Edad y pérdida de visión.

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EDAD Y PÃ?RDIDA DE VISIÃ?N

Si la vista es uno de los sentidos más preciados para el hombre, la vejez es, a grandes rasgos, su enemiga. Entre las patologías oculares más frecuentes en el mundo, la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) ocupa uno de los primeros puestos de la lista, generando 500.000 nuevos casos en el mundo cada año. Más de 300.000 españoles padecen esta enfermedad, cifra que asciende a 30 millones de personas en todo el mundo.

Según expertos, debido al incremento de la esperanza de vida, en los próximos 25 años este número se triplicará.

Uno de los órganos del cuerpo humano sometido a mayores desgastes es el ojo, esa ventana a la cual nos asomamos para conocer nuestro entorno y a la que afectan muchas enfermedades que pueden acabar por destruir la visión, si no totalmente, si al menos parcialmente. Se estima que un 6,4% de las personas entre 60 y 75 años se ve afectada por esta enfermedad, porcentaje que se eleva a un 20% en las personas mayores de 75 años. De éstos, sólo un 2 % de los españoles conocen la enfermedad. La incidencia en la población mayor es tal, que según la Organización Nacional de Ciegos Españoles, se ha constituido como la primera causa de ceguera legal en las personas mayores de 65 años en los países industrializados. Según el Dr. Alfredo Domínguez, Presidente de la Sociedad Española de Oftalmología, aunque los últimos tratamientos aplicados en estos enfermos no han conseguido curar la enfermedad, sí la han detenido en un 55 % de los casos. “De este 55 %, un 6 % la ha mejorado, si bien es muy importante acudir rápidamente al oftalmólogo nada más sentir los primeros síntomas, a fin de poder actuar a partir de mayores cotas de visión”, afirma. “No es lo mismo atajar la enfermedad a partir de un 50 % de visión que a partir de un 20 %”. Por su parte, Rosa Coco Martín, Doctora en Medicina y Cirugía y Oftalmóloga miembro de la Unidad de Retina Médica y Quirúrgica del Instituto Universitario de Oftalmología Aplicada (IOBA), opina que, “aunque desafortunadamente no existe un tratamiento para la mayor parte de los pacientes, sí existen algunas medidas que pueden contribuir a estabilizar la enfermedad en alguno de ellos”.

Qué es la DMAE

La degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad degenerativa que afecta a la mácula, una pequeña área situada en el centro de la retina y responsable de la función visual fina y discriminativa, que utilizamos para mirar las cosas que queremos ver más detalladamente. En esta zona la visión adquiere perspectiva de espacio y nos permite leer, conducir y realizar otras visiones más especializadas. En ella se enfocan los objetos detalladamente distinguiendo sus colores, sobre todo en buenas condiciones de iluminación. El resto de la retina es responsable de la visión nocturna y la visión periférica considerándose, por lo tanto, muy útil para detectar y evitar posibles obstáculos que puedan surgir en nuestro campo de visión.

“La DMAE se produce cuando existen anomalías en el Epitelio Pigmentario de la Retina y en la membrana de Bruch, elementos responsables de regular el paso de nutrientes hacia la retina y de retirar los productos de desecho que ésta produce”, afirma la Dra. Coco. Al deteriorarse esta membrana se produce una falta de oxígeno y nutrientes en la retina que puede conducir a una muerte del tejido (Degeneración macular Seca o Atrófica), o al crecimiento de vasos sanguíneos anormales (formando un florón de neovasos o membrana subretiniana) que destruyen las estructuras, en cuyo caso se produce encharcamiento, edema o exudación (Degeneración Macular Húmeda o Exudativa). La DMAE en su forma seca se da en un 85 % de los casos y ante ella, lo único que se puede hacer es aplicar antioxidantes. El 15 % restante de las degeneraciones maculares seniles responden a la forma húmeda, para la cual la técnica más avanzada y menos agresiva, según el Dr. Domínguez, sería la terapia fotodinámica.

Pérdida parcial de la visión

La DMAE implica una pérdida únicamente parcial de la visión. Al afectar a la mácula y dejar la retina periférica intacta, esta enfermedad no conduce a ceguera total, aunque la pérdida visual que produce es muy mutilante al perderse la capacidad de visión más fina. De hecho, con ayudas de baja visión adecuada la mayor parte de los pacientes pueden ser incluso capaces de volver a leer.

