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El 30 % de las mujeres que sufren una fractura osteoporótica de cadera fallecen en el año siguiente a la ruptura

La fractura osteoporótica de cadera está siendo uno de los temas tratados por los expertos reunidos durante el XIII Congreso de la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM) que se está celebrando estos días en Oviedo.

Los traumatólogos denominan fractura por fragilidad de perfil osteoporático a toda aquella fractura por traumatismo o por caída desde la propia altura, localizada en cualquier hueso del esqueleto axial o periférico (vértebras, húmero proximal, radio distal, cadera, etc. exceptuando cráneo y cara), que afecta a pacientes mayores de 50 años una vez que se han excluido otras causas de fragilidad esquelética.

Este tipo de fracturas, que aumentan exponencialmente con la edad, conllevan una importante morbilidad, mortalidad, incapacidad funcional y deterioro de la calidad de vida, todo lo cual genera importantes costes sociosanitarios.

En la actualidad se calcula que una mujer de 50 años de raza blanca tiene aproximadamente un 40% de probabilidades de sufrir una fractura durante el resto de su vida. En el caso del varón, este riesgo se reduce al 15%. Se estima para el 2050 un aumento de la incidencia de fracturas osteoporóticas de cadera del 310% en varones y del 240% en las mujeres.


 

Por ello, las fracturas osteoporóticas son ya, y seguramente lo serán aun más en un futuro inmediato, una de las patologías más prevalentes de la especialidad. Según el estudio AFOE (Acta de Fractura Osteoporótica en España), durante el 2002 se produjeron 60.000 fracturas de cadera en nuestro país. La estimación de la prevalencia anual de fractura proximal de fémur para el año 2003, fue de 63.500 fracturas. De los pacientes incluidos en el estudio, el 33% había sufrido una fractura previa. Estas fracturas tienen una mortalidad del 33% en el primer año y sólo el 38,2% recupera el nivel funcional previo a la fractura.

Una cirugía apropiada y el seguimiento médico posterior son fundamentales para la recuperación y la posibilidad de que el paciente vuelva a caminar y a recuperar la funcionalidad previa a la fractura, pero la mayoría de los que consiguen volver a andar suelen necesitar ayudas instrumentales.

Entre el 60%  y el 75 % de las personas que han sufrido fracturas de cadera eran totalmente independientes antes de sufrirla, pero inmediatamente tras la fractura se pierde gran parte de la capacidad para andar así como para las actividades básicas de la vida cotidiana; a partir de aquí comienza un proceso de recuperación gradual durante 12 meses. La rehabilitación de una fractura de cadera debe empezar en el momento del ingreso en el hospital y continuar una vez dado el alta hospitalaria.


 


Factores de riesgo de la fractura de cadera

Es importante saber cuáles son los factores de riesgo más comunes en esta fractura: sexo femenino, edad avanzada, bajo peso corporal, fumador, toma de dos o tres dosis de alcohol al día, menopausia precoz, baja densidad mineral ósea, presencia de una fractura por fragilidad previa, y antecedentes familiares de fractura osteoporótica, incidiendo principalmente en la baja densidad mineral ósea y la presencia de una fractura por fragilidad previa.


 


Prevención de la fractura de cadera

Según recomendaciones de los profesionales, algunas formas de prevenir la aparición de este tipo de fracturas son:


 

Mantener una dieta equilibrada, con aporte de calcio.

Tomar suplementos con vitamina D.

Suprimir el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.

Realizar ejercicio físico aeróbico con carga de peso, ya que contribuyen a mejorar la calidad de vida en personas mayores.

Prevenir las caídas; los ancianos se caen por muchas causas, desde la existencia de obstáculos físicos hasta visión defectuosa y falta de equilibrio. Por ello es importante eliminar los obstáculos físicos que puedan ocasionar una caída en el entorno de la persona, y comprobar la graduación de la vista, etc. 

El médico de atención primaria puede ofrecer una valoración de la densidad mineral ósea, y establecer medidas para disminuir el riesgo.


 


 


 

 



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