El 75% de las mujeres de 45 a 50 años de edad sufre molestias durante la menopausia

Publicado por el 15/10/2013
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Este viernes, 18 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Menopausia, una etapa que causa molestos síntomas al 75% de las mujeres en torno a los 45-50 años de edad, según datos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Eduardo González Zorzano, asesor médico de Laboratorios Cinfa, explica que “en torno a los 45 años, comienzan a producirse cambios en la fisiología de la mujer como resultado del cese de la función ovárica y de la transición del periodo reproductivo al no reproductivo”. Esto provoca una sintomatología característica y que indica la entrada en la premenopausia: sofocos, sudoración, fatiga, dolor articular, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, alteraciones del sueño, aumento de peso, etc. “Se trata de signos físicos y emocionales de carácter agudo que, si bien no suponen una amenaza para la salud, alteran la dinámica social y laboral de las mujeres que los padecen”, puntualiza el experto.

Muchos de estos síntomas pueden conducir a problemas más serios, “a partir de los 50 años, durante la fase de la menopausia, los trastornos pueden agudizarse, llegando incluso a desembocar a largo plazo en osteoporosis y aumento del riesgo cardiovascular”, indica González Zorzano. Así mismo, “estos trastornos pueden acompañarse de problemas paralelos, como la retención de líquidos, el envejecimiento prematuro de la piel o el aumento de peso, que sin duda influyen en la calidad de vida de la mujer”.

Según González Zorzano, “hay mujeres que no perciben apenas sintomatología menopáusica, mientras que la mayoría padece estos trastornos durante un periodo de varios años, por lo que, al llegar a la edad madura es importante cambiar su estilo de alimentación e incluso de ocio para adelantarse a futuros trastornos y asegurar que su calidad de vida no se deteriora”.

10 claves durante la premenopausia y la menopausia:

1. Fomentar la autoestima.
Es importante afrontar estos momentos con una actitud positiva, desarrollando nuevas aficiones y dedicándose tiempo a una misma. Los bajones de ánimo son habituales, pero hay que recordar que se trata de una cuestión hormonal, y no dejarse llevar por ellos.

2. Hacer ejercicio físico moderado y regular.
Hay que evitar el sedentarismo caminando entre media hora y una hora diaria o con otro tipo de actividades aeróbicas como el baile, el aerobic…, siempre de acuerdo a las posibilidades reales de cada persona. De esta forma, se mantiene la fuerza muscular y la salud cardiovascular, retrasando la aparición de posibles problemas.

3. Hábitos alimenticios saludables.
En esta época de la vida existe una tendencia al aumento de peso y a la aparición de hipertensión arterial, colesterol alto y otras dolencias. No debe abusarse de la sal, hay que reducir el consumo de grasas y azúcares, y aumentar el de frutas, verduras y cereales. Así mismo, conviene moderar el consumo de alcohol, café, y otras sustancias estimulantes.

4. Atención a los niveles de calcio.
Puesto que con la menopausia aumentan las probabilidades de sufrir osteoporosis, los productos que contienen calcio, como los lácteos, son fundamentales para fortalecer los huesos.

5. Huir del tabaco:
El tabaco puede adelantar el comienzo de la menopausia, por lo que hay que evitar fumar y, en la medida de lo posible, ser fumadora pasiva.

6. Realizar controles periódicos de tensión arterial, colesterol y glucosa.
Para detectar a tiempo cualquier irregularidad al respecto.

7. Acudir a las revisiones ginecológicas.
Para evitar los problemas típicos de esta etapa, es imprescindible un control ginecológico periódico. El médico valorará la severidad de los síntomas y los posibles tratamientos.

8. Especial atención a la retención de líquidos y al envejecimiento de la piel.
Durante la menopausia, es habitual sufrir también estos problemas paralelos. Una correcta alimentación, el ejercicio, las terapias de compresión y tratamientos faciales adecuados pueden ayudar a disminuir estos inconvenientes.

9. Evitar la automedicación con hormonas u otros medicamentos.
Es muy importante consultar con el médico y el farmacéutico para asegurar el cumplimiento terapéutico y realizar un seguimiento farmacológico.

10. Consultar con el farmacéutico la posibilidad de utilizar soluciones nutricionales.
Muchos de los trastornos propios de esta etapa no requieren prescripción farmacológica. El empleo de soluciones nutricionales que contengan isoflavonas de soja y/o lúpulo puede ser un recurso de gran ayuda para combatir los efectos emocionales y físicos propios de esta etapa.

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