El cambiazo.

  • ¿Me podría decir usted qué es esto?
  • Señora, por lo que veo, un comprimido.
  • ¡Toma, eso ya lo sé yo! ¿Pero para qué sirve?
  • Ésta sí que es una pregunta para un concurso?
  • Usted perdone, pero es que vengo muy nerviosa.
  • ¿Y eso?
  • Es que esta pastilla la he encontrado en el bolso de mi niña y ya sabe usted?
  • Mire, no hay cosa más normal que llevar un medicamento en el bolso.
  • Pero es que mi hija es muy joven y últimamente la veo muy rara.
  • Eso sí que es importante. A los hijos no hay que espiarlos, sólo observar su comportamiento.
  • ¿Será una pastilla de ésas que se llaman como los taxis?
  • ¡Éxtasis, señora éxtasis!
  • A mi es que me da horror. Hay que ver lo de los muchachos que se han muerto en las discotecas.
  • Vayamos por partes, qué diría Jack el destripador. Los comprimidos de éxtasis, que no son otra cosa que anfetaminas, van troquelados con símbolos o dibujos para hacerlos más atractivos.
  • Ustedes, con tal de vender?
  • ¡Alto ahí, señora! Esos comprimidos no se dispensan en las farmacias.
  • ¿Y usted, cómo está tan enterado?
  • Para empezar porque leo los periódicos y para terminar porque soy farmacéutico y tengo medicamentos con ese principio activo.
  • Entonces, ¿en qué quedamos, los tiene o no los tiene?
  • Las anfetaminas son medicamentos psicotropos que se utilizan para algunas enfermedades.
  • Pero los muchachos jóvenes no están malos, que yo sepa?
  • Es que la patología que se trata con ellos está relacionada con la psiquiatría, son excitantes del sistema nervioso central.
  • ¿Y esto cómo se come? Si los locos están excitados y encima se les da estas pastillas?
  • Es que no todo el que va al psiquiatra está loco. Los hay depresivos y con astenia.
  • ¿Con lombrices?
  • No, las lombrices a las que se refiere son tenias y no exactamente. La astenia es la sensación de pérdida de fuerza, cansancio?
  • Entonces, por eso le dan un excitante.
  • Efectivamente.
  • Pero mi niña no está cansada.
  • Es que yo le estoy hablando en términos generales, no concretamente de su hija. Un joven cuando llega a una discoteca, no está, normalmente, cansado, pero cuando lleva cinco horas pegando saltos siente fatiga?
  • Entonces, que se vaya a su casa y se acueste, como hace mi hija.
  • Pues si es así, no debe estar preocupada y déle gracias al cielo, porque la moda actual es seguir hasta que amanezca, cuando menos.
  • Y ahí viene lo de la pastillita.
  • Claro, se toman un comprimido y el organismo reacciona olvidando el cansancio.
  • ¿Y dónde está lo malo?
  • En que los relojes biológicos, los que avistan de un malestar, quedan anulados y el cuerpo sigue actuando por encima de sus posibilidades.
  • Y los otros relojes ni los miran, como con las copitas.
  • En este caso es peor, porque el alcohol avisa y una copa de más puede producir náuseas, malestar, vómitos?
  • ¿Y si se mezclan?
  • Puede ser letal. Fíjese cómo los jóvenes aprenden. Me decía un cliente, que es camarero de una discoteca, que de un tiempo a esta parte sólo despacha agua mineral.
  • ¡Qué cosa más rara!
  • Es que la mezcla, aparte de peligrosísima, puede producir un shock que aturde e impide la diversión.
  • Entonces, ¿qué hago? Porque si le quito la pastilla va a notar que la registro.
  • Pues para que no se dé cuenta, le quite la pastilla y le pone otra.
  • ¿Otra?. ¿de qué?
  • De jabón, por ejemplo.


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