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El pasaporte del superviviente de cáncer infantil ayudará a prevenir secuelas y detectarlas a tiempo

Aproximadamente un 70% de los pacientes que han superado un cáncer en la infancia o en la adolescencia padecerá algún tipo de secuela

La Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP) -sociedad de especialidad integrada en la Asociación Española de Pediatría (AEP)- considera imprescindible la participación de España en el proyecto europeo del “Pasaporte del Superviviente”, una iniciativa que, mediante un soporte telemático, busca recoger toda la información sobre el diagnóstico, tratamiento y las posibles secuelas de los niños y adolescentes que han sobrevivido a una neoplasia maligna. Este proyecto ayudará a prevenir y diagnosticar de forma precoz los efectos secundarios que puedan aparecer a largo plazo y establecer protocolos para el diagnóstico precoz de segundos tumores. El “Pasaporte del Superviviente” constituye uno de los retos de la Oncología Pediátrica española que serán debatidos durante el congreso anual de la SEHOP, que se celebra en Alicante entre el 31 de mayo y el 2 de junio y en el que se reunirán los cerca de 250 profesionales que integran esta especialidad.

El “Pasaporte del Superviviente” de cáncer infantil y adolescente, según la doctora Ana Fernández-Teijeiro, presidente de SEHOP, es una herramienta imprescindible para que los niños y adolescentes que han superado un cáncer puedan tener una mayor calidad de vida cuando llegan a adultos. “Con él –asegura—cualquier especialista que preste asistencia a estos pacientes tendrá acceso a su historial para analizar si cualquier cambio en su salud o una nueva patología tienen relación con el tumor del que fueron tratados en la infancia o adolescencia. Es una herramienta que puede ser de gran utilidad para la detección precoz y el seguimiento de estas secuelas”. En esta línea, también se ha subrayado la necesidad de que se creen unidades específicas para este grupo de edad en el que los resultados en el tratamiento del cáncer suelen ser inferiores a los obtenidos con los niños. “El adolescente con cáncer debería ser un paciente con una visión propia. Las comunidades autónomas lo deberían ver así y crear unidades específicas para ellos que, además, aborden unos retos concretos para esta población en la que estamos obteniendo tasas menores de supervivencia”, añade este especialista.

Cáncer hereditario y preservación de la fertilidad

La preservación de la fertilidad es, según el doctor Carlos Esquembre, otra de las asignaturas pendientes de la oncología pediátrica. “Cuando se plantea un caso de cáncer en un niño o en un adolescente el principal objetivo es alcanzar la curación. Pero, conforme aumenta la supervivencia, el problema de la infertilidad se hace más presente. Cada vez somos más conscientes de este tema, puesto que muchos de los niños tratados de un cáncer sobreviven y pueden querer tener una descendencia cuando son adultos. La cuestión está en intentar protocolizar en qué momento es necesario preservar la fertilidad, dependiendo del tratamiento que se vaya a dar y de la edad del paciente. Debemos analizar cuál es la situación actual y estudiar cómo se puede integrar en el día a día de la asistencia del cáncer infantil”, afirma.

“En España es posible preservar en bancos el esperma de los niños púberes antes de empezar la quimioterapia y derivar a las adolescentes a centros donde realizan la preservación de la corteza ovárica para garantizar futuras concepciones. Pero todas estas técnicas son sofisticadas y, a veces, la necesidad de iniciar cuanto antes la quimioterapia no permite su realización. El objetivo es intentar garantizar que los pacientes tratados de un cáncer en la infancia o adolescencia puedan tener descendencia cuando sean adultos si así lo desean. Es necesario que se adopten medidas para agilizar el proceso y hacerlo más accesible a todos los niños, siempre que su situación clínica lo permita”, matiza la doctora Ana Fernández-Teijeiro.

La investigación ha hecho posible que se conozcan cada vez más las bases genéticas y moleculares de muchos tipos de tumores y, por ello, los especialistas de SEHOP debatirán sobre la predisposición hereditaria en el desarrollo de cáncer pediátrico y cómo abordarlo desde un punto de vista multidisciplinar.

 





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