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Dolor neuropático: su tendencia a la cronicidad

Dolor neuropático: su tendencia a la cronicidad

Dolor neuropático: su tendencia a la cronicidad

El dolor neuropático es aquel generado en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) o en periférico (nervios, plexos y terminaciones nerviosas microscópicas). Se trata de un dolor que no se produce por una estimulación fisiológica de los receptores del dolor, sino por una lesión o disfunción de las vías que lo conducen. Produce síntomas dolorosos similares a una corriente eléctrica o quemazón ante estímulos comunes. También se describe como  frío intenso, escozor, hormigueo como de una descarga eléctrica, adormecimiento, acorchamiento, pesadez excesiva e incluso falta de sensibilidad de la zona afectada. Algo que ocurre, según el doctor Pedro Bermejo Velasco, coordinador del Grupo de Estudio de Dolor Neuropático de la Sociedad Española de Neurología, “porque el cerebro de ese paciente interpreta estímulos sensoriales normales, como puede ser una caricia, un roce a un objeto, un ligero aumento de temperatura, como si fueran sensaciones muy dolorosas”.

Las enfermedades que lo provocan

Según explica el doctor Bermejo, “el dolor neuropático es un síntoma que puede ocurrir por diversas enfermedades, afectando el sistema nervioso central o periférico, y es uno de los tipos de dolor más complejos, dado que engloba diferentes etiologías, mecanismos fisiopatológicos y manifestaciones clínicas”. “Es una forma de dolor, con mucha tendencia a la cronicidad, que produce un importante menoscabo en la calidad de vida de los pacientes y que, sin embargo, en muchas ocasiones no reciben un diagnóstico ni un tratamiento terapéutico adecuado”, explica.

Distintas enfermedades como la diabetes, cáncer, traumatismos, infecciones, exposición a sustancias y diversas enfermedades neurológicas, son las principales causantes de este síntoma, unas enfermedades que aumentan cada año como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, lo que hace que también crezca el número de afectados por dolor neuropático. Sin embargo, el dolor neuropático sigue siendo uno de los dolores más difíciles de tratar, que hace que el 85% de los pacientes presenten un deterioro significativo en su calidad de vida y que más del 70% presente algún tipo de alteración psiquiátrica, principalmente ansiedad o depresión.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que en España podrían existir más de 3 millones de afectados (entre el 6 y el 8% de la población), de los cuales un 77% lo padece de forma crónica (superior a los 6 meses).

Difícil de tratar

“El diagnóstico de dolor neuropático supone todo un desafío en la práctica clínica, puesto que el dolor es una experiencia subjetiva y con las pruebas de laboratorio, los estudios de imagen y de electrofisiología no se diagnostican más del 10-20% de los pacientes. Es, por lo tanto, un diagnostico esencialmente clínico”, señala el doctor Pedro Bermejo. “Por otra parte, la heterogeneidad de los mecanismos del dolor neuropático, el hecho de que generalmente los pacientes respondan mal a los analgésicos habituales y su frecuente coexistencia con factores psicológicos y emocionales, hace que también sea difícil de tratar”.

Generalmente los pacientes con dolor neuropático precisan la utilización de dos o más fármacos para tratar esta dolencia y se calcula que actualmente el 50% de los pacientes consigue reducir en casi un 30-40% su dolor. El dolor neuropático no responde a analgésicos convencionales ni a antiinflamatorios. Los fármacos utilizados son antidepresivos, opiáceos, antiepilépticos,… que muestran una reducción del dolor del 30 al 50% en aproximadamente un 50% de los pacientes tratados. Sin embargo entre un 40-70% de los pacientes con dolor neuropático no consiguen un control completo del dolor. Pero además, el abordaje terapéutico debe ser multidisciplinar y no sólo farmacológico. Requiere de fisioterapia, tratamiento psicológico y de otras modalidades terapéuticas y actualmente solo el 30% de los pacientes lo recibe.

“El dolor neuropático requiere de protocolos asistenciales diferenciados según la enfermedad que presenta cada paciente. Cada paciente requiere estudios etiológicos detallados, una evaluación y cuantificación de la intensidad del dolor, un análisis de la repercusión en su actividad diaria y en su calidad de vida, así como un tratamiento terapéutico complejo y multidisciplinar. Y para ello, sería aconsejable apostar por una protocolización de la asistencia”, destaca el doctor Pedro Bermejo.

La Sociedad Española de Neurología recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica el dolor crónico como la mayor amenaza para la calidad de vida en todo el mundo y que en España representa la principal causa de absentismo laboral. En España, un 32% de la población adulta sufre algún tipo de dolor, aunque solo un 27% se diagnostica.

“El uso de la politerapia tampoco es eficaz para muchos pacientes, porque un porcentaje considerable de los casos es farmacorresistente”, por lo que es necesario seguir investigando en nuevas opciones terapéuticas más eficaces, considera el doctor.





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