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El glaucoma. fallos en el drenaje ocular.

El glaucoma. fallos en el drenaje ocular.

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EL GLAUCOMA. FALLOS EN EL DRENAJE OCULAR

Uno de los problemas principales asociados al glaucoma es la ausencia de sintomatología: cuando el paciente empieza a notar signos de la enfermedad, ésta ha alcanzado ya los últimos estadios y su tratamiento es ya muy difícil

Constituida como una de las causas fundamentales de ceguera en todo el mundo, el glaucoma se manifiesta cuando el equilibrio entre el sistema de entrada y salida del líquido que nutre al ojo, falla, elevándose así la presión intraocular y dañando el nervio óptico.

Qué es

Tal y como nos explica el profesor Julián García Sánchez, catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid y director del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo, el glaucoma tiene su origen en una discapacidad del ojo para drenar el humor acuoso, un líquido que nutre las estructuras internas del ojo y encargado de cumplir una función similar a la de la sangre. Este líquido, al ser transparente, deja que la luz pase a su través, permitiendo al ojo ver. El humor acuoso tiene un sistema de entrada y de salida, los cuales deben hallarse en perfecto equilibrio, a fin de que la presión intraocular se mantenga constante. Si por cualquier motivo se produce un fallo en el sistema, de manera que el líquido no fluya hacia el exterior correctamente, es decir, si entra más líquido del que pueda salir del ojo, se produce una elevación de la presión intraocular, que en condiciones normales oscila entre 10 y 21 mm Hg., con el consecuente daño al nervio óptico. Este daño varía mucho en función del tiempo que se mantenga la presión elevada, del alto nivel de presión que se alcance, y además, de las características concretas de cada individuo.

Este daño que hoy en día no puede ser reparado, sí puede ser detenido, evitando así mayores daños que podrían desembocar incluso en ceguera total, en cuyo caso se encontrarían dañadas la totalidad de las fibras del nervio óptico, con lo que se habría perdido por completo la capacidad de transmitir imágenes al cerebro. De ahí la importancia de un diagnóstico precoz y la necesidad de revisar de forma periódica la vista si concurren uno o varios de los factores que se detallan a continuación.

En condiciones normales la presión intraocular oscila entre 10 y 21 mm Hg.

Tipos de glaucoma

Según García Sánchez, aunque podrían diagnosticarse decenas de glaucoma diferentes, los más frecuentes son:

  1. Glaucoma crónico de ángulo abierto:
  2. éste es el más frecuente de todos los glaucomas, suponiendo las ¾ partes de los diagnosticados. Se produce por el deterioro progresivo del sistema de eliminación del humor acuoso, que de una forma natural se produce con la edad, pero en este caso se exagera hasta perder la capacidad de mantener una cifra normal de presión intraocular. La enfermedad se presenta de una forma muy lenta sin producir síntomas fáciles de detectar por la persona afectada.

  1. Glaucoma agudo o de ángulo cerrado:
  2. ésta es la forma de glaucoma más conocida por presentarse bruscamente con gran dolor (dolor de clavo) y disminución de visión. También se presenta con una visión de halos coloreados alrededor de las luces e incluso sensación de náuseas, vómitos, etc. Se produce por el cierre brusco de las vías de eliminación del humor acuoso, como consecuencia de que por la forma especial del ojo de estas personas, el ángulo a través del cual se ha de eliminar este líquido es demasiado estrecho, siendo posible que en determinadas circunstancias, las paredes de este ángulo se pongan en contacto, obstruyendo por completo el paso. Esto trae como consecuencia la rapidísima elevación de la presión y un intenso dolor de cabeza que se conoce como “dolor de clavo”. Hay que tener cuidado con algunos medicamentos tranquilizantes de mucho uso en este tipo de glaucoma: las benzodiazepinas, ya que pueden ser peligrosas. Por ello, consulta siempre al farmacéutico.

  1. Glaucoma congénito:
  2. este tipo de glaucoma es muy raro y se produce a consecuencia de un desarrollo defectuoso de las vías de salida del humor acuoso. Suele manifestarse desde las primeras semanas o meses de vida del niño, y sus manifestaciones son lagrimeo y fotofobia (no es capaz de mantener los ojos abiertos cuando hay luz). La córnea va perdiendo transparencia y se ve blanquecina. Simultáneamente el ojo va aumentando de tamaño debido al aumento de la presión, por lo que es conveniente visitar al oftalmólogo si los ojos del niño son excesivamente grandes o si manifiestan especial sensibilidad a la luz. Según especifica el profesor García Sánchez, en este tipo de glaucoma la labor del pediatra es fundamental a la hora de detectar estos infrecuentes pero peligrosísimos glaucomas, que afectan a 1 de cada 15.000 niños nacidos vivos.

