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El futuro en el tratamiento contra el párkinson pasa por lograr detener la pérdida neuronal

La Enfermedad de Párkinson es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes en nuestro país, ya que afecta a unas 150.000 personas, y sólo es superada en número de casos por el Alzheimer. El reto en su abordaje es lograr una cura definitiva, y eso pasa inevitablemente porque los investigadores encuentren medios celulares integrados en el cerebro dopaminergicos que sustituyan las células degeneradas, o por transformación genética  o bioquímica intrerneural farmacológica, que eviten la ausencia de las células que se degeneran. Así lo ha explicado el Académico de Número y secretario general de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), Luis Pablo Rodríguez, en el marco de la Sesión Científica Conmemorativa sobre la enfermedad, celebrada en la RANM con la colaboración de Boston Scientific y Medtronic.

Se calcula que el 3 por mil de la población general está afectada por esta enfermedad, cifra que aumenta hasta el 10-15% en la población mayor de 60 años. Según ha afirmado este experto, que ha coordinado la jornada, “el Párkinson produce una pérdida de neuronas en la sustancia negra del cerebro, que provoca un déficit de dopamina y causa lentitud y escasez de movimientos, temblor y rigidez muscular. Con los años de evolución, el proceso neurodegenerativo se extiende y afecta a otras regiones del sistema nervioso”.

Síntomas físicos y psíquicos
Esta enfermedad se suele presentar en una parte concreta del cuerpo, más frecuentemente en una extremidad, bien sea superior o inferior, y casi nunca en las dos a la vez. “Las manifestaciones focales que se producen en una zona del cuerpo pueden ser los conocidos  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentostemblores, que es lo que fundamentalmente se asocia a esta patología, o incluso lentitud y rigidez muscular, pero no obligatoriamente existe temblor al movimiento, pues un 10% de los pacientes parkinsonianos  no les acontece”, apuntó.

Aunque el Parkinson se le encasille como un trastorno motriz, ni este siempre es obligado, ni exclusivo. “Existen en una gran proporción síntomas no motrices, como son los vegetativos autónomos, preferentemente digestivos: estreñimiento sialorrea disfagia, etc., así como insomnio, alteraciones cognitivas de atención, resolución ejecutiva, alteraciones conductuales con depresión ansiedad, etc. En definitiva, una pérdida de la calidad de vida del paciente y de los familiares del entorno”. “El diagnóstico temprano y la actuación terapéutica precoz es esencial  para mejorar la calidad de vida de estos pacientes”, añadió el profesor Rodríguez.

En los últimos años se han producido significativos avances en el tratamiento, así como en el conocimiento de la fisiopatogenia de la enfermedad y los mecanismos que intervienen en su aparición. Según explicó el Académico, “la línea de tratamiento farmacológico actualmente se basa en los medicamentos de L-dopa, mientras que en el aspecto quirúrgico, destaca la estimulación profunda cerebral, el mayor avance que hemos logrado hasta el momento en la lucha contra esta enfermedad. También es muy beneficiosa la actividad física regular para los pacientes, siendo indispensables los programas rehabilitadores actuales en Medicina Física y Rehabilitación, donde tiene gran ac�1F;tualidad la evolución posturográfica”.



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