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El mar en tus manos.

El mar en tus manos.

Ya en el S. XIV a. de C., Nefertiti, reina de Egipto, empleaba remedios marinos como antibiótico para curar su ojo, lo que le libró de perder la vista definitivamente

Las propiedades terapéuticas del mar se conocen y han sido empleadas desde hace lustros: no sólo enfermedades y dolencias respiratorias, sino musculares, dermatológicas, infecciosas, metabólicas, reumáticas e incluso cardíacas, han sido combatidas gracias a la acción de los elementos marinos (agua, arenas, lodos, limos y algas), empleados en la talasoterapia, rama de la medicina que utiliza los elementos marinos con fines terapéuticos, y cuyas bases fueron sentadas por el padre de la Medicina, Hipócrates.

El mar en tus manos

En lo que respecta a las enfermedades o afecciones que afectan a ojos, oídos y nariz (ORL), el agua de mar ha resultado tener propiedades sorprendentes. El simple contacto del agua de mar con nuestras fosas nasales nos ayuda a la secreción y limpieza de nuestras mucosas, lo que ha llevado a la industria farmacéutica a poner el mar en tus manos gracias a unos ingeniosos envases microdifusores que aseguran la difusión instantánea y uniforme del agua de mar sobre las fosas nasales, aportando los oligolementos marinos necesarios para mantenerla sana y tonificada, y limpiando las vías respiratorias altas y bajas. Si la pulverización no es homogénea, se dificulta la adecuada dispersión de los oligoelementos sobre la mucosa, mientras que una pulverización incontrolada puede producir un excesivo efecto de arrastre hacia adentro, favoreciendo el riesgo de infección a nivel de ORL.

Agua bajo control

Para no equivocarnos, a la hora de comprar un envase que contenga agua de mar deberemos tener en cuenta una serie de requisitos:

  • Que contenga agua de mar. Si bien no es necesario que la concentración sea al 100%.
  • El envase debe incluir un sistema de spray que no mezcle el gas con el agua de mar, lo que nos dará una dispersión continuada, sin necesidad de bombear continuamente.
  • La dispersión debe ser uniforme y controlada, mejor si es por microdifusión.
  • Es preferente que sea utilizable en cualquier posición, ya que habrá veces en las que nuestro bebé estará tumbado.
  • La válvula de salida deberá tener un tamaño óptimo para las fosas nasales del bebé.


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