El sudor, en primera línea.

La transpiración es
un fenómeno natural que permite mantener el cuerpo a una temperatura constante
y desembarazarse de toxinas. ¿Por qué va a ser algo malo?

Qué es el sudor

El sudor es un líquido claro compuesto en un 98 % de agua y el resto
por cloruro sódico (sal), urea, amoníaco y ácido láctico. Se elimina por las
glándulas sudoríparas, de las que hay entre 2 y 5 millones repartidas por toda
la piel. Si en condiciones normales se elimina diariamente cerca de medio litro
de sudor, ante temperaturas muy elevadas puede eliminarse hasta un litro y
medio en una hora. En un principio inodoro, es la descomposición que se produce
al entrar en contacto con la flora cutánea en zonas no aireadas lo que provoca
los malos olores. Este mal olor depende también del grado de acidez de la piel,
variable según las personas.

Cara y tronco:

Sudor de causa física

La secreción de sudor está regulada por el sistema nervioso vegetativo,
cuyo núcleo cerebral, denominado hipotálamo, detecta los cambios de temperatura
en el organismo, desencadenando un estímulo que a través de los nervios llega a
las glándulas sudoríparas. Cuando la temperatura ambiente es muy elevada se
puede llegar a perder hasta un litro y medio de sudor en una hora. Cuando esto
ocurre, se pone en marcha un mecanismo regulador que modifica la composición
del sudor para que no se elimine cloruro sódico en exceso, lo que podría tener
consecuencias en el funcionamiento orgánico. Por ello, cuando se suda mucho
puede ser aconsejable ingerir suplementos de sal. En estas ocasiones, el sudor
empapa la cara y la parte alta del tronco. El calor intenso, un esfuerzo, el
consumo de bebidas calientes o un plato muy especiado desencadenan también una
reacción de transpiración añadida a la transpiración habitual.

Manos y pies:

Sudor de causa psicológica

Ante una emoción fuerte, situaciones de estrés o por
diversos factores psíquicos, el sistema nervioso central también modifica la
secreción de sudor. La actividad mental incrementa la sudoración, que en este
caso se manifiesta en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.

Depílate

Para contrarrestar el sudor y el mal olor que pueda
generarse, lávate por las mañanas y las noches con jabones que contengan sales
alcalinas, para eliminar las bacterias. Sobre todo si tienes hiperhidrosis,
trastorno ligado a un exceso de sudoración, mantén las axilas siempre
depiladas, ya que el vello retiene la humedad, favoreciendo los malos olores.

Algodón y
lino: tus favoritos

Intenta siempre vestir con ropas holgadas y que no se ajusten al
cuerpo, para dejar que circule el aire. Los tejidos vegetales como el algodón y
el hilo permiten que se evapore el sudor, por lo que son los más convenientes
para esta temporada. Y por supuesto, nunca utilices la ropa interior (de
algodón) de un día para otro, sobre todo los calcetines, que han de ser de hilo
escocés, algodón o lana, nunca de nylon. Hay tejidos que han sido diseñados
para mantener seca la piel y que aportan verdadero confort. Respecto a los
pies, evita los zapatos de piel y si no tienes más remedio que llevarlos,
colócales unas plantillas absorbentes.

Antitranspirantes

Si la transpiración es normal, basta con un desodorante
clásico del tipo aerosol, stick, spray o loción,
elaborados a base de derivados de cloro y de efecto antibacteriano. Sin
embargo, cuando la transpiración es abundante, lo mejor es utilizar un producto
antitranspirante en el que estén incluídas sales de
aluminio. Estos antitranspirantes actúan regulando la transpiración y
disminuyendo la secreción de las glándulas sudoríparas. La creencia de que el
uso de antitranspirantes podría provocar cáncer de mama, al parecer no tiene
fundamento científico, según lo ha anunciado la Sociedad Americana del
Cáncer. 

Hiperhidrosis

De la
pubertad a los 25

La hiperhidrosis es la
producción excesiva de sudor, ya sea localizada en una zona, como las palmas de
las manos, ya sea por todo el cuerpo. Esta alteración suele iniciarse en la
pubertad, y puede persistir varios años, mejorando generalmente alrededor de
los 25 años. La hiperhidrosis generalizada se debe a una actividad exagerada de
las glándulas sudoríparas, frecuentemente provocada por una alteración de los
mecanismos de regulación de la temperatura corporal, cuya causa no se conoce.
En ocasiones, tras un proceso febril ocasionado por alguna enfermedad, la
sudoración puede persistir durante días o meses. Un exceso de bebidas
alcohólicas, la obesidad y enfermedades como la gota, la diabetes o el
hipertiroidismo también pueden causar hiperhidrosis. Cuando el trastorno se
localiza en las palmas de las manos o en las plantas de los pies, la sudoración
obedece a situaciones de tensión emocional, lo que suele empeorar en verano,
siendo frecuente que las manos estén frías y con una coloración azulada.



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