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EL INVIERNO ¿Cómo afecta a nuestra piel?

EL INVIERNO ¿Cómo afecta a nuestra piel?


Problemas muy comunes de la piel como la psoriasis o la dermatitis atópica empeoran considerablemente en invierno. Pero además, algunos trastornos son intrínsecos a esta estación del año, como los sabañones, la urticaria o la enfermedad de Raynaud. Para unos y para otros, te damos las pautas en aras a conseguir una adecuada protección el resto del invierno

Aunque muchos problemas de la piel como la psoriasis o la dermatitis atópica se agravan durante el invierno, el frío “per se” desencadena otras patologías específicas, que aunque no son graves, resultan muy incómodas y difíciles de erradicar si no les prestamos atención.

La psoriasis es una enfermedad de la piel que afecta al 2% de la población española. Los enfermos mejoran su estado en verano gracias al sol, pero sufren más brotes con el frío. Para evitar un agravamiento del problema se recomienda acudir al dermatólogo especialmente en esta época del año. En cuanto a la dermatitis atópica, enfermedad que afecta al 15% de los niños, se caracteriza por una piel seca e inflamada, que suele acompañarse de un picor intenso. Estos síntomas provocan que los niños estén nerviosos y sufran alteraciones del sueño, algo que afecta a su calidad de vida y la de su familia. Por tanto en estos casos, los expertos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) insisten en la importancia de no descuidar el cuidado de la piel en invierno y seguir todas las recomendaciones de los especialistas para evitar que las molestias aumenten, principalmente dirigidas a una correcta hidratación para evitar el envejecimiento.

Problemas “invernales”
Sabañones. Son lesiones inflamatorias localizadas que aparecen como reacción anormal al frío. Aunque son más habituales en niños, pueden aparecer a cualquier edad. Las personas con una mala alimentación o malas condiciones de vida son más propensas a sufrirlos, por lo  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosque seguir una dieta abundante en frutas y verduras (ricas en vitaminas), hacer ejercicio y evitar el estrés son medidas universales que mejorarán considerablemente este trastorno. No conviene utilizar jabones abrasivos y sí aplicar una crema específica de manos que mantenga la hidratación adecuada.

Acrocianosis. Es una alteración de la coloración (la piel se vuelve oscura) de las manos y pies provocada por el frío. Suele ser un problema transitorio durante la exposición a las bajas temperaturas, pero puede persistir durante todo el invierno. En general es una enfermedad poco frecuente.

Enfermedad de Raynaud. El frío y la mala circulación provocan una palidez y frialdad en las extremidades.

Urticaria por el frío. Tras la exposición al frío se forman abones o ampollas que causan un gran picor. Según el doctor Miguel Aizpún, las personas afectadas deben evitar los baños con agua fría y pueden tratar el trastorno con antihistamínicos.  

¿Qué es el Fenómeno de Raynaud?
El fenómeno de Raynaud (FR) se basa en la palidez y posterior coloración azulada (cianosis) en la piel de los dedos, especialmente de las manos, tras su exposición al frío, a cambios bruscos de temperatura, a vibraciones, o a situaciones de estrés. Esos cambios de color van seguidos de enrojecimiento reactivo, en ocasiones hormigueos, y en casos muy raros, pequeñas úlceras en la piel. Es un problema caracterizado por cambios en la circulación de la sangre, de causa desconocida, y en algunas ocasiones acompaña a alguna otra enfermedad (menos de un 20% de los casos) generalmente de tipo reumático o dermatológica. En algunos casos más intensos pueden aparecer los mismos síntomas en la nariz, las orejas o los labios. Es más frecuente en mujeres que varones (11% frente al 8%), en especial entre los 20 y los 40 años de edad y generalmente desaparece de modo espontáneo y es transitorio.

En cuanto al tratamiento, según los expertos, éste dependerá de la severidad de los síntomas. Hay que proteger las manos del frío, los golpes y las heridas, con el uso de guantes y calcetines, evitar el tabaco (la nicotina contrae las arterias de los dedos haciendo empeorar los síntomas) y, en la medida de lo posible, el estrés. Está específicamente recomendado el abandono del consumo de tabaco y evitar estar en zonas de fumadores.

Igualmente se debe ser cuidadoso al cortar y arreglarse las uñas para no producirse heridas e infecciones. Se deben evitar anillos o pulseras, ligas, o calzado apretado, así como el uso de maquinaria que produzca vibraciones (tornos, taladros…).

En cuanto a los medicamentos, algunos pueden favorecer o provocar la aparición de los síntomas en personas que lo padecen, por lo que se debe siempre informar al médico se se padece el fenómeno de Raynaud. En casos más crónicos, molestos o intensos, puede ser necesario prescribir medicamentos que mejoren la circulación, con vasodilatadores que reducen la frecuencia y severidad de los ataques.