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El 20% de los pacientes oncológicos desarrollarán hiponatremia a lo largo de la enfermedad

El 20% de los pacientes oncológicos presentan signos de hiponatremia, es decir, una disminución de las cifras de sodio en sangre por debajo de las recomendadas y que, de no ser tratado, provoca elevadas tasas de morbimortalidad. “Estamos ante el problema hidroelectrolítico más importante que tenemos en los hospitales y puede llegar a afectar hasta el 15% de los pacientes ingresados”, ha explicado el Dr. Fernando Henao, miembro del Servicio de Oncología Médico del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, durante una de las sesiones del XIV Simposio de Revisiones en Cáncer, coordinado por el Prof. Eduardo Díaz-Rubio y que se celebra estos días en Madrid.

Según afirma el dr. Henao, “en el caso de los pacientes con cáncer, la prevalencia de la hiponatremia se eleva porque el propio tumor genera una hormona antidiurética que multiplica las posibilidades de sufrir Síndrome de Secreción Antidiurética (SIADH), principal causa de la hiponatremia”. Entre los tumores más frecuentes en los que se desarrolla el SIADH destaca el carcinoma microcítico de pulmón, en el que las propias células tumorales generan la hormona antidiurética, lo que provoca que alrededor del 44% de estos pacientes sufra hiponatremia secundaria al SIADH. Asimismo, esta alteración también se presenta de forma habitual en otros cánceres como en el de cabeza y cuello, algunos subtipos de linfoma, y tumores cerebrales, tanto primarios como metastásicos.

Pese a su elevada prevalencia, los especialistas están comenzando ahora a mejorar las pautas de diagnóstico de este trastorno. “Es necesario concienciar más al especialista sobre la importancia del diagnóstico y tratamiento de la hiponatremia, un trastorno fácil de tratar, que brinda un beneficio potencial al propio paciente como es la mejora el pronóstico de la enfermedad subyacente”, comenta el Dr. Henao, quien, a su juicio, considera que “falta información y concienciación porque el oncólogo sigue siendo formado para tratar el tumor y otro tipo de complicaciones asociadas como el dolor, pero nunca se ha incidido en la importancia de abordar la hiponatremia para evitar el deterioro de la calidad de vida del paciente, el impacto sobre la eficacia del tratamiento oncológico y la reducción de la supervivencia”.

El Dr. Henao reconoce que “entre los profesionales sanitarios todavía se considera la hiponatremia como un trastorno concomitante de la patología base del paciente y desconoce lo que la evidencia clínica está demostrando: que la hiponatremia es un factor de riesgo potencialmente grave, que puede progresar durante el ingreso y que requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico sistemático, algo que no está sucediendo en la actualidad”.

Además, subraya que existen medidas sencillas de adoptar, y que podrían prevenir la aparición del problema en pacientes ingresados. “Por ejemplo, en pacientes polimedicados mayores se debería prestar atención a ciertos medicamentos que pueden hacer disminuir las cifras de sodio. Y en enfermos  ingresados, cuidar las dietas sin sal estrictas, la administración de sueros hipotónicos o la ingesta abundante de agua”, explica.

Actualmente, los expertos también tienen a su disposición manuales que facilitan la detección y mejora del manejo de la hiponatremia , así como el primer algoritmo de diagnóstico y tratamiento avalado por cuatro sociedades científicas (Nefrología, Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición y Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria)Y se encuentra disponible en la web de dichas sociedades.

Mejora en la terapéutica

En los últimos años han proliferado herramientas terapéuticas que han mejorado los fármacos hasta ahora disponibles que se limitaban a la restricción de líquidos y presentaban un perfil de seguridad bajo. Ahora los expertos tienen a su disposición una nueva familia de medicamentos, los vaptanes, que constituyen el primer y único avance que se ha producido en esta área en los últimos 20 años. En concreto, Tolvaptan (Samsca®), el primer antagonista del receptor V2 de la hormona antidiurética, actúa de forma específica sobre la secreción inadecuada de la hormona antidiurética. El Dr. Henao destaca, en este sentido, “su eficacia en este tipo de hiponatremia, ya que actúa sobre el mecanismo que produce la retención anómala de agua, garantizando una adecuada corrección de este trastorno en prácticamente todos los pacientes”.



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