Por otra parte la DMAE no implica dolor o molestia ocular alguna y suele afectar de forma bilateral a la visión, es decir, afecta a ambos ojos, aunque no comienzan simultáneamente. Si has rebasado el umbral de los 50 y entrado en la edad de riesgo, observa si padeces alguno de los síntomas que puede producir la DMAE:

  • Borrosidad en la parte central de la visión: por ejemplo, si al mirar a alguien únicamente se ve alrededor de la cara pero no el centro de la misma. Las líneas rectas comienzan a verse torcidas, inclinadas o desaparecen en algún punto. Esto puede observarse mirando los marcos de las ventanas o las puertas.
  • Dificultad al medir las distancias y las alturas. Los objetos adquieren formas y tamaños inusuales, lo que puede causar problemas al bajar escaleras o al colocar objetos.
  • Dificultad al emparejar objetos con formas o colores similares.
  • Necesidad de utilizar mejor iluminación.
  • Mayor sensibilidad a las luces intensas o aparición de luces inexistentes.
  • Problemas al caminar de un lugar a otro, al leer, al ver la televisión, al conducir, al pagar con monedas y dificultad en reconocer el rostro de los amigos en la calle. En definitiva, actividades todas que precisan de una visión detallada.
  • En caso de que la enfermedad esté bastante avanzada se apreciará un parche negro en el centro del campo visual.

Necesidad de revisión

Según Rosa Coco, si existen alguno de estos síntomas en uno o ambos ojos, es conveniente acudir al especialista lo antes posible. En esta visita el oftalmólogo analizará, tras una exploración oftalmológica completa, si la enfermedad ha aparecido en su forma “húmeda” o “seca”, y en el caso de padecerla en su forma húmeda, aplicará el tratamiento necesario. Para poder hacer este tipo de tratamientos a su debido tiempo es conveniente hacer una autoexploración periódica con una Rejilla de Amsler y acudir al oftalmólogo en el momento que uno observe que comienza a ver las cosas torcidas. Ello permitirá detectar a tiempo la aparición de vasos anómalos y atajar la enfermedad rápidamente. En las formas húmedas es posible que se realice una Angiografía Fluoresceínica y/o con Verde Indocianina. Según la Dra. Coco, estas técnicas son bastante seguras. Se realizan mediante una inyección de colorante en la vena del brazo, tomando a continuación una serie de fotografías de los vasos de la retina. Con lo que se observe en la angiografía el oftalmólogo decidirá si es posible realizar tratamiento con láser clásico o terapia fotodinámica.

Últimas técnicas para la DMAE “húmeda”

Según el Dr. Domínguez, con la técnica de la radioterapia (rayos X), no se obtiene ningún beneficio, por lo que no resulta apta para esta enfermedad.

Respecto al láser clásico, el Dr. Domínguez la considera una técnica selectiva, es decir, una técnica a aplicar únicamente en los casos en los que la membrana subretiniana o florón de neovasos a destruir con láser, esté lo suficientemente alejada de la mácula y no llegue por tanto a afectar al centro de ésta. Esta técnica, al quemar el florón que se ha ido formando, destruye a su vez la porción de la mácula situada por delante. La quemadura crece con el paso del tiempo, por lo que si se ha aplicado láser en una zona lo suficientemente cercana a la mácula, hay riesgos de que la arañe. Esta técnica es la que se ha venido utilizando en los últimos 20 años. De todos modos, y en palabras de la Dra. Rosa Coco, “sólo el 15% de los pacientes afectos de DMAE son susceptibles de recibir tratamiento láser. Además, lamentablemente la enfermedad recurre en el 50% de los enfermos antes de dos años”.

