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EL MILAGRO SE LLAMA… Ácido hialurónico

EL MILAGRO SE LLAMA… Ácido hialurónico

EL MILAGRO SE LLAMA… Ácido hialurónico

Rellena, reafirma…. y da esplendor. Éstas son sólo algunas de las credenciales que le han valido al ácido hialurónico la categoría de ingrediente estrella tanto en la cosmética más vanguardista como en las técnicas de medicina estética.

Aunque pudiera parecer fruto de las investigaciones más punteras en el campo de la cosmética, lo cierto es que el ácido hialurónico es un componente básico del cuerpo humano. De hecho, se trata de una proteína presente sobre todo en la piel, pero también en la cara, los cartílagos, los huesos, los vasos sanguíneos, el cordón umbilical, etc, y de la que se podría decir que actúa como un auténtico guardián de la hidratación del organismo. Y no es para menos, teniendo en cuenta la impresionante capacidad que tiene para absorber grandes cantidades de agua, almacenando la humedad (se estima que un gramo de ácido hialurónico puede absorber hasta tres litros de agua). Esta función de esponja funciona a la perfección hasta aproximadamente los 25-30 años, momento a partir del cual la producción de esta proteína comienza a ser menor, lo que trae consigo una pérdida de la hidratación de la piel, causa directa de los tres enemigos principales de la “tersura facial”: la sequedad, la flacidez y, finalmente, las arrugas. Las zonas del cuerpo en las que esta ralentización de la producción del ácido hialurónico se hace más evidente son las manos, el cuello, el rostro y el escote.

Es entonces cuando se presenta la necesidad de suplir ese déficit de ácido hialurónico “desde fuera”, algo que ha conseguido la medicina estética primero  y la cosmética después, al introducirlo, en forma de molécula sintética, entre sus ingredientes más utilizados y, también, de mayor efectividad.


Las ventajas de la versión “en crema”

Pero no es el ácido hialurónico el único que comienza a faltar a partir de una determinada edad: la producción de otros elementos de relleno e hidratación del tejido conectivo, concretamente el colágeno, también es menor.

“La capa intermedia de la piel, la dermis, es la responsable de la firmeza, ya que es en ella donde se encuentran un tipo de células, los fibroblastos, que son los que producen la síntesis de colágeno y elastina. Debido tanto al envejecimiento intrínseco (consecuencia de la edad) como a factores extrínsecos (en los que juegan un papel fundamental los efectos acumulativos de la exposición a las radiaciones solares, responsables en gran medida de la elastosis o degeneración de las fibras elásticas de la piel), llega un momento en que los fibroblastos empiezan a fallar, como consecuencia de lo cual dejan de producir colágeno y elastina y el  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentoscolágeno se  queda engrosado, perdiendo su capacidad de conferir firmeza a la piel”, comenta Ana Aliaga, vocal de Dermofarmacia del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

En este sentido, las cremas que incluyen el ácido hialurónico entre sus componentes actúan en una doble vertiente:
1. “Rellenando” las arrugas y supliendo la falta de colágeno propia del envejecimiento;
2. Estimulando la producción de este colágeno, esto es, “poniéndole las pilas” a la dermis para que fabrique más cantidad de esta proteína, con lo que los efectos a largo plazo de este ingrediente son notables.
Este doble efecto ha sido demostrado científicamente por un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, los cuales seleccionaron un grupo de voluntarias a las que se inyectó ácido hialurónico en uno de los antebrazos. Transcurridas cuatro semanas, y tras realizarles una biopsia, comprobaron que el ácido hialurónico había ocupado el hueco dejado por el colágeno perdido y, además, constataron que esta sustancia había estimulado la producción de colágeno haciendo que los fibroblastos se esponjasen.
En cuanto a la forma de aplicación, es similar a la de cualquier otro cosmético: sobre una piel limpia, extender el producto por cara, cuello y escote mediante un ligero masaje.


El secreto de su éxito

• Es una sustancia capaz de crear volumen en aquellas zonas en las que los efectos de la menor producción de ácido hialurónico natural y otras sustancias (un fenómeno inherente al paso del tiempo), es más visible.
• Proporciona un efecto de relleno en las depresiones profundas que caracterizan a las arrugas cutáneas.
• Asegura los niveles adecuados de hidratación de la piel, especialmente de las más maduras.
• Estimula la circulación periférica, revitaliza el ciclo celular y favorece la producción de sustancias de la dermis como el colágeno.
• En el caso de las infiltraciones en la consulta de estética, no es necesario hacerse pruebas de alergia.
• Es compatible (y en buena parte de las ocasiones, complementario) con otros ingredientes cosméticos y tratamientos estéticos.


Rellenar… y mucho más


Estos son los efectos que produce el ácido hialurónico en la piel según el tipo de arrugas o alteración cutánea en la que se aplique.

-Líneas de expresión.

Surgen sobre todo en la zona alta del rostro, alrededor de la mirada. Aparecen progresivamente, favorecidas por el movimiento continuo de los músculos implicados en la mímica.
-Así actúa: la aplicación de cosméticos que contienen ácido hialurónico difumina la “intensidad” de estas arrugas, consiguiendo que el gesto luzca más relajado. Con las inyecciones de ácido hialurónico de última generación se consigue rellenar las cejas y las ojeras, con el consiguiente rejuvenecimiento de la mirada.


   -Surcos y las arrugas profundas.

Se sitúan en la zona baja de la cara, alrededor del área de la boca (más concretamente, en torno a los labios). ¿Su causa directa? La pérdida progresiva de tono que se produce con la edad en el surco nasogeniano, lo que da lugar a lo que se conoce como “líneas de marioneta”.
-Así actúa: es una de las zonas más agradecidas en lo que a aplicación del ácido hialurónico se refiere ya que los resultados son, en ocasiones, espectaculares. El alisamiento que esta sustancia produce en el “frunce” que rodea la boca transforma de forma notable la expresión de toda la cara.


