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El consumo de tabaco y el sedentarismo agudiza el síndrome climatérico en las mujeres en edad menopáusica

Más de cuatro millones y medio de españolas están en la fase de la perimenomausia, en la que comienza a disminuir la función ovárica y a aparecer los primeros síntomas de la menopausia. De ellas, se estima que el 15% de las mujeres tiene un síndrome climatérico intenso, mientras que un 60% lo sufre de forma leve o moderada. ”La intensidad depende de un estilo de vida saludable, evitando hábitos tóxicos como el tabaco y practicando ejercicio físico de forma habitual”, explica el doctor Aníbal Nieto, coordinador del I Curso de Climaterio y Menopausia que la Asociación Española para el Estudio de Menopausia (AEEM) ha organizado en Murcia.

Las diversas manifestaciones endocrinas, biológicas y clínicas asociadas a esta época de transición hacen necesarias unas pautas de cuidado específicas, tanto a nivel de calidad de vida como en lo que respecta al tratamiento hormonal, según el doctor Nieto. “La problemática en esta fase engloba diversos procesos que van desde las alteraciones menstruales, el aumento de la incidencia de patologías benignas e incluso malignas, un incremento del riesgo cardiovascular, la aparición de osteoporosis, e incluso algunas mujeres ya comienzan con el síndrome climatérico”, explica este experto.

Por esta razón, el doctor Rafael Sánchez Borrego, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), subraya que “los cambios en el estilo de vida durante esta etapa pueden tener un potencial impacto sobre la morbilidad y, eventualmente, sobre la mortalidad”. Así, incrementar la actividad física a 30 minutos diarios, dejar de fumar y seguir una dieta cardiosaludable incorporando suplementos dietéticos de calcio y vitamina D son los principales factores que ayudarían a modificar el riesgo de patologías.

Los expertos destacan que durante la perimenopausia las principales medidas preventivas deben ser aquellas encaminadas a mejorar el ámbito de la salud ósea y cardiovascular. De hecho, uno de los trastornos más comunes durante el climaterio es la pérdida de masa ósea, que suele reducirse entre un 2 y un 3% cada año desde la aparición de la menopausia y hasta edades muy avanzadas, dependiendo de diversos factores como la absorción de calcio, niveles de vitamina D o la existencia de enfermedades recurrentes. “Es la principal consecuencia de la osteoporosis, una enfermedad que sólo en España afecta a más de dos millones de mujeres”, comenta el doctor Nieto. Como consecuencia de la pérdida de masa ósea se eleva el riesgo de fracturas. De hecho, “se estima que hasta el 40% de las mujeres mayores de 50 años pueden llegar a desarrollar una fractura osteoporótica a lo largo de su vida, mientras que una de cada tres mayores de 80 años sufrirá una fractura de cadera, lo que eleva de forma considerable el índice de mortalidad, ya que el 24% de las personas que han padecido una fractura de cadera muere durante el año siguiente”.

Para los expertos, es importante saber discernir entre las diferentes opciones terapéuticas actuales, que van desde la terapia hormonal sustitutiva en casos concretos hasta medidas no farmacológicas. “Lo importante es poner sobre la mesa todas las opciones y escoger la que mejor se adapte a las necesidades concretas de los pacientes. La clave es individualizar los tratamientos”, argumenta el doctor Nieto.