Duro de oído.

  • ¿No suena el timbre?
  • Perfectamente.
  • ¿Qué?
  • Que si he tardado en abrir es porque acabo de empezar la guardia?
  • No hay ni uno en la calle. ¡Qué inseguridad!, ¡qué vergüenza!
  • ¡No me refiero a la policía, sino a que yo estoy de servicio de urgencia! Perdone que le chille.
  • No se preocupe, es que soy un poquito duro de oído y he llamado varias veces?
  • ¡Ya! Pues dígame.
  • He venido un poquito tarde porque me voy a acostar enseguida?
  • ¿Tiene problemas con el sueño?
  • No. Es que, hace unos días, me hago caca en la cama.
  • ¿Caca?
  • ¡No! ¡Caca! ¡Que se me suelta el vientre!
  • ¿Nervios? ¿Deposiciones?
  • ¡Qué nervios de oposiciones, si yo terminé de examinarme hace treinta años!
  • ¡Vaya hombre, voy a tener que gritar otra vez! ¿Tiene diarrea?
  • ¡Qué va, soy estreñido!
  • En qué quedamos entonces?
  • Como tengo almorranas siempre tomo alimentos laxantes, legumbres, ciruelas, mermeladas? Me encantan los potajes, pero me producen gases.
  • Pues dígame qué le doy.
  • Algo para no hacerme caca por la noche.
  • ¿Hay en su casa astringentes?
  • En mi casa no hay gente, vivo solo. ¡Menos mal, porque con este problema, imagínese!
  • Me refiero a los medicamentos que eliminan la diarrea.
  • ¡Uy, no! A mi esas medicinas me aumentan el estreñimiento.
  • Pues no sé cómo se come este embrollo.
  • Yo, el pollo, ni probarlo. Son todos de granja.
  • También los hay de campo y además es una carne digestiva y nutritiva.
  • Pero insípida.
  • ¡Hombre, depende de cómo se guise!, pero, Dios mío, ¿de qué estamos hablando?
  • Eso de que están blandos es precisamente porque son de granja?
  • ¡Mire, y esta vez le chillo por doble motivo! ¡no sé cuál es exactamente su problema!
  • Que me hago caca en la cama.
  • Eso ya me lo ha dicho, pero, ¿tiene algún problema psicilógico?
  • Me están tratando de una depresión?
  • ¡Acabáramos! Usted tiene un colon irritable?
  • No por Dios, yo no me irrito nunca y ahora menos con las pastillas que tomo
  • Le hablo del aparato digestivo, no del carácter.
  • Desde luego tengo muchos gases.
  • Es que? verá, cuando hay un problema anímico es muy posible que éste redunde en el intestino, de tal forma que su peristaltismo se altera: se producen gases, hay sensación de plétora?
  • Yo ventoseo mucho. ¡Menos mal que vivo sólo! Mi mujer me ha dejado y de ahí la depresión.
  • Le entiendo a usted y sobre todo a su mujer.
  • Pero, ¿y la caca?
  • De eso le hablaba. Cuando tiene la sensación de plétora, usted, sin querer, fomenta el ventoseo y de ahí a la defecación todo es uno.
  • ¿Tres en uno? ¿A qué viene eso?
  • Veo que su problema más inmediato es de otorrino más que digestivo.
  • Bueno, pero ¿qué hago?
  • ¿Lleva mucho tiempo con el tratamiento antidepresivo?
  • Un mes.
  • Eso es poco tiempo. Tiene que esperar que le haga efecto y que se estabilice emocionalmente.
  • ¿Y los gases y la caca?
  • ¿Tiene audífono?
  • Sí.
  • Pues no se lo ponga por la noche. Al menos no le molestará el ruido.


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