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El miedo a la oscuridad puede revelar ceguera noct...

El miedo a la oscuridad puede revelar ceguera nocturna.

El pánico a la oscuridad en los niños puede tener una justificación genética y responder a la llamada ceguera nocturna estacionaria congénita, que en ningún caso debe confundirse con los terrores nocturnos, las pesadillas o el sonambulismo. Este problema congénito hace a los niños ciegos en la oscuridad, debido a la disfunción de uno de los fotorreceptores situados en la retina, lo que los incapacita para la visión nocturna, aunque la visión sea perfecta en situaciones de luz normales. Un grupo de científicos del Hospital General de Glasgow, en Escocia, en un estudio publicado en la edición de enero del British Medical Journal, ha observado el comportamiento de dos niñas, que al parecer estaban afectadas por esta rara enfermedad que las incapacitaba para moverse por las habitaciones en penumbra y que mostraban terror en el momento de irse a dormir. La primera de las niñas, de dos años de edad, se tropezaba con los objetos que encontraba a su paso y al despertarse por la noche no hacía otra cosa que llorar. La segunda, de tres años, manifestaba no ver absolutamente nada y no quería salir de la habitación una vez que se apagaba la luz. En ambos casos los terrores disminuían cuando las niñas controlaban la luz con unas pequeñas lámparas de bolsillo. Los autores del estudio han coincidido en que una vigilancia de los síntomas unida al estudio de la historia “nocturna” de los padres y abuelos, puede dar signos reveladores de la enfermedad, ya que normalmente se trata de una ceguera de origen genético. El examen ocular exhaustivo y la electroretinografía también pueden ser determinantes en su diagnóstico.



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