La terapia fotodinámica, sin embargo, resulta más suave y menos agresiva, y ha demostrado ser eficaz en un 55 % de los casos. A diferencia de la anterior, esta técnica no es dañina. “Con 25 años de uso, en nuestro país ha sido autorizada desde el pasado mes de octubre por el Ministerio de Sanidad”, aclara el Dr. Domínguez. Esta técnica aplica un colorante en el tejido ocular (“verteporfino”). Al inyectarlo en la vena, si le damos un láser especial mil veces menos potente que el anterior, lo que ha hecho que se le llame “láser frío”, (de 690 ananómetros , también llamadao “láser rojo”), se logra cerrar los vasos que componen la membrana subretiniana. Este láser es tan suave que no daña a la retina, sino únicamente a los vasos neoformados (al florón de neovasos). De esta manera los vasos se cierran, con el inconveniente de que vuelven a florecer otros nuevos transcurridos tres meses. “Nuestra experiencia nos ha demostrado que esta técnica debe practicarse cada tres meses, ya que no se resuelve en un solo tratamiento”, asegura el Dr. Domínguez. “No obstante, los resultados son positivos, ya que aunque no se cure la enfermedad, al menos sí hemos podido detenerla. Además, en un 6 % de los casos la visión ha incluso mejorado”.

Por último, la cirugía constituye otra opción válida. Con ella se logra penetrar en la retina y sacar el florón de neovasos. Sin embargo, tiene el riesgo de llevarse consigo el Epitelio Pigmentario que nutre a la retina. En estos casos cabe la implantación de Epitelio Pigmentario cultivado durante la misma operación. “Por regla general, los resultados en estos casos no han sido buenos”, afirma el Dr. Domínguez. Rosa Coco a su vez opina que con respecto a los trasplantes de Epitelio Pigmentario de la Retina, aún se encuentran en el terreno de la investigación experimental y apenas se han asomado tímidamente al de la investigación clínica. No se hace de forma terapéutica en ninguna parte del mundo y los escasos 20 pacientes que han sido trasplantados lo han sido dentro de estudios de investigación habiéndose observado resultados esperanzadores, aunque no han existido mejorías significativas en los pacientes tratados por el momento.

Para terminar y según la Dra. Coco, con respecto al papel de los suplementos vitamínicos y de oligoelementos, en la DMAE tendremos que esperar a que se publiquen, posiblemente a lo largo de este año, los resultados del estudio multicéntrico americano que se está haciendo para evaluar la eficacia de los mismos. “Mientras tanto, me atrevo a aconsejar a los pacientes que tomen frutas frescas y verduras de hoja verde (tipo espinacas o acelgas), esta es la forma más natural de tomar los micronutrientes necesarios para el buen funcionamiento de la retina”, asegura la Dra. Coco. “Tomar vitaminas en elevadas cantidades puede conducir a hipervitaminosis y si no se toman con los descansos adecuados y bajo control médico pueden aparecer problemas hepáticos y en las mucosas del aparato digestivo. Por lo tanto, mucho cuidado con tomar vitaminas en periodos prolongados sin descansar, siendo más conveniente tomarlos a meses alternos”.

EN LA DMAE DEJAR DESCANSAR LA VISTA NO TIENE OBJETO ALGUNO. POR EL CONTRARIO, LA UTILIZACIÓN DE AYUDAS VISUALES Y DE POTENTES LUCES PUEDEN RESULTAR BENEFICIOSAS. SI DURANTE EL DÍA EMPEORA LA VISIÓN, ES RECOMENDABLE UTILIZAR GAFAS DE SOL DE COLOR OSCURO, PREFERENTEMENTE MARRÓN

PARA ESTE TIPO DE PACIENTES EXISTEN LAS LLAMADAS UNIDADES DE BAJA VISIÓN CUYA FINALIDAD ÚLTIMA ES PROPORCIONAR UN GRADO DE INDEPENDENCIA SATISFACTORIO. EN ESTAS UNIDADES SE PRESCRIBEN INSTRUMENTOS ÓPTICOS DE MAGINIFICACIÓN (LUPAS, TELEMICROSCOPIOS, ETC., QUE FACILITAN AL PACIENTE LA LECTURA, ESCRITURA Y OTRAS ACTIVIDADES A CORTA Y MEDIA DISTANCIA.

LA ALIANZA INTERNACIONAL DE LA DMAE, CREADA HACE POCO TIEMPO, AGLUTINA A 15 ORGANIZACIONES DE RECONOCIDO PRESTIGIO MUNDIAL, Y SU OBJETO ES PROMOVER EL CONOCIMIENTO DE ESTA ENFERMEDAD Y AYUDAR A LAS PERSONAS QUE LO PADECEN.



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