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El perfume en el antiguo egipto.

El perfume en el antiguo egipto.

Los perfumes egipcios eran bastante diferentes de lo
que hoy en día entendemos como perfumes. Los perfumes actuales son líquidos y
tienen en su mayoría el alcohol como vehículo. Por el contrario, los egipcios
jamás destilaron sus aromas ni utilizaron alcohol como agente, sino que sus
perfumes eran en forma de aceites o grasas perfumadas

En los albores de la Historia, los egipcios
simplemente olían las flores y frutas al natural, o quemaban sustancias
aromáticas solas, o mezcladas con aceite. Por ejemplo el incienso y la mirra no
requieren más tratamiento que el de ser quemadas en un pebetero. Pero pronto se
animaron a hacer combinaciones con diferentes hierbas, raíces, flores, maderas
o semillas aromáticas, y aprendieron a fijar los aromas con otras sustancias.

Se conocen muchos perfumes egipcios por las recetas
que dejaron en las paredes de los templos, en los llamados ?laboratorios?.
Estos tipos de perfumes también son mencionados por griegos y romanos, y
sabemos que se vendían en los mercados de estos países.

Como en otros muchos aspectos de la cultura egipcia,
nuestros informadores son Plinio, Teofrasto, Herodoto y Plutarco. Igualmente
merece mención especial Dioscórides y su Materia Médica en la que nos
ilustra sobre todas las hierbas y plantas, así como su uso. El también trató de
reproducir los perfumes a partir de las fórmulas antiguas.

Es bien conocido por todos la importancia que los
antiguos egipcios daban a su aspecto físico. En esto, como en tantas otras
cosas, podemos considerarlos una sociedad avanzada, a pesar de su antigüedad.
Para ellos eran importantes los vestidos, las pelucas, las joyas, el maquillaje
y, como no, los ungüentos y los perfumes, que en ocasiones eran más caros y
apreciados que el oro o la plata.

Los ungüentos y perfumes les resultaron
imprescindibles. No olvidemos que Egipto es un país extremadamente caluroso y
seco, por tanto las grasas que hidrataban y suavizaban su piel eran una
necesidad, que ellos a lo largo de su historia fueron convirtiendo en lujo. Es
más, parece lógico que añadieran elementos aromáticos a estos ungüentos, en
parte por placer, y en parte para disimular el olor a rancio que, sin duda,
tendrían los aceites y grasas. Así, los perfumes jugaron un importante papel a
la hora de mitigar los olores corporales y ambientales derivados del calor.

El clima de Egipto favorece el crecimiento de
multitud de flores y plantas aromáticas silvestres. Pero además, los egipcios
cultivaron otras muchas especies en sus jardines, a veces traídas al Valle del
Nilo desde otros países.

Ellos se sentían orgullosos de sus jardines, que les
proporcionaban frescor, sombra, frutos y flores, y que constituían un lugar muy
apreciado de la casa. Vemos con frecuencia pinturas en las que aparecen los
jardines, y en las que especifican cada una de las especies que allí aparecen.
Eran jardines ordenados, y casi siempre rodeaban un lago.

Sabemos que los egipcios contaban con dioses para
casi todos los aspectos de su vida cotidiana y para el Mas Allá. En el caso de
los perfumes, también tenían sus patrones. El dios que habitualmente se tiene
como patrón de los perfumes es Nefertum, dios habitualmente representado como
un niño, o un joven surgiendo de una flor de loto, en clara referencia al ciclo
solar puesto que esta flor se abre al amanecer orientada al este y se cierra y
desaparece bajo el agua en la oscuridad.

Pero aún tenemos otro dios relacionado con los
perfumes, se trata de Shesmu. Es este un dios de figura antropomorfa, que a
veces aparece como dos halcones que retuercen una red en la prensa. Lleva el
título de ?Maestro de los Perfumes? en los templos de Edfú y Dendera, por lo
que aquí tendríamos al dios de los perfumistas. Quizás este patronazgo se
debiera a su cualidad de ?prensador?, ya que prensaba los cuerpos de los
pecadores para obtener vino que dar a los difuntos y otorgarles fuerza. Por
esto también se consideraba dios de las bodegas y del vino. Por tanto, pensamos
que sea esta característica de manejar la prensa lo que le hace dios de todo
cuanto se obtiene a través de prensa. Era un dios beneficioso en general,
aunque maligno para los pecadores. Su contrapartida femenina es la diosa
Shesmetet.



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