ESTÁS LEYENDO...

El 40% de las mujeres sufre incontinencia durante ...

El 40% de las mujeres sufre incontinencia durante el embarazo


La incontinencia urinaria que sufren las mujeres maduras tienen en muchos casos su origen en la debilidad del suelo pélvico provocada durante el embarazo y el parto. Según explica Carolina Walker, directora del postgrado de Fisioterapia en Obstetricia y Uroginecología de la Universidad Europea de Madrid, se estima que un 40% de las mujeres sufren pérdidas de orina durante la gestación, cifra que desciende hasta el 20-30% en el postparto de manera espontánea. Esta experta subraya la importancia de una buena recuperación en el caso de haber sufrido este trastorno incluso aunque desaparezca, pues son esas mujeres las que más posibilidades tienen de sufrir incontinencia cuando sean más mayores o bien otras disfunciones relacionadas como son los dolores lumbares o pélvicos.


“Para que la recuperación sea óptima, es imprescindible trabajar no sólo los músculos del suelo pélvico, sino también los del abdomen, con los que están íntimamente relacionados y a los cuales apenas se tiene en cuenta”, subraya. Para ello, esta experta recomienda el asesoramiento de un profesional especializado que aporte una visión de conjunto y oriente para hacer el trabajo en una buena dirección.


“Si después del parto una mujer quiere tonificar la zona del abdomen, el primer impulso es hacer los clásicos abdominales, desconociendo que con ellos se envía excesiva presión hacia el suelo pélvico. En la mayoría de los casos el suelo pélvico no está recuperado aún por lo que se pueden agravar posibles disfunciones.


Por el contrario, también es frecuente que las mujeres solo trabajen la musculatura del suelo pélvico después del parto, olvidando al grupo de músculos abdominales. “Si sólo trabajamos esta zona corremos un riesgo muy elevado de quedarnos a medio camino y de que puedan aparecer problemas unos meses o años después”.


Entonces, lo ideal es hacer un trabajo abdominal específicamente creado para el postparto en el que se combina la tonificación del suelo pélvico, del abdomen, la reposición de las órganos pélvicos y la estabilización de la columna”, sostiene.



 



 



Visión global


Según asegura Carolina Walker, lo ideal es tener en cuenta la totalidad del cuerpo y la relación que guardan los diferentes grupos musculares para trabajarlos de manera conjunta. “Hay que tener una visión global y apreciar, por ejemplo, aspectos como las episiotomías, que van a configurar una vagina asimétrica que va a absorber la presión de diferente manera y que va a provocar que la pelvis y la espalda se coloquen de una forma determinada”, señala. Tampoco hay que olvidar otros músculos como el diafragma, ya que “está demostrado que las personas con un problema respiratorio tienen más incidencia de patología lumbar y uroginecológica”.


Carolina Walker explica que una mala recuperación tras un parto influye además en el alumbramiento del segundo hijo. “Es muy raro que la musculatura abdominal y pélvica de la mujer esté con bajo tono en el primer parto, pero en el segundo es mucho más frecuente si no ha hecho nada para recuperarse. Esto influye de manera determinante en los pujos”, asegura.


Por todo ello, esta experta reivindica el papel del fisioterapeuta en ginecología y obstetricia y la visión global del cuerpo femenino que este profesional aporta. Además, insta a la mujer a que, tras tener un hijo, dedique más tiempo a su recuperación. “Cuando se sufre un esguince o la rotura de un músculo es muy normal acudir al fisioterapeuta. Sin embargo, tras el parto, y a pesar de sufrir innumerables traumatismos, se deja toda la recuperación en manos de la propia naturaleza”, lamenta. Ante todo, la profesora de la Universidad Europea de Madrid apuesta por un buen diagnóstico, personalizado y realizado por un especialista, ya que cada parto deja una huella diferente en cada mujer.



 

 



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page