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El 10% de los tumores provocan metástasis en el ojo

En España se declaran anualmente
unos 240 melanomas de coroides, el tumor intraocular maligno más
extendido en el adulto.
“Pero el número de casos es todavía más
elevado si hablamos de tumores oculares secundarios a otros procesos
cancerosos, ya que casi el 10% de los tumores ubicados en otras zonas
acaban provocando metástasis en el ojo, debido a la elevada
vascularización de este órgano, en especial de la mácula y del
nervio óptico”, según el doctor José García-Arumí, especialista
en retina del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO)
y
uno de los principales expertos internacionales en oncología
oftálmica.
García-Arumi2.jpg
Según el oftalmólogo, los principales tumores primarios
con metástasis ocular son el de mama, en el caso de las mujeres, y
el de pulmón, en el de los hombres
. En muchos casos, síntomas como
pérdida de visión o desprendimiento de retina, llevan al paciente a
visitar al oftalmólogo, quien descubre la existencia del tumor
primario no diagnosticado, a través de una prueba de fondo de ojo.

“En el caso del cáncer de pulmón, este hecho se produce en el 50%
de los pacientes con metástasis ocular, que son diagnosticados de su
tumor pulmonar a partir de la exploración oftalmológica”, explica
el especialista del IMO. Por ello, afirma que, pese a que no existan
síntomas, ya que muchas veces los tumores son asintomáticos, “toda
la población debería hacerse anualmente una exploración rutinaria
del fondo del ojo, a partir de los 50 años, cuando es más común
que empiecen a aparecer los tumores oculares”. Ello permitiría
diagnosticar no solo la existencia de un tumor ocular, en caso de
haberlo, sino también, en muchos casos, permitiría descubrir la
existencia del tumor primario causante de la metástasis en el ojo.

“Asimismo, el diagnóstico precoz de un melanoma ocular primario
puede evitar el efecto contrario, es decir, la metástasis de las
células cancerosas a otro órgano, especialmente al hígado”,
advierte el doctor García-Arumí. Precisamente para el tratamiento de
la metástasis hepática del melanoma de coroides, el especialista
del IMO anuncia que “disponemos de un nuevo fármaco, el
Ipililumab, un compuesto de anticuerpos monoclonales que inhiben el
crecimiento de las células cancerosas”. Según el oftalmólogo, el
tratamiento se aplica con éxito desde hace algo más de un año para
la metástasis del melanoma cutáneo y, desde hace unos meses, “lo
estamos aplicando, también con buenos resultados, a la metástasis
de melanoma ocular en el hígado”.

Tratamiento

El tratamiento más
habitual para combatir el melanoma ocular es la braquiterapia, que
consiste en una placa radioactiva de rutenio o yodo que se sitúa
durante unos días en la zona tumoral. Al ser local, evita la
radiación externa y minimiza posibles efectos secundarios. Su
efectividad es superior al 90% si se aplica en las primeras fases, ya
que existe un alto riesgo de metástasis, básicamente al hígado,
cuya mortalidad es del 90%.
En algunos casos, la braquiterapia se
aplica en combinación con la endorresección,
cirugía que consiste
en eliminar quirúrgicamente el tumor mediante láser y vitrectomía.
En ocasiones, se tiene que provocar un desprendimiento de retina para
acceder al tumor y poder tratarlo mediante láser y vitrectomo
(instrumento que despedaza y aspira el tumor).

Otro de los últimos avances en el
campo del melanoma de coroides, son lastécnicas citogéneticas, que
permiten conocer el pronóstico vital del paciente. El responsable
del Departamento de Oncología Oftálmica del IMO
explica que “a
través de una biopsia, se analiza el cromosoma 3, que en todo
individuo sano está repetido.
Si, en cambio, se observa que el
paciente tiene solo uno (monosomía) sabemos que aumenta el riesgo de
metástasis. El riesgo también es mayor, si se observa una
multiplicación del cromosoma 8 (trisomia)”. Aunque “en la
mayoría de los casos, los pacientes prefieren no conocer su
pronóstico”, se trata de un paso importante en el estudio del ADN
y de los tejidos tumorales, “que en el futuro nos permitirán crear
fármacos que ataquen con eficacia y de forma selectiva a las células
cancerosas”.

Hemangioma de coroides
Además del melanoma de
coroides, existe otro tipo de tumor de la capa subrretiniana, llamado
hemangioma de coroides.
Se trata de un tumor benigno – sin riesgo
de metástasis – “pero que se desarrolla de forma muy rápida y
agresiva, con riesgo para la visión ya que amenaza el nervio óptico
(transmisor de las imágenes de la retina al cerebro) y la mácula”.

Los hemangiomas de coroides se tratan con terapia fotodinámica, una
técnica que hace años se aplicaba a la Degeneración Macular
Asociada a la Edad (DMAE). Un estudio liderado por el doctor
García-Arumí hace unos años demostró la eficacia de la terapia
para tratar este tipo de tumor ocular. El tratamiento, que consiste
en la aplicación intravenosa de un fármaco sobre el que
posteriormente se proyecta un láser, “actúa selectivamente sobre
el tumor, dañando mínimamente la retina”, explica el oftalmólogo.

Otros tumores oculares son los retinoblastomas, el 50% de los cuales
se transmiten de una generación a otra. Afectan a 1 de cada 15.000
neonatos y son el tumor ocular maligno más común en la infancia. El
tratamiento suele ser una combinación de radioterapia y
quimioterapia.
“Actualmente se está realizando un tratamiento
selectivo, introduciendo quimioterapia a través de la arteria
oftálmica” explica el oftalmólogo del IMO, quien añade que “es
un tratamiento que reduce el riesgo de efectos secundarios en el
resto del organismo”. Este tipo de tumores son muy agresivos y es
importante diagnosticarlos y tratarlos a tiempo
para evitar la
enucleación ocular (extracción total del ojo). El síntoma más
evidente es que se aprecia a simple vista una sombra blanca en la
pupila del niño. Aunque esa mancha puede ser producida por otra
dolencia, conviene acudir inmediatamente al oftalmólogo, ya que,
“por regla general, una pupila que no es completamente negra tiene
algún tipo de problema”, afirma el doctor García-Arumí.

Avances en
tecnología diagnóstica

Es especialista destaca la eficacia de las
nuevas técnicas diagnósticas en la lucha contra los tumores
oculares. Según él, la tecnología ha evolucionado mucho en los
últimos años, lo que permite luchar contra los tumores
intraoculares con un porcentaje de éxito cada vez mayor. “Disponer
de tecnologías de diagnóstico por la imagen como la ecografía 3D,
la retinografía, la angiografía de campo amplio o la resonancia
magnética nuclear
, nos permite no sólo hacer un diagnóstico
certero y precoz, sino también conocer la altura, el tamaño, el
tipo, la tasa de crecimiento y la ubicación concreta del tumor para
escoger el tratamiento más adecuado”, afirma.



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