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El 30% de las enfermedades infantiles están asociadas al medio ambiente





 

La degradación del medioambiente, la polución, el tabaco, la contaminación del aire, la falta de saneamiento, el uso de combustibles sólidos para cocinar en el interior de las casas o el uso de pesticidas, son algunos factores ambientales de riesgo para los niños y que favorecen el desarrollo de enfermedades respiratorias. Los niños son especialmente vulnerables a las condiciones medioambientales y su exposición a la contaminación puede contribuir a aumentar la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad infantil. Por este motivo, es importante que el personal sanitario reconozca y evalúe estos factores y prevenga las enfermedades relacionadas con el medioambiente”, afirma el doctor Julio Ancochea, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).


 

En las partes más pobres del mundo uno de cada cinco niños muere antes de cumplir los cinco años por enfermedades relacionadas con el medioambiente. “Pero este problema no afecta sólo a los niños de los países en vías de desarrollo. La degradación del medioambiente, la polución o la contaminación química son un problema global”, recuerda la Dra. Cristina Martínez, Coordinadora del Área de Medioambiente y Enfermedades Respiratorias de SEPAR, y pone como ejemplo un estudio publicado en la revista británica The Lancet elaborado por investigadores de la Universidad del Sur de California . “Este estudio advierte que los niños que viven a menos de 500 metros de las autopistas o grandes zonas de tráfico son susceptibles de sufrir una sustancial perdida de capacidad pulmonar a los 18 años, déficit que arrastrarán durante toda la vida”. En concreto, la capacidad pulmonar de los menores que viven cerca de los grandes vías de trafico es un 3% menor que la capacidad de los que residen a 1.500 metros, la causa es la toxicidad de los motores diesel. La reducción de la función pulmonar infantil es un conocido factor de riesgo en el desarrollo y empeoramiento del asma y el posterior desarrollo de EPOC (enfermedad de obstrucción pulmonar).

Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el número de años de vida sana perdidos por habitante debido a factores de riesgo medioambiental es aproximadamente 5 veces mayor entre niños de 0 a 5 años que en la población general. Este mismo informe destaca que la diarrea, el paludismo y las infecciones respiratorias arrojan un gran porcentaje de morbilidad atribuible al medio ambiente y también de mortalidad en niños menores de 5 años. El porcentaje de defunciones debido a estas tres enfermedades atribuibles al medio ambiente alcanza la cifra del 26% en los niños menores de 5 años que viven en países en desarrollo. En algunas regiones muy pobres del mundo, se calcula que el número de años perdidos de vida sana debido a infecciones respiratorias en la infancia es hasta 800 veces mayor. La contaminación del aire en locales cerrados que está a menudo asociado al uso de combustibles de biomasa para cocinar causa la muerte de casi un millón de niños al niños, según la OMS, principalmente por infecciones respiratorias agudas. Las madres encargadas de cocinar también corren más riesgo de sufrir enfermedades respiratorias graves.

Para el Dr. Julio Ancochea, “es importante investigar para comprender las interacciones entre la exposición, la vulnerabilidad biológica de los niños y los factores socioeconómicos”. La OMS (Organización Mundial de la Salud) en su estudio Principles for Evaluating Health Risks in ChildrenAssociated with Exposure to Chemicals, considerado hasta el momento el trabajo más completo sobre riesgos para la salud infantil, afirma en su conclusión final que el alto grado de vulnerabilidad de los niños en las etapas de crecimiento a la exposición de factores de riesgo medioambiental, tiene consecuencias  extremadamente graves: más del 30% de la carga de morbilidad en niños puede atribuirse a factores medioambientales.

Durante el crecimiento infantil, uno de los órganos más afectados son los pulmones ya que su desarrollo es especialmente lento. Los pulmones no están desarrollados al nacer, ni siquiera en un niño de 8 años, sino que se desarrollan hasta alrededor de los 18 años. Es por este desarrollo a lo largo de la infancia y la adolescencia, que la salud de este órgano puede verse especialmente alterado por los factores contaminantes del aire con efectos respiratorios agudos durante la niñez, que pueden desembocar en enfermedades respiratorias crónicas en la edad adulta. Los efectos de la exposición van desde la muerte o las malformaciones en el período prenatal hasta el asma, la deficiencias inmunitarias en la niñez o el cáncer y las cardiopatías en la edad adulta.


 

Sin embargo, algunas soluciones a muchos problemas ambientales son sencillas y poco costosas, basta por ejemplo con fomentar el uso de hornillos estancos para cocinar, otras implican la formación del personal sanitario y de las madres que deben conocer los riesgos medioambientales para poder tomar medidas de prevención y reducir la exposición de sus hijos, pero también deben aplicarse nuevas políticas sanitarias y nuevas normativas a favor del medioambiente a nivel local, estatal e internacional para mejorar la salud ambiental en todo el planeta.

 



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