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EMBARAZO Qué afecta al bebé…

EMBARAZO Qué afecta al bebé…

EMBARAZO Qué afecta al bebé…

De la intuición se ha pasado a la certeza: cada vez más estudios demuestran que una madre cuidada y bien revisada tiene más probabilidades de dar a luz un niño sano y sin problemas. Está claro que tener un buen o un mal embarazo repercute en el bebé que va a nacer.

No es lo mismo fumar que no fumar, beber alcohol que no beberlo, dormir bien o dormir mal o comer adecuada o inadecuadamente. Esto que vale para la vida de cualquiera, para la mujer embarazada cobra un doble sentido, ya que son dos los implicados en el proceso, madre e hijo. Y según los expertos, la forma en que vivimos el embarazo repercute directamente sobre el bebé que va a nacer, empezando por la edad y el peso inicial de la madre. Si estás embarazada, descubre todo lo que puedes poner de tu parte desde el primer momento.

Prevenir el autismo desde antes de concebir
Además de prevenir posibles malformaciones como la espina bífida, hay estudios que demuestran que la ingesta de ácido fólico un mes antes del embarazo y cuatro semanas después podría reducir en un 39% el riesgo de que el niño padezca autismo, un trastorno para el que la comunidad científica trata de encontrar biomarcadores, aunque por el momento no se han logrado resultados definitivos. Así lo ha demostrado el presidente del Congreso Internacional sobre el Autismo-International Meeting for Autism Research, y jefe del Servicio de Psiquiatría Infanto-Juvenil de Policlínica Guipúzcoa, Joaquín Fuentes, quien ha remarcado durante este evento, considerado la cumbre mundial del autismo, la importancia de la ingesta de ácido fólico en el embarazo para prevenir este trastorno.

Igualmente y tal y como se ha abordado en otra de las ponencias celebradas durante el congreso, la exposición a pesticidas durante el embarazo puede aumentar el riesgo de autismo de los recién nacidos, o algún tipo de retraso en su desarrollo, ya que distorsionan el desarrollo estructural y la señalización neuronal. Aunque los plaguicidas son fundamentales para la industria de la agricultura moderna, ciertos pesticidas de uso común son neurotóxicos y pueden ser una amenaza para el desarrollo del cerebro durante la gestación. Para los expertos, debido a que estos pesticidas son neurotóxicos, exposiciones intrauterinas durante el desarrollo temprano pueden distorsionar los procesos de desarrollo estructural y la señalización neuronal, produciendo alteraciones en los mecanismos de excitación e inhibición que regulan el estado de ánimo, el aprendizaje, las interacciones sociales y la conducta. “En ese período gestacional de desarrollo temprano, el cerebro está desarrollando las sinapsis (los espacios entre las neuronas) donde los impulsos eléctricos se convierten en neurotransmisores químicos que saltan de una neurona a otra para transmitir mensajes. Su formación es muy importante y puede que estos plaguicidas afecten a la neurotransmisión”, sostiene Irva Hertz-Picciotto, investigadora principal de la Universidad de California en Davis, Estados UnidosLa investigación ha hecho hincapié también en la importancia de la nutrición de la madre durante el embarazo, en particular el uso de vitaminas prenatales para reducir el riesgo de tener un niño con autismo.

Tabaco, estrés y dieta
No a los hábitos nocivos

  1. Tanto el tabaco como la exposición a la contaminación durante el embarazo son dos de los principales factores de riesgo prenatales para el desarrollo de asma y alergias durante la infancia. Así lo concluye una revisión de estudios realizada por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que recomienda seguir una dieta saludable, reducir el estrés y evitar la exposición a la contaminación del tráfico, sobre todo en hora punta, durante la gestación para evitar la aparición de enfermedades alérgicas en niños. Un estudio multicéntrico español, publicado en octubre en la revista Thorax, confirma que la exposición prenatal a la contaminación del aire relacionada con el tráfico puede dar lugar a un déficit de la función pulmonar a largo plazo en la edad preescolar. “Se ha demostrado que los hijos de madres expuestas a partículas diésel en la gestación tienen una función pulmonar baja a los 10 años”, indica el doctor Luis García-Marcos, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria de SEICAP. Además, fumar durante el embarazo “puede multiplicar por dos, o incluso por tres, las probabilidades de desarrollar asma durante la infancia”, advierte. “Es muy importante concienciar a las madres de todos los problemas, sobre todo a nivel respiratorio, que pueden ocasionar a su hijo si fuman durante la gestación. Es el factor de riesgo más importante y, al mismo tiempo, uno de los más fáciles de modificar”, asegura este especialista. El tabaco “es tan dañino que, aunque la madre no fume, también puede verse perjudicado el niño si esta se expone al humo durante los nueve meses”, añade.
  2. Los pediatras alergólogos, también advierten de que es importante que la madre no tenga estrés durante el embarazo, “pues se ha comprobado también que, sobre todo si existe predisposición genética, es mucho más fácil desarrollar asma”, afirma. Entre las recomendaciones que estos expertos ofrecen para reducir el riesgo de alergias en los niños se encuentran el seguimiento de una dieta saludable, evitar el estrés y la exposición continua a contaminación procedente del tráfico y no fumar durante los nueve meses de gestación. Además, “después es importante prolongar la lactancia materna al menos hasta los 4-6 primeros meses por sus múltiples beneficios así como retrasar la entrada a las guarderías hasta el primer año para que el niño tenga mejor formado el sistema inmunológico de cara a las posibles infecciones”, concluye este especialista.
  3. Un factor determinante que puede interferir en la salud infantil es la alimentación durante el embarazo. Los cambios que experimenta el cuerpo de la madre y las demandas del feto comportan un aumento en las necesidades nutricionales de la mujer. Incluso se recomienda iniciar la ingesta de suplementos nutricionales en la etapa pre-gestación para favorecer un mejor desarrollo del bebé. Por ejemplo, “se ha comprobado que la dieta mediterránea es un factor protector frente al asma”, explica el doctor García-Marcos, quien cita una investigación australiana en la que se ha demostrado que los alimentos con más riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas durante la infancia si los toma la madre durante el embarazo son los aceites vegetales, la margarina, las nueces y la comida rápida.

Dormir bien ¡qué importante! 
Los trastornos del sueño se presentan en el 75% de las mujeres embarazadas. Estos se caracterizan por episodios de insomnio o somnolencia excesiva. Durante el primer trimestre de gestación, la madre puede experimentar somnolencia excesiva debido a los cambios hormonales y bioquímicos. Esta somnolencia puede progresar a insomnio severo durante el último trimestre a causa de la incomodidad, la distensión de la vejiga y el movimiento fetal.

En cuanto a la apnea del sueño (SAHS), el embarazo por sí mismo es un factor de riesgo para desarrollar este síndrome de manera ocasional o empeorar el que ya está diagnosticado. Las alteraciones hormonales y metabólicas maternas observadas en los trastornos respiratorios del sueño afectan negativamente en el ambiente uterino, siendo la hipoxemia intermitente el mecanismo más plausible de los posibles efectos adversos en el feto. Según ha mª jose masdeupuesto de manifiesto la doctora Mª José Masdeu, neumóloga y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), dentro del programa de conferencias de la XVII Reunión de Invierno Conjunta de