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El pie de atleta es extremadamente contagioso.

El pie de atleta es extremadamente contagioso.

Se trata de una de las enfermedades infecciosas causadas por hongos más frecuente. Muy contagiosa, tiene un curso crónico con brotes irregulares y picor variable, a veces muy intenso. Afecta a los pliegues de los dedos, planta y, a veces, al dorso de los pies. El contagio casi siempre se produce de forma indirecta a través del suelo de duchas y piscinas públicas, toallas, moqueta de los hoteles, o utilización de un mismo calzado por varias personas, lo que explica la facilidad con que se producen reinfecciones, incluso después de tratamientos bien realizados. La humedad que produce el empleo de calcetines y calzado poco permeables también aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad, como suele ocurrir con el que emplean los soldados, agricultores, mineros y deportistas.

Las medidas higiénicas son la mejor arma para evitar el contagio de este tipo de micosis. Entre ellas se cuentan la higiene diaria y profunda de los pies, la no utilización de calzado o calcetines de otras personas, su cambio de uso cuantas veces sea necesario para evitar que la humedad favorezca el desarrollo de estos hongos, así como el empleo de antitranspirantes que eviten la excesiva sudoración.



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