ESTÁS LEYENDO...

El renacimiento. nuevas formas de enfermar.

El renacimiento. nuevas formas de enfermar.

Actualmente
nos preocupa la aparición de nuevas enfermedades, que aparecen de manera súbita
y con gran virulencia, pero este fenómeno no es nuevo en la historia. Una de
las características de la medicina clínica del Renacimiento es precisamente la
aparición de nuevas formas de enfermar.

La sífilis
ocupa un lugar destacado entre las enfermedades consideradas como nuevas debido
a su naturaleza, forma de contagio y significación social. Se suele admitir que
fue importada desde América a Europa en 1493 por los acompañantes de Colón.
Tuvo gran difusión a consecuencia del sitio de Nápoles (1495) por los ejércitos
del Gran Capitán, en el ejercito francés había
mercenarios de muchas nacionalidades (flamencos, franceses, suizos, italianos,
españoles, etc.), lo que motivó la rápida propagación de la enfermedad por
Europa después de su capitulación.

Su
carácter de enfermedad de transmisión sexual fue puesto de manifiesto
rápidamente por numerosos autores que escribieron sobre ella en los años
siguientes a su aparición.

La desbandada
de los ejércitos de Carlos VIII no fue la única responsable de la rápida
propagación de la enfermedad, sino que se vio muy favorecida por la relajación
de las costumbres sexuales de la época, pues el pueblo seguía el ejemplo dado
por reyes y nobles y autoridades eclesiásticas.

Francisco
I de Francia fue contagiado de la sífilis por su amante “la Bella Ferroniere“,
que lo había sido a su vez de su marido deseoso de vengarse de los amantes.
Éste sanó, mientras que los amantes murieron después de años de intenso
sufrimiento.

Al
principio de la epidemia los sacerdotes proclamaron que era un castigo divino a
los pecadores, los astrólogos la achacaron a la confluencia de algunos astros y
los médicos no sabían que decir. Sin embargo, cuando el modo de transmisión
quedó claro, el médico español Juan de Almenar escribió que había dos formas de
contagiar la enfermedad, la habitual que afectaba a todos menos a los
sacerdotes, y otra forma peculiar, en el aire que solo afectaba a los
sacerdotes.

La
sífilis se convirtió en una enfermedad “galante”, difundida en los
altos círculos sociales, que incluso era considerado de mal gusto no haberla
adquirido, pues tenerla significaba haber tenido numerosas aventuras amorosas,
que formaban parte del buen vivir de los siglos XVI y XVII. Después con la
revolución francesa y el triunfo de la burguesía la sífilis se convirtió en
todo lo contrario, una enfermedad “secreta”, cuando ya podía serlo,
puesto que sus manifestaciones, paliadas por el tiempo habían perdido
virulencia y espectacularidad y podían ocultarse fácilmente.

La
aportación más rigurosa y original sobre cómo se adquirían estas enfermedades y
otros procesos epidemiológicos, es decir, sobre el contagio, se debe al veronés
GirolamoFracastoro (1478-1553), Dr. en Medicina en Padua. Para
explicar el contagio rechazaba las causas ocultas, y admitió la existencia de
algo material como transmisores de la enfermedad, los seminaria, que transmitían la enfermedad por contacto directo, o
bien a distancia por inspiración del aire afectado. En 1530 escribió la obra Siphilis sive morbus gallicus, donde narra
la historia de un pastor llamado Siphilus, castigado por Apolo a sufrir la enfermedad venérea
por haber ofendido al sol. Desde entonces esta nueva enfermedad se llamó
sífilis.

Igual que hoy,
cuando aparece una nueva enfermedad, se trata de controlarla y sobre todo
prevenir su contagio. Fue un notable anatomista italiano, Gabriele
Fallopio (1523-1562), 
interesado por las enfermedades venéreas o de transmisión sexual, el
inventor de una pequeña ?funda? que, colocada en el pene, ?preservaba? la
salud. Así nació el preservativo, para ?defender? al pene del posible contagio
de la sífilis.

En principio
esta era su única finalidad, siendo elaborados con materiales mucho mas groseros que los actuales. Décadas más tarde, cuando fue
notablemente mejorado por el doctor Condom
(1630-1685), medico en la corte de Carlos II de Inglaterra, y una vez
demostrada su capacidad para impedir la contracepción, comenzó a utilizarse
como método contraceptivo y como preventivo de las enfermedades sexuales.



COMPARTIR Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this page