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El trabajo, determinante para la percepción sobre su salud de la mujer

El trabajo, determinante para la percepción sobre su salud de la mujer

La situación económica motiva que la percepción de la salud de las mujeres sea peor que en los hombres. Así se ha puesto de manifiesto en el XVII Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer, SAMEM17, que comienza hoy. El desempleo o el tipo de trabajo, “son determinantes para la valoración que la mujer hace de su estado de salud, pues se traducen en una peor calidad de vida, que ya de por si es peor que en los hombres, y, por tanto, la hacen más vulnerable a sufrir ciertas patologías y trastornos”, asegura el doctor Santiago Palacios, director del Instituto Palacios, organizador del congreso.

La percepción que las mujeres desempleadas tienen de su salud es el doble de mala que la de las trabajadoras y también es superior a la de los hombres en la misma situación, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Incluso en el caso de las que se dedican a labores del hogar, la percepción es el triple de mala. Además, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado la pasada semana el 13% de ellas considera que su salud y forma física está peor que el año pasado, frente al 11% de ellos. “Las mujeres viven durante más años ya que tienen una mayor esperanza de vida, sin embargo, viven en peores condiciones porque, además de que tienen sueldos más bajos que los hombres, se ven más afectadas por el paro. Todo esto influye, no solo en la percepción que ellas mismas tienen de su salud, sino en su estado real”, explica el doctor Palacios.

Los principales asuntos que preocupan a las mujeres en relación a su salud son el cáncer, sobre todo de mama y colon, en primer lugar, así como el estilo de vida y ejercicio, el deterioro mental, la osteoporosis, y el sobrepeso y la alimentación. Son los resultados de la encuesta ¿Qué les preocupa a las mujeres?, realizada por el Instituto Palacios entre más de 200 pacientes. Por otro lado, resulta significativo que no estén tan preocupadas con respecto a las enfermedades cardiovasculares, ni a los síntomas relacionados con la menopausia, como los sofocos y la atrofia vulvo-vaginal.




La preocupación por determinados aspectos varía en función de la edad de las pacientes. Así, además de los citados, entre las mujeres que tienen hasta 45 años, destacan también las alteraciones menstruales dolorosas, el embarazo y la ansiedad y el estrés. “Es una etapa en la que la mujer suele estar más centrada en su vida laboral, de ahí esta última preocupación”, asegura Rosario Castaño, responsable de las Unidades de Psicología Clínica-Sexología y Psicoterapia del Instituto Palacios.

A partir de los 45 años, las preocupaciones empiezan a cambiar. “Llama la atención como el sobrepeso sufre un destacado descenso, cuando a esta edad es fundamental seguir unos hábitos nutricionales encaminados a la prevención de ciertas patologías, al igual que pasa con el colesterol que preocupa muy poco”, subraya Castaño. Por otro lado, se incrementa la preocupación por cuestiones como la menopausia, la sequedad vaginal o el descenso del suelo pélvico.  A partir de los 60, preocupa más el sobrepeso, además del deterioro mental y la depresión, el colesterol, la artrosis o la osteoporosis.





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