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El estrés nutricional, recurrente en otoño

El estrés nutricional, recurrente en otoño

El estrés nutricional o nutriestrés es un agotamiento generado por un suministro excesivo o deficitario de determinados nutrientes que puede producir alteraciones en el funcionamiento de nuestro organismo.

Las glándulas suprarrenales son las responsables de mantener el equilibrio de muchas funciones corporales a través de la segregación de varias hormonas importantes (como adrenalina, noradrenalina y corticosteroides) ante situaciones de estrés. Para el funcionamiento de las glándulas y la producción de estas hormonas, el cuerpo utiliza micronutrientes específicos como el grupo de vitaminas B, C, el zinc o el manganeso. Si se extinguen las reservas de estos componentes, las glándulas no funcionan correctamente y se puede producir debilidad celular y agotamiento general, situación que es muy frecuente en otoño.

Diferentes tipos de estrés
Según la asesora en nutrición y dietista Mareva Guillioz Lombard, “el estrés nutricional no es una enfermedad, sino una herramienta natural para afrontar con mayor rendimiento los desafíos que plantea el día a día”. Sin embargo, es recomendable preparar nuestro a organismo para afrontarlo con salud y evitar situaciones desagradables.

Pueden distinguirse varios tipos de estrés nutricional en función de su origen. Se trata del estrés estacional, el estrés dietético y el estrés rítmico.

   1. El estrés estacional se produce normalmente en los cambios de estación y, con más frecuencia, cuando éstos van asociados a variaciones en las rutinas alimentarias de las personas. Con la disminución de las temperaturas y las horas de sol se sustituyen comidas veraniegas como las ensaladas y gazpachos por otras más propias de la época como legumbres y frutos secos.
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosAsí, el estrés estacional constituye una afección muy recurrente en otoño ya que aportamos a nuestro organismo unos micronutrientes diferentes a los que veníamos suministrando durante meses. También influye notoriamente la vuelta al trabajo ya que merma la cantidad de tiempo de que disponemos para comprar y preparar los alimentos; y nos obliga, muchas veces, a recurrir a las dietas-restaurante y al fast food apurado.

   2. El estrés dietético suele responder a “parches” que las personas aplican en su salud a corto plazo, tales como dietas yo-yo, que provocan falta de regularidad y desproporcionalidad en los nutrientes que ingerimos. Al embarcarnos en regímenes puntuales para perder los kilos de más obtenidos durante el verano, sometemos a nuestro cuerpo a unos altibajos en la provisión de determinados micronutrientes que evitan un trabajo constante y efectivo de algunos órganos.

  3. El estrés rítmico está más asociado a la rutina alimentaria de cada persona. Solemos coger hábitos y “manías” alimentarias y acabamos comprando siempre lo mismo para rellenar nuestro frigorífico. Es habitual que, debido a estas costumbres, en nuestra dieta carezcamos del aporte suficiente de algunas sustancias esenciales, o abusemos de otras.

Cómo combatir el nutriestrés
El I Estudio Nutridiver sobre los Nutracéuticos en España pone de relieve que, aunque el 90% de la población considera que su ritmo de vida influye negativamente en su bienestar físico y anímico y el 85% se declara fan de lo natural y la salud preventiva, muy pocos son los que a la hora de la verdad toman medidas adecuadas. Mareva Guillioz apunta que “problemas como el nerviosismo o el desánimo, tan propios del otoño, suelen significar que a nuestro cuerpo le faltan nutrientes y deberíamos combatir esos tipos de estrés desde dentro hacia fuera, a través de una dieta equilibrada y mediante la suplementación de nutracéuticos específicos”.

Así, para personas que padezcan estrés estacional se recomiendan nutracéuticos de protección natural para fortalecer las defensas, con micronutrientes como zinc, hierro o cobre. Para prevenir el estrés dietético conviene evitar las dietas-milagro y tomar a largo plazo nutracéuticos específicos para drenar y definir la silueta con extractos de plantas como la  grosella negra, el diente de león o los rabillos de cerezas.

Si sufres, por otro lado, de ciertos problemas de salud recurrentes, es posible que padezcas un estrés rítmico, que podrá ser subsanado con complementos específicos para cada tipo de problema. Así, por ejemplo, para quien sea propensa a padecer cistitis, convendría un complemento de bienestar íntimo con extracto de arándano y probióticos.

Perfiles de riesgo del estrés nutricional
El I Estudio Nutridiver define una serie de perfiles de personas en función de sus hábitos nutricionales. Los más proclives a sufrir nutriestrés y los que, por tanto, más atención deben prestar a su alimentación en esta época, son los todoterrenos, corpore sano y naturalistas.

Los todoterrenos son personas urbanas, principalmente solteros de entre 30 y 40 años que, al estar habituados a un alto ritmo de vida –tanto de día como de noche–, se ven afectados por el estrés estacional y los cambios de hábitos que la llegada del otoño introduce en sus rutinas.
                                                               
Los corpore sano tienen más tendencia a ser afectados por el estrés dietético ya que son personas que prestan una excesiva atención a su físico y tienden a darle más relevancia a la apariencia externa que al bienestar interno.

Los naturalistas, individuos con un estilo de vida pro natural, procuran comer comida ecológica. La carestía o dificultad para encontrar algunos productos de estas características, puede limitar, en ocasiones, las alternativas alimenticias, dando lugar a un estrés rítmico al reducir el aporte de proteínas y otros micronutrientes que el cuerpo necesita.



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