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El Jaramillo. Terapia Social

El Jaramillo. Terapia Social



-He leído en la puerta que su Farmacia participa en la “Campaña de
deshabituación tabáquica”… ¿es cierto?

-Sí. Efectivamente

-Pues me va a venir de maravilla

-¿Quiere dejar de fumar?

-Yo no fumo, quien fuma es mi marido

-¿Entonces…?

-Bueno… le he dicho que no fumo pero me trago todo el humo
que él echa

-¿Tanto fuma?

-Creo que se ha convertido en fumador compulsivo

-¿Se ha convertido?. ¿Cuánto tiempo lleva fumando?

-Aquí está el quid de la cuestión, porque se quitó del
tabaco hace un año

-¿Y por qué ha vuelto?

-Es que…¡esto es confidencial!. Tiene una depresión

-¿Endógena o exógena?

-Más bien gasógena, porque mi casa parece una cámara de gas
y ¡a punto de estallar!

-Pero, si quiere que la ayude, déme algunos datos

-El invierno pasado, después de una  bronquitis, dejó de fumar sin apenas esfuerzo

-¿Hasta cuándo?

-Hasta finales de verano. Pero ya tenía la depresión

-¡Un momento!… me parece que la puedo orientar. ¿La
depresión ha sido asociada con la dependencia nicotínica?

-Perdón…, pero no me estoy enterando bien

-Es algo complejo. No se sabe bien si la depresión
predispone al tabaquismo o si se
desarrolla durante el curso de la dependencia
nicotínica

-¡Uy que lío!

-¿Su marido cuánto fuma aproximadamente?

-Más de dos paquetes diarios

-Un fumador intenso…¿y antes de quitarse?

-Menos de un paquete al día

-Entonces era un fumador moderado. ¿Nota que tenga angustia?

-Ayer le oí dar arcadas, porque algo le sentó mal

-Me refería a si le nota ansiedad, irritabilidad,
frustración

-Pues sí. Mi marido era una persona tranquila, cuidadosa muy
pendiente de los detalles…para con él mismo. Ahora no. Aunque sigue vistiendo
como un figurín.

-Debería ir al médico. Creo que su marido necesita ayuda
farmacológica

-Ya lo está tratando una psicoterapeuta

-¿Y qué le ha mandado?

-No me lo quiere decir, pero medicamentos, seguro que no

-Por lo que le oigo, creo que un tratamiento con fármacos le
vendría bien

-¿Y qué me puede recomendar?

-La puedo orientar… pero la medicación debe ser una labor del
especialista

-Yo he oído hablar de los chicles de nicotina e incluso de
unos parches

-Efectivamente, pero por lo que me cuenta  su marido debería recurrir a terapias más
fuertes

-¿Terapias?…¿eso de los grupos?

-No me refería exactamente a esto, aunque no estaría de más

-Entonces, ¿a qué se refiere?

-A tratamientos con medicamentos que curen o al menos
atenúen esa ansiedad que me indica

-¿Antidepresivos?

-Sí

-Él no quiere ir a un psiquiatra porque dice que esas
pastillas lo van a dejar hecho un adefesio y él es…ya le digo, ¡muy presumido!

-Hoy en día estos medicamentos apenas tienen efectos
secundarios

-Un amigo de mi marido, que era muy nervioso, los tomó y se
ha puesto como una foca y anda como sonámbulo

-Me imagino que lo que le prescribieron eran antipsicóticos
que son otra cosa

-Pues, él, a pesar de la depresión, sigue siendo un
presumido. Mis suegros son gente de alta alcurnia y él parece que lo lleva en
la sangre

-Pues se me ocurre una cosa

-¡El qué!

-Dígale que fumar se ha convertido en cosa de albañiles.
¡Verá cómo funciona!



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