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El hospital La Fe investiga el genotipo de donantes y receptores de órganos para optimizar el tratamiento inmunosupresor

La medicina personalizada en el ámbito de la atención farmacéutica al paciente trasplantado está cada vez más cerca de ser una realidad. Hay estudios amplios en marcha para determinar el beneficio que supone analizar el genotipo del paciente y del donante con vistas a poder aplicar el tratamiento óptimo con inmunosupresores, es decir aquel que cuenta con la dosis adecuada del fármaco para prevenir el rechazo. Es ésta una labor cada vez más presente en la Unidad de Farmacogenética que desde hace cinco años funciona en el Hospital La Fe de Valencia.

“El desarrollo de la farmacogenética es pieza clave para poder aplicar una atención personalizada, en la cual los datos genéticos de los pacientes, junto con su información médica, serán parte integral de una historia clínica electrónica que contribuirá significativamente a la mejora del proceso asistencial. Actualmente en nuestro servicio se ha genotipado a más de 300 receptores de trasplante de órgano sólido, “, asegura el doctor José Luis Poveda, jefe del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia y director del X Curso de Atención Farmacéutica al Paciente Trasplantado, que organizado con el apoyo de Roche Farma, se celebra hasta este viernes. El tratamiento inmunosupresor debe utilizarse en su justa medida para prevenir con éxito la aparición de rechazo, ya que hay variaciones genéticas que van a influir en el metabolismo y transporte de estos fármacos y, por tanto, en los niveles que alcanzan en sangre sangre. Por eso la labor que se realiza en una Unidad de Farmacogenética resulta clave a la hora de optimizar los tratamientos. “En una Unidad de Farmacogenética estudiamos las diferencias en las respuestas a los fármacos en función de un análisis genético de los pacientes. El resultado nos permite prever tanto el grado de efectividad, es decir hasta qué punto va a funcionar, como sus efectos secundarios u otras variables como la farmacocinética, determinando los niveles en sangre de ese medicamento. En última instancia, todo supone tener más datos que nos van a ayudar a tomar decisiones”, explica la doctora Virginia Bosó, especialista del Servicio de Farmacia del Hospital La Fe.

En el área de trasplante, la Unidad de Farmacogenética está estudiando la influencia tanto del genotipo del donante como del receptor en la respuesta a un tratamiento inmunosupresor, si bien en el primer caso solamente se hace por ahora en el ámbito de la investigación. No obstante, puede suceder que la dosis no sea la adecuada y la inmunosupresión se quede corta, en cuyo caso podría perderse el órgano trasplantado. Puede pasar también lo contrario: sobrepasarse y provocar entonces una bajada de las defensas, infecciones, aparición de tumores secundarios, etc.

La doctora Bosó asegura que la clave es alcanzar un equilibrio óptimo de inmunosupresión entre los dos extremos. Aclara que tradicionalmente ese nivel deseable se ha conseguido a través de la farmacocinética midiendo la cantidad de fármaco en sangre. “Para cada periodo post-trasplante”, continúa, “existen unos niveles sanguíneos diana que hay que tratar de alcanzar. Sabemos que hay una serie de variaciones genéticas que van a influir en el metabolismo de estos fármacos y, por tanto, en la cantidad de los mismos presente en la sangre. Por eso contamos con guías que nos indican, en función del genotipo del receptor, una dosificación de inicio para lograr nuestro objetivo sin oscilaciones. Así es más fácil llegar a ese punto de equilibrio y además hacerlo lo antes posible. De hecho, es muy probable que el riesgo de fracaso sea mucho menor si por esta vía conseguimos un periodo más corto de tiempo dar con el nivel óptimo de fármaco, sin tener que estar subiendo o bajando la dosis”.

Analizar el genotipo del donante no entraña diferencias técnicas  respecto al del trasplantado. En ambos casos se determinan las mismas variantes genéticas en sangre. “Sí es cierto”, precisa esta experta, “que habrá trasplantes en los que el donante tenga una influencia o un impacto de más peso. Un ejemplo sería el trasplante hepático, ya que el hígado es el órgano que metaboliza todos los fármacos; ahí nos importa especialmente el genotipo del donante, porque sus variantes genéticas nos van a dar la clave de cómo se van a metabolizar los medicamentos. En un trasplante de riñón, en cambio, esto en principio no sería tan importante”. En este momento en el hospital, y dentro del ámbito de la investigación, a un porcentaje alto de pacientes se les hace un estudio del genotipo tras el trasplante. Hasta el momento y en el ámbito de la investigación, estos estudios de genotipo, que tienen un bajo coste, se han desarrollado mayoritariamente en trasplante renal, uno de los más numerosos en el hospital, y también en trasplante cardiaco. Y las líneas en trasplante hepático y pulmonar están en marcha.

La Unidad de Farmacogenética del Servicio de Farmacia del HUP La Fe nació en 2007 con el espíritu de unidad de investigación traslacional y con el objetivo de dar el salto a la asistencia. El primer campo de investigación de la unidad fue el de la farmacogenética de los inmunosupresores en el trasplante de órgano sólido, con el esfuerzo y colaboración de los diferentes profesionales sanitarios implicados en la atención al paciente trasplantado, clínicos y farmacéuticos. Se eligió este campo como punto de partida por la elevada variabilidad farmacocinética/farmacodinámica de los inmunosupresores y su estrecho intervalo terapéutico, el gran número de trasplantes llevados a cabo en el centro, y la existencia de una unidad de farmacocinética clínica de larga tradición y experiencia.

En los últimos cuatro años se ha genotipado a gran parte  de los pacientes que han recibido un trasplante. “En la actualidad, entre donantes y receptores, tenemos genotipados casi seiscientos pacientes”, apostilla la doctora Bosó. Más concretamente se han genotipado muestras de 260 donantes y 323 receptores (33.4% renal, 5.6% pancreato-renal, 18.9% cardiaco, 12.7% pulmonar, 0.3% corazón-pulmón, 28.2% hepático, 0.9% hígado-riñón) gracias, en parte, a la concesión de tres pequeños proyectos públicos y uno privado. Los resultados, plasmados en 4 publicaciones, monografías y comunicaciones a congresos, han contribuido al establecimiento de relaciones entre determinados polimorfismos (en donante y receptor), las concentraciones sanguíneas de los inmunosupresores y la respuesta al tratamiento.

Farmacogenómica y farmacogenética
Las jornadas de estos días en el hospital conceden especial protagonismo a la farmacocinética de los inmunosupresores, la farmacoterapia en el paciente trasplantado, la Farmacogenómica y la terapia génica en el trasplante o las unidades de Farmacogenética como soporte en la práctica clínica. La farmacogenética se refiere al estudio de la influencia de las variaciones genéticas en la respuesta de cada individuo a un medicamento. La farmacogenómica, por su parte, hace referencia al estudio de todos los genes que influyen en la respuesta a los medicamentos y cómo el estudio global del genoma permite encontrar (a través de polimorfismos) genes que sirvan como nuevos objetivos terapéuticos o bien, que determinen la respuesta a los medicamentos.

Desde la década pasada, con la secuenciación del genoma humano, la farmacogenética ha experimentado un gran impulso, abriendo nuevas expectativas en el campo de la salud y la enfermedad. El conocimiento del genoma humano ha generado grandes oportunidades tanto para el diseño y obtención de nuevos fármacos, como para el desarrollo de la farmacoterapia personalizada, que consiste, en definitiva, en hacer posible que el paciente correcto reciba la dosis correcta del fármaco correcto en el momento necesario.