¿Estás entre las personas de riesgo?

Padre o madre glaucomatoso o numerosos casos en la familia, edad avanzada, miopía, diabetes, tratamientos prolongados con corticosteroides, enfermedades cardiovasculares o traumatismos e intervenciones quirúrgicas oculares, constituyen el amplio perfil de riesgo de padecer glaucoma. Es más, cualquiera de estos factores debe llevarte a la consulta del oftalmólogo de forma anual.

En palabras de profesor García Sánchez, las personas de más de 50 años tienen un 2 % de probabilidad de padecer glaucoma, probabilidad que se incrementa más del doble (hasta el 5%) en las de más de 70 años. Si tenemos antecedentes familiares, nuestra probabilidad se multiplica por 5, mientras que los diabéticos miopes o que padecen enfermedades cardiovasculares, aumentan en 3 veces su probabilidad. En función de los factores de riesgo que vayamos acumulando a lo largo de nuestra vida, así hemos de programar la frecuencia de nuestras visitas al oftalmólogo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una visita anual para todos aquellos que pertenezcan a la población de riesgo, es decir, individuos de más de 50 años, diabéticos, cardiópatas, miopes o con antecedentes familiares de la enfermedad.

Para salir de dudas

Las revisiones oftalmológicas anuales incluyen las siguiente pruebas:

  1. Tonometría:
  2. exploración que mide la presión intraocular.

  3. Oftalmoscopía
  4. o exploración del fondo del ojo, para comprobar si existe algún tipo de daño en el nervio óptico.

    Según el Dr. García Sánchez ,”si alguna de estas pruebas es positiva, está indicado realizar las dos siguientes, e incluso en ocasiones otras complementarias, para determinar el tipo de glaucoma y estadio el estadio en el que se encuentra, a fin de programar el tratamiento y seguimiento más adecuado a cada caso”.

  5. Gonioscopía:
  6. esta prueba se realiza para comprobar, en caso de sospecha de glaucoma, a qué tipo pertenece.

  7. Campimetría o exploración del campo visual.
  8. Esta prueba no se realiza rutinariamente, pero es imprescindible para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado en función de la fase en la que se encuentre la enfermedad.

Tratamiento

En cuanto a las posibilidades de tratamiento, atendiendo a la opinión de García Sánchez, éstas dependen de la precocidad con la que se haya detectado el glaucoma. De todas formas, cualquier tipo de tratamiento hoy en día persigue el mismo objetivo: detener la progresión del daño al nervio óptico mediante el mantenimiento de la presión intraocular en las cifras normales.

Según el tipo de glaucoma (el congénito únicamente puede detenerse con tratamiento quirúrgico) o el grado de lesión previo, el oftalmólogo optará por:

  1. Tratamiento médico:
  2. para los casos más leves, es probable que la enfermedad se controle con la utilización de colirios hipotensores oculares de manera indefinida. Estos colirios podrían producir reacciones adversas, ya sean locales o generales, en cuyo caso es imprescindible la cita con el oftalmólogo.

  3. Tratamiento láser:
  4. el láser aplicado en la zona obstruida mejore la salida del humor acuoso, disminuyendo en consecuencia la presión intraocular. Este tipo de intervención quirúrgica, sin embargo, resulta poco eficaz en los jóvenes y en los casos graves, suele ser insuficiente. Este técnica, denominada Trabeculoplastía, es muy útil en pacientes que no toleran bien la medicación.

    Otra aplicación del láser, llamada Iridotomía, permite realizar un orificio en el iris que comunica las cámaras anterior y posterior del ojo, es muy útil para el glaucoma agudo. Además, se usa también como medida preventiva para aquellos pacientes que presentan uno o más factores de riesgo.

  5. Tratamiento quirúrgico propiamente dicho:
  6. este tratamiento suele aplicarse en los casos muy avanzados o en el caso de que se haya fracasado con los anteriores tratamientos. En la operación se crea una nueva vía de salida para que el humor acuoso abandone por ella el globo ocular y se mantenga así la presión en los límites normales.



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