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El ictus. muerte y demencia.

El ictus. muerte y demencia.

Cada 14 minutos un español sufre un ictus (infarto o hemorragia cerebral). Primera causa de muerte en la mujer y segunda en el hombre, esta patología también ha demostrado ser la primera causa de invalidez permanente en la edad adulta y el segundo motivo de demencia

Estos datos aportados por el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (CEECV-SEN), revelan la importancia de una enfermedad temida por sus trágicas consecuencias. Consecuencias que son más graves en la mujer en lo que se refiere no sólo a mortalidad (un 40% más que en el hombre), sino también a déficit funcional y a incidencia de depresión y demencia.

Qué es el ictus

El ictus isquémico es una interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro que puede ocasionar lesión o muerte de las células cerebrales. Si el ictus es hemorrágico, se produce a consecuencia de la rotura de un vaso cerebral. Cuando se produce por una disminución del flujo sanguíneo en el cerebro, entonces hablamos de ictus isquémico. Si la isquemia o disminución del riego dura menos de 24 horas, se habla de ictus menor o ataque isquémico transitorio (AIT). De todas formas, aunque los síntomas desaparecen, la persona afectada tiene un riesgo muy elevado de sufrir un infarto cerebral en los días siguientes. En España, aunque la tasa de mortalidad asociada al ictus hemorrágico es mayor, la gran mayoría de ellos se presenta como ictus isquémico.

Cómo se manifiesta

A diferencia del infarto de miocardio, cuya aparición es más conocida y más fácilmente identificable al manifestarse acompañada de dolor, el ictus presenta una sintomatología más variada y silenciosa, que puede retrasar la consulta al especialista. El Dr. Gil Núñez, de la Unidad de Ictus del Servicio de Neurología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y coordinador del GEECV, responsabiliza a la diversidad de signos de alarma y a las pocas campañas informativas realizadas hasta la fecha del escaso conocimiento que la población tiene de este importante problema de salud. “Las personas que han sufrido un ictus pueden manifestar sobre todo una debilidad o alteración de la sensibilidad de medio cuerpo, dificultad para hablar o comprender, pérdida de visión brusca por un ojo o un intenso dolor de cabeza que no es el habitual”, aclara.

Actuar rápido: la solución a muchos problemas

Aunque puede ocasionar una lesión que evolucione a lo largo de horas o días, lo habitual es que el ictus tenga un rápido desarrollo, causando una lesión cerebral en cuestión de minutos. Las primeras horas tras producirse el ictus son definitivas: se ha comprobado que los pacientes que son tratados en las primeras seis horas por un neurólogo en un hospital recuperan en mayor medida las funciones neurológicas y aumentan su supervivencia. “Incluso existe la posibilidad de volver a recanalizar las arterias obstruidas (trombólisis) si el tratamiento se administra en las tres primeras horas desde la manifestación de los primeros síntomas”, explica el Dr. Gil Núñez.

El tratamiento del ictus busca limitar el daño cerebral, recuperar las funciones afectadas y prevenir un segundo ictus. En este sentido, las Unidades de Ictus (12 en total) que ya se están desarrollando en algunos hospitales españoles y que sitúan a nuestro país dentro de la media del entorno europeo, ofrecen un método de trabajo uniforme, especializado y protocolarizado para el tratamiento del ictus. Respecto a la actual medicación, ésta consigue reducir el riesgo de sufrir un segundo ictus en la mitad de los casos. La medicación destinada a la prevención de un infarto cerebral puede ser de dos tipos: los antiagregantes plaquetarios, que previenen la formación de agregados plaquetarios en las arterias, y los anticoagulantes, que impiden la formación de coágulos en el corazón y las arterias, los cuales podrían desprenderse y producir una embolia cerebral. En determinados casos, la cirugía o la angioplastia están indicadas para limpiar de placas de ateroma las arterias.

