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Dolor óseo acompañado de algún bulto cerca de la rodilla o el hombro, primera manifestación de sarcoma óseo

Los sarcomas óseos son aquellos tumores de hueso que nacen en el propio tejido óseo, es decir, no son consecuencia de una metástasis de otro tumor. Con frecuencia, el primer síntoma de un sarcoma óseo pasa desapercibido. Según el doctor Ricardo Cubedo, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid y miembro de la Junta Directiva del Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS), “normalmente, el primer signo de alarma es el dolor óseo, algo muy frecuente en la edad de crecimiento. Algún tiempo después, suele aparecer un bulto, frecuentemente cerca de las articulaciones, como la rodilla, codo, hombro o cadera, síntoma que suele alertar a los padres de que se trata de algo importante y a los médicos de que podría tratarse de un sarcoma”.

El sarcoma óseo es algo más frecuente en niños que en niñas, dándose en éstas en edad más temprana. “Mientras que en los pacientes adultos los tratamientos antiguos con radioterapia o quimioterapia, o enfermedades benignas del hueso como la de Paget, pueden ser factores de riesgo de padecer un sarcoma décadas después de su aplicación”, explica el doctor Cubedo, “en los niños no existe ningún factor de riesgo comprobado que se pueda evitar y tampoco tiene factor hereditario en la mayoría de los casos”.


 

Avances en el tratamiento

Los sarcomas óseos están considerados una enfermedad rara y se dan sobre todo en jóvenes, adolescentes y niños, siendo más frecuentes en la época de crecimiento, alrededor de los 12 y 13 años de edad. Pese a que hace años el pronóstico de los pacientes con sarcoma óseo era muy desfavorable, los avances médicos conseguidos en torno al diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad de los últimos 30 años han repercutido en una mejora importante de la supervivencia. Hasta los años 70, según el doctor Cubedo, “la tasa de mortalidad en los pacientes con sarcoma óseo era del 80%, debido sobre todo a que se producían metástasis en los pulmones”. De hecho, este experto explica que “mientras que hace años sólo se conseguía curar a 2 de cada 10 pacientes, en la actualidad, se curan 8 personas afectadas de sarcoma óseo de cada 10”.

“En la actualidad”, destaca el doctor Cubedo, “las amputaciones quirúrgicas debido a sarcomas óseos se pueden evitar en muchas ocasiones con tratamiento previo a la cirugía y técnicas avanzadas de cirugía ortopédica. Sin embargo, aún se siguen realizando más amputaciones de las estrictamente necesarias”.

 

En este sentido, este experto explica que “aplicar las terapias quimioterápicas antes de la cirugía no sólo reduce el tamaño de tumor si no que facilita confirmar si el sarcoma óseo es sensible a ese tratamiento, algo fundamental para decidir si aplicarlo tras la cirugía y poder prevenir con ello futuras metástasis”.

 

Atención especializada y multidisciplinar

Para realizar el tratamiento y seguimiento adecuado del sarcoma, los expertos consideran que es fundamental establecer desde el mismo diagnóstico una atención multidisciplinar en la que se combinen todas las especialidades con la coordinación de un experto en sarcomas. “Incluso una biopsia mal planteada puede dificultar el diagnóstico de la patología y, como consecuencia, retrasar su tratamiento”, incide el doctor Cubedo.

 

El hecho de que sea una enfermedad poco frecuente es, según el doctor Cubedo, “la justificación de que existan pocos expertos en sarcoma en España, al igual que ocurre en el resto de países. No obstante, la necesidad de que las personas afectadas por un sarcoma reciban una atención especializada debería ocasionar que estos casos se derivaran a centros y hospitales en los que se cuenten con especialistas dedicados a este tipo de tumores”.

“En nuestro país –añade- esto no siempre sucede. Sin embargo, por ejemplo, en los países nórdicos existen unos pocos centros acreditados, fuera de los cuales no está permitido el tratamiento de los sarcomas óseos”.



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