El jaramillo.

-Buenos
días. ¿Podría consultarle una cosa?

-¡Por
supuesto, para eso estamos!. ¿De qué se trata?

-De
mi hija. Me tiene muy preocupada.

-¿Qué
le ocurre?

-Le
tenía que haber venido el período hace quince días…

-Es
mucho retraso. ¿No estará…?

-No
lo quiero ni pensar. Por eso quiero consultarle. ¡Qué preocupación!

-Tranquila
mujer. La falta de menstruación no es señal inequívoca de embarazo.

-¿Y
entonces?

-Hábleme
un poco de su hija. ¿Cómo es?

-Tiene
19 años. Está muy delgada, cosa que me preocupa, y de un tiempo a esta parte la
noto rara. No se relaciona con nadie, por eso me extrañaría que…

-Por
lo que me está diciendo podríamos, ya, descartar un embarazo. ¿Come bien?

-Ella
era gordita y desde hace un año está con los planes de adelgazar.

-Pues
esto sí que es preocupante. Su hija puede tener una anorexia que le ha
producido una retirada de la menstruación.

-¿Y
qué tiene que ver una cosa con la otra?

-El
organismo es muy sabio. Cuando el peso en una mujer es bajo y tiene poca grasa,
el cuerpo parece detectar una situación de carencia en la que el embarazo sería
problemático y por eso cesa de inmediato la menstruación y la ovulación.

-De
lo que se entera una. Yo pensaba también que este retraso lo había heredado de
mí, que soy muy irregular con la regla. Hace unos meses se me  atrasó más de 20 días. Tuve tal sofocón que
me dio fiebre, taquicardia y hasta me salió una erupción.

-Eso
pudo ser síntoma de un shock tóxico. ¿Usa tampones?

-De
toda la vida. ¿Y es malo?

-No
necesariamente, pero a veces pueden resecar la mucosa cervical y favorecer las
infecciones.

-Es
que yo los uso siempre porque, de joven, he sido deportista amateur y aún
ahora, a mis 42 años, sigo haciendo deporte con intensidad. ¡Es mi pasión!

-Pues
debe dosificarlo porque el ejercicio físico intenso puede producir amenorrea.

-¿Y
eso qué es?

-Es
la ausencia de menstruación.

-Pero
el caso es que yo, en otras ocasiones, tengo sangrado abundante y con dolor.

-Eso
es dismenorrea.

-¡Uy
qué nombres! ¿Son vascos?


Por ahora son españoles, pero todo se andará.

-Hija,
qué disertación me está dando. ¡Cómo se nota que es mujer!

-Sobre
todo farmacéutica. Se lo podría explicar cualquier compañero.

-Pero
es que a mí me da apuro contárselo a un hombre. ¡Y mi ginecólogo es tan seco!

-Pues
hace mal, y más en su caso con problemas menstruales.

-Y
usted que lo diga. Mire, yo tuve a mi hija con 23 años y después he querido
quedarme embarazada otra vez y no he podido. Pensé que me había quedado mal del
parto, aunque me han dicho que no.

-Por
lo que me dice, es usted deportista. ¿Trabaja en la calle…?, ¿está estresada?

-Mucho.
Soy profesora de educación física y entreno a un grupo de deportistas de élite.

-Así
no me extraña. El deporte mesurado es bueno pero el estrés malo.

-Pues,
¡fíjese!, será que acabo de entrar en la cuarentena. ¡Me gustaría tener otro
hijo!

-Todavía
está en edad fértil. Ahora bien, tiene que mentalizarse y poner de su parte.

-Verá,
yo me casé muy joven y enseguida me quedé embarazada; eso frenó mi carrera
deportiva. Me enfadé y puse todos los medios para no tener niños y cuando
cumplí los 35 quise volver a tenerlos… ¡y nada! ¿Será castigo de Dios?

-De
eso nada. ¿Ha tomado anovulatorios?

-Sí.
¿y eso es malo?

-En
absoluto. Lo que pasa es que disminuyen, de forma sistemática, la proliferación
endometrial y la síntesis de progesterona.

-¡Uy
qué lío!

-¡Qué
va! Yo se lo explico. Todo es un equilibrio entre estrógenos y gestágenos…
¿Lleva prisa? La veo mirando mucho el reloj

-Es
que mis chicas me están esperando. Salimos, en una hora, para Zaragoza. Tenemos
allí una competición.

-Espere
que le busque un folletito sobre lo que hemos hablado…

-Gracias.
Ya lo recogeré otro día. Voy a todo gas.

-Pues
para un embarazo: estrógenos, gestágenos y vivir a gasógeno.

                                                                              Pedro
Caballero-Infante P.



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