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El oído del recién nacido.

El oído del recién nacido.

La higiene del conducto auditivo externo en el recién nacido ha sido a menudo relegada a un segundo plano y no suficientemente explicada a las madres, porque no existían productos eficaces, prácticos y seguros de utilizar. El conducto auditivo externo, que a menudo está más o menos obstruido por suciedad e impurezas, protege al tímpano de las agresiones externas y amplifica los sonidos que el humano es capaz de percibir. Es muy normal tener un poco de cerumen en el conducto, pero este cerumen, unido al polvo y a las partes córneas desprendidas por las células epiteliales, forman depósitos que pueden formar tapones. Estos tapones pueden tener una serie de complicaciones:

  • Para el niño: porque el conducto auditivo externo sucio evita que los sonidos lleguen correctamente al tímpano, impidiendo el correcto aprendizaje del lenguaje.
  • Para el médico: ya que su presencia impide un completo examen del tímpano y constituye un obstáculo importante para realizar un exacto diagnóstico otológico.

Recientemente, los expertos defienden que el método más eficaz y conveniente para esta limpieza es el uso de soluciones salinas, de origen marino, con pH fisiológico ligeramente alcalino, ya que ayudan a disolver rápida y naturalmente el cerumen y son perfectamente toleradas, incluso en las pieles frágiles y delicadas de los recién nacidos y sin contraindicaciones.



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