A los 5 años de sufrir un primer ictus, 1 de cada 3 pacientes vuelve a sufrir otro si no se toman las medidas preventivas adecuadas

Ictus e hipertensión arterial (HTA)

Es fundamental controlar todo el espectro de factores que predisponen a sufrir un ictus. En este sentido, neurólogos y cardiólogos deben trabajar juntos, prestándole una atención integral al paciente vascular, al margen de que la enfermedad se manifieste en el corazón, el cerebro o las extremidades. Según el Dr. Gil Núñez, la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de enfermedad cerebrovascular, hasta el punto de que el 60% de los sujetos que han sufrido un ictus son hipertensos. El manejo de la hipertensión arterial no sólo previene ictus y otras enfermedades cerebrovasculares sino también demencias. Según Gil, en las personas que ya han sufrido un ictus las cifras de tensión arterial deben ser inferiores a 130/85, puesto que son personas con un alto riesgo vascular. Si en la población general y que no ha sufrido ningún tipo de ictus, las cifras ideales se sitúan en 140/90, éstos valores deben ser inferiores si existen otros factores de riesgo vascular asociados.

La mujer, presa común

El ictus, tanto el isquémico como el hemorrágico, es la enfermedad con mayor mortalidad anual entre las españolas, situándose por delante de la cardiopatía isquémica y de todos los tipos de cáncer, incluidos los de mama, endometrio y ovario. De hecho, durante el año 2.000, 22.367 españolas fallecieron a causa de un ictus. Según el Dr. Antonio Gil Núñez, la mayor prevalencia del ictus entre las mujeres tiene una enorme repercusión social, al ser ellas casi siempre el principal soporte familiar. “El impacto es enorme, ya que mujeres que hasta ese momento desempeñaban un papel fundamental en el hogar y el entorno familiar necesitan ahora una silla de ruedas o tienen serios problemas para hablar o entender”, nos explica.

Dos estudios españoles analizan las características específicas del ictus en la mujer y en el hombre. Uno de ellos, dirigido por el Dr. Vivancos, se realizó mediante el análisis de 2.475 pacientes registrados en la Base de Datos de Ictus de la Sociedad Española de Neurología (BADISEN), de los cuales el 39% eran mujeres. Los resultados permitieron comprobar que en la mujer el ictus se caracterizaba por aparecer 4 años más tarde respecto al hombre, y por tener una mayor incidencia de hipertensión arterial y cardiopatía (fibrilación auricular, valvulopatías e insuficiencia cardíaca), trombosis venosas y migraña. En el hombre, sin embargo, el ictus aparecía a una edad más temprana y casi siempre asociado a antecedentes familiares de infarto de miocardio o angina de pecho. En la mujer, el ictus más frecuente es el de origen cardíaco embólicoy la hemorragia subaracnoidea. Los resultados del segundo estudio, dirigido por el Dr. Arboix de Barcelona, vinieron a confirmar estos datos.

Cuidado con?

  1. La hipertensión:

el 60% de los pacientes que ha tenido ictus presenta hipertensión arterial. Las estatinas tienen un efecto protector frente a enfermedades vasculares en normotensos y actúan como hipotensores en pacientes con tensión arterial elevada.

  • Las arritmias,
  • especialmente la fibrilación auricular.

  • La diabetes.
  • El tabaquismo.
  • El colesterol elevado.
  • En opinión del Dr. Gil Núñez, los pacientes con colesterol elevado deberían ser tratados con estatinas, ya que además de reducir el colesterol, contribuyen a estabilizar la placa de ateroma con sus efectos positivos sobre las extremidades inferiores, el corazón y el cerebro.

  • El abuso de alcohol.
  • El sedentarismo. Los trabajos realizados no recomiendan ejercicios de gran intensidad y sí ejercicio moderado. Caminar de 30 a 45 minutos diarios es suficiente, siempre adaptándose a la edad y la situación de cada paciente.
  • El tipo de dieta.
  • El Dr. Gil Núñez recomienda una dieta rica en cereales integrales, pescado, verdura, fruta, aceite de oliva y una reducción en la ingesta de grasas saturadas, lo que previene no sólo el ictus sino también el infarto de miocardio.



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