   -Pérdida de volumen en los labios.

“Los labios son la parte más expresiva de nuestra cara pero con los años pierden firmeza, volumen y contorno, por lo que aparecen pequeños pliegues a su alrededor”, explica la doctora Nuria Escoda, directora del Centro de Medicina Estética Dra. Escoda, de Barcelona.
-Así actúa: aplicado mediante inyecciones, supone una posibilidad completamente natural de recuperar el volumen y contorno perdidos, de forma temporal (los efectos de la infiltración se mantienen durante 6-8 meses).

   -Mejillas hundidas.
“El equilibrio del contorno del rostro está íntimamente ligado con la relación que se establece entre los pómulos, las mejillas y el óvalo, y este equilibrio es lo que aporta más belleza a nuestro rostro”, explica la Dra. Natalia Ribé, directora médica del Institut Dra. Natalia Ribé, de Barcelona.
-Así actúa: la aplicación de ácido hialurónico en los pómulos permite recuperar la parte estructural de esta zona que se pierde con los años y que “desequilibra” la armonía facial.  Para ello, se emplea un gel de ácido hialurónico estabilizado de origen no animal de forma no invasiva, en la consulta de estética y sin dolor (se aplica una crema anestética local). “Se trata de una técnica cómoda y rápida, ya que puede realizarse en la consulta como un procedimiento de relleno más, sin puntos, y el paciente puede reincorporarse a su vida laboral de forma inmediata”, señala la doctora Ribé.

   -Rasgos cansados.
Tanto el paso del tiempo como  otros factores externos al organismo (tabaco, polución, falta de horas de sueño, dieta insuficiente o inapropiada…) pasan su factura en forma de una falta de tono y un aspecto cansado y envejecido.
-Así actúa: su función de relleno proporciona una sensación prácticamente inmediata de estiramiento facial. A esto hay que unir que el hecho de que su aplicación tópica diaria permite la reparación de los tejidos cutáneos y favorece la renovación celular, mejorando de forma duradera la elasticidad y firmeza facial.

   -Lóbulo de la oreja descolgado.
Esta zona cutánea, carente de músculo y cartílago, va perdiendo tejido adiposo con el paso del tiempo, lo que hace que se produzca un antiestético descolgamiento favorecido en buena parte por el uso de pendientes pesados.
-Así actúa: se infiltra ácido hialurónico en esta zona mediante una pequeña aguja (con un pinchazo basta) de forma que el lóbulo de la oreja recupere su forma original.

   -Manos envejecidas.
El dorso de las manos es una de las zonas que más acusa el paso del tiempo, siendo la deshidratación y la piel quebradiza los primeros signos visibles de que el ácido hialurónico natural ha empezado a escasear.
-Así actúa: tanto en forma de crema como mediante inyecciones, la aplicación de ácido hialurónico en esta zona la rehidrata de forma instantánea y, también, aumenta el grosor del tejido subdérmico, con lo que mejora su aspecto y, en cierta medida, “blinda” a la piel frente a su enemigo número uno: la aparición de manchas.


Más allá de la cosmética

Una  de las principales funciones del ácido hialurónico que el organismo produce de forma natural es proporcionar elasticidad y viscosidad a las articulaciones, facilitando que éstas resistan el peso y absorban el impacto de los choques. Esta es la razón por la que se recurre a las inyecciones de ácido hialurónico en algunos problemas relacionados con los huesos y las articulaciones, como la osteoartritis. Se ha comprobado que en algunos casos las inyecciones de ácido hialurónico pueden ser incluso más efectivas que los fármacos orales en el alivio del dolor.

Otro campo médico en el que también se recurre a las virtudes del ácido hialurónico es la odontología; no hay que olvidar que el ácido hialurónico presente de forma natural en el organismo protege y favorece la reparación de la mucosa bucal, función que se obtiene “artificialmente” inyectándolo en los pacientes con disfunción temporomandibular, mejorando la efectividad del tratamiento y, sobre todo, disminuyendo el dolor que suele acompañar este tipo de intervenciones.


En cabina, la revolución

“Entre los productos empleados actualmente para los implantes dérmicos, el material estrella es el ácido hialurónico, por su seguridad, buena integración con la piel y la reproducibilidad de sus efectos. Además, tiene pocos efectos secundarios”, señala el doctor Miguel Sánchez Viera, miembro de la Academia Española de Dermatología.

El ácido hialurónico que se utiliza a modo de implante en las consultas de medicina estética se obtiene a través de biosíntesis y tiene la peculiaridad de ser reabsorbible (es decir, el efecto estético que produce es temporal).

Para introducirlo en la piel se suele recurrir a la técnica de la infiltración, esto es, inyectándolo a pequeña profundidad  mediante una aguja muy fina utilizada para los materiales fluidos. Dependiendo de la zona a tratar, se suele aplicar una crema anestésica local, aunque algunos casos, se inyecta combinado con un anestésico (generalmente lidocaína) para minimizar las molestias del pinchazo.

Los cuidados post-tratamiento son muy sencillos y fáciles de llevar a cabo: se recomienda aplicar hielo local; evitar las temperaturas extremas; aplicar suaves masajes en la zona tratada, y dormir en la posición decúbito supino en los primeros días después de la infiltración.

El precio medio de las infiltraciones de ácido hialurónico es de 200-400 euros, dependiendo de la zona a tratar, si se aplica combinado con otros tratamientos, etc.





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