico, la guía introduce cuestiones de especial interés por su  dificultad, como la fiebre en el niño, un síntoma muy común que tiene diferente significado dependiendo de la edad del niño. Por ello, el farmacéutico debe conocer que la fiebre puede ser grave en un niño menor de 1 mes y casi habitual en los niños de 2 años que acuden a la guardería.

Por su parte, Ruiz Canela ha señalado que “a través de esta guía hemos querido hacer especial énfasis en el significado de los síntomas dependiendo de la edad, ya que es un tema complejo para las familias” y ha matizado que “el farmacéutico asume  un papel en asesorar sobre la importancia de los mismos”.

Aunque para el profesional sanitario, especialmente el farmacéutico, la guía se constituye como un elemento esencial para la actualización de conocimientos teórico-prácticos sobre la atención a los pacientes pediátricos, el espíritu del documento también es fomentar la educación para la salud de forma que estos conocimientos se trasladen a los padres, madres y tutores de los niños para facilitarles al máximo el cuidado de sus hijos y discriminar ent

re situaciones de riesgo y no riesgo.