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El 73% de los adolescentes cambiaría su imagen corporal

El 73% de los adolescentes cambiaría su imagen corporal, según una encuesta realizada a chicos y chicas de 1º y 4º de la ESO. Los resultados de este trabajo, llevado a cabo por profesionales sanitarios del Centro de Salud Ciudad Jardín de Almería, se han presentado en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que estos días se celebra en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Un total de 120 adolescentes de 12 y 15 años fueron entrevistados para conocer hasta qué punto los medios de comunicación, que proyectan determinados estereotipos marcados por la moda, influyen en la alimentación y los desórdenes nutricionales de los jóvenes.

Para la doctora Rosario Jiménez, coordinadora del Grupo de Atención al Adolescente de semFYC, es lógico que un porcentaje tan alto quiera cambiar su imagen a la luz del momento concreto que viven. “A esas edades empiezan a convivir con el acné, irrumpen los cambios de voz o salen los cuatro pelos en la cara. Las chicas quieren perder peso y los chicos desean estar delgados pero musculados. Es la época en que ellas aumentan caderas y pecho, se ven gordas y no se gustan. Los parámetros sociales, culturales y estéticos que difunden los medios están muy orientados hacia una imagen de delgadez en la mujer. De todos modos, en los últimos dos años se viene realizando un esfuerzo institucional encaminado a corregir este problemas por diversas vías, entre ellas vigilar el peso de las modelos”.

 

La doctora Jiménez admite que es muy raro que un adolescente acuda a la consulta a pedir ayuda para perder peso bajo control médico. Sólo en aquellos casos en los que hay un sobrepeso detectado en los controles pediátricos o de enfermería se identifican casos en los que es preciso una supervisión de la dieta. “Es complicado que pidan ayuda al profesional cuando cualquier revista en los kioskos en la época de primavera les ofrece dietas que les prometen conseguir pronto y fácil ese objetivo”, comenta.

 

La mayoría de los chicos que desean cambiar su imagen corporal tienen un peso normal. “El problema es que no se ven bien. Por eso es muy difícil que consulten al médico. Buscarán otras vías: mirarán en internet para dar con una dieta o pedirán consejo a un amigo. El objetivo será perder cinco kilos en un mes”, afirma la doctora Jiménez. En el caso concreto de los varones, el deseo de ganar músculo está contraindicado hasta que no se cierran los cartílagos de crecimiento y eso suele ser en torno a los 18 años de edad. “Pero una cosa es que la visita a los gimnasios deba retrasarse hasta entonces y otra es que ellos por su cuenta busquen mejorar su masa muscular haciendo pesas en casa”, aclara la experta de semFYC.

 

En el deseo de querer cambiar la imagen puede haber algunos casos que con el tiempo, cuando la edad se lo permita, acaben recurriendo a una intervención de cirugía estética. “Los padres no suelen consultarlo al médico de familia porque son intervenciones hechas a nivel privado y desvinculadas de la salud. Es mucho más común que busquen asesoramiento porque sus hijos quieren hacerse un tatuaje o un piercing”, explica la doctora Jiménez.

 

Reto educativo

El estudio presentado en el Congreso de Madrid revela igualmente que el 97% de los encuestados no conoce el concepto de dieta mediterránea y el 76% no desayuna en casa.

En opinión de la coordinadora del Grupo de Atención al Adolescente de semFYC, el concepto de dieta equilibrada debe ser explicado a los más jóvenes y éste es un reto educativo que implica desde el profesorado hasta los padres pasando por el profesional sanitario. “Comen mal no porque se sientan invulnerables ante los perjuicios de una dieta poco equilibrada, sino porque no se les suele enseñar nada al respecto: no participan en la compra ni en la elaboración de las comidas; comen lo que hay en casa. El adolescente debe saber que si a media tarde tiene hambre es mejor ir a la nevera y coger un yogurt y una fruta que no una pieza de bollería industrial Nadie les ha explicado que la alimentación tiene una relación directa con la salud. Deben saber que comer bien no implica sólo seguir una dieta equilibrada, también significa comer alrededor de una mesa con el resto de la familia compartiendo ese momento”, afirma la doctora Jiménez.

 

Tabaco

Según los expertos, cuando al adolescente se le plantean riesgos a largo plazo asociados a una conducta apenas se consiguen resultados. “Es una medida que no tiene eficacia porque viven al día y los problemas futuros no les afectan. Los mensajes deben ser más cercanos a su realidad actual y si les hablamos de tabaco para ellos es más importante saber que les costará más hacer deporte, que el consumo les supone un gasto mensual considerable o que les olerá el aliento; eso tendrá más influencia que hablarles de otras complicaciones más graves asociadas al tabaco. Es preciso saber los motivos que les impulsan a fumar. Aunque empieza a descender, sabemos que las chicas fumaban más porque sabían que hacerlo les quitaba el hambre y les facilitaba mantener un peso más bajo acorde con el modelo social y cultural imperante”.

 

Aun así en el caso del tabaco, la información no es suficiente y, según esta experta, prohibir su consumo en lugares cerrados es una medida eficaz contra el tabaquismo en adultos pero también en adolescentes. “Es igualmente importante que a través de los medios no se les bombardee con publicidad sobre el tabaco. Los más jóvenes toleran mal la doble moral de los adultos: eso de que alguien que fuma les diga que no prueben el tabaco; o que el Estado les prohíba el consumo y al mismo tiempo recaude dinero de la venta de cigarrillos”.

 



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