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El 30% de los casos de ‘síndrome del corazón roto’ viene acompañado de insuficiencia cardiaca

El ‘síndrome del corazón roto’, también conocido como síndrome de tako-tsubo o miocardiopatía de estrés, consiste en una miocardiopatía temporal que presenta síntomas parecidos al síndrome coronario agudo, pero que son reversibles y, en general, tiene un buen pronóstico. Aún así, tras la publicación de un estudio en el último número de Revista Española de Cardiología (REC), se ha conocido que el 30% de estos casos viene acompañado por algún grado de Insuficiencia Cardiaca, por lo que se hace necesario el buen control hospitalario de los pacientes.

El trabajo ‘Síndrome de tako-tsubo e insuficiencia cardiaca: seguimiento a largo plazo’, ha sido coordinado por el Dr. Iván Núñez Gil, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y cardiólogo intervencionista del Hospital Clínico San Carlos en Madrid, y ha contado con la participación de otros centros como el Hospital Severo Ochoa, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, el Hospital Virgen Macarena y el Hospital de Fuenlabrada.

“Mediante este estudio hemos pretendido plantear la incidencia y los factores de riesgo relacionados con el desarrollo de Insuficiencia Cardiaca en una serie de casos con diagnóstico final de síndrome de tako-tsubo, así como poder realizar un seguimiento a largo plazo. Además, analizamos la posible influencia de dicha complicación hospitalaria en la evolución durante el seguimiento de estos pacientes”, explica el Dr. Núñez Gil.

Así, tras analizar a 100 pacientes, los investigadores han podido constatar que este síndrome se da especialmente en mujeres (en el 90% de los casos), en edad post-menopáusica. De estos pacientes, el 30% sufría Insuficiencia Cardiaca, y eran pacientes con más edad y más comorbilidades (diabetes, obesidad, etc.), lo que a su vez dificultaba su pronóstico. “Aunque en general se consideraba el síndrome de tako-tsubo como una enfermedad benigna, el alto porcentaje de casos de Insuficiencia Cardiaca y el hecho de que el 10% de los que están ingresados sufrirá un shock cardiogénico, nos obliga a abordar este síndrome de forma más precoz y cuidadosa, para poder hacer una correcta estratificación del riesgo en estos pacientes”, reflexiona el doctor.

El equipo de investigadores recomienda a estos pacientes seguir un tratamiento adecuado y un buen control de los factores de riesgo cardiovasculares, especialmente la diabetes y la obesidad.

Sobre el síndrome de tako-tsubo
Fue diagnosticado en los años 90 por investigadores japoneses, aunque unos años más tarde también se descubrió su existencia en Europa y Estados Unidos.

Este síndrome, también conocido como del corazón roto, se caracteriza por aparecer, en la mayoría de casos, tras situaciones estresantes emocionales o físicas. Así, se produce por una liberación de catecolaminas  (hormonas del estrés) que estimulan el sistema nervioso y aturden el músculo cardiaco provocando un repentino debilitamiento temporal y reversible del miocardio y presentando síntomas parecidos al síndrome coronario agudo (especialmente dolor en el pecho, falta de aire o anormalidades en el movimiento cardiaco). Destaca por la falta de estenosis en las arterias coronarias cuando se realiza el cateterismo, a diferencia de los infartos convencionales que suelen deberse a arterias con estrecheces u ocluidas completamente.

Esta situación suele mejorar a las 48 horas de su diagnóstico, y los pacientes acostumbran a tener un buen pronóstico. Las situaciones que pueden derivar en el desarrollo de este síndrome pueden tener un origen psíquico o físico. Entre las causas psíquicas se encuentran la muerte o enfermedad de un familiar; malas noticias; tormenta; discusiones con personas del entorno; hablar en público; problemas legales; accidentes de tráfico; pérdida económica, apuestas; cambios de residencia; caída casual con imposibilidad para levantarse. Las causas físicas de este síndrome pueden deberse a la cirugía no cardiaca de cualquier tipo; implante de marcapasos; enfermedad importante como asma o sepsis; dolor intenso o fracturas; retiro de opioides; abuso de cocaína o anfetaminas; pruebas de estrés, como ergometría, farmacológicas…; crisis comicial; o tirotoxicosis.

En general, una vez pasada la fase aguda, el pronóstico es bueno y es raro que vuelva a suceder (<3%) a pesar de que a uno le sometan a nuevas situaciones estresantes.

La sección de Cardiopatía Isquémica y Unidades Coronarias de la SEC está preparando, además, el mayor registro de esta peculiar enfermedad, el registro Retako, con el objetivo de estimar la incidencia estacional de esta patología en nuestro medio, respecto al número de síndromes coronarios agudos que atienda cada centro participante (más de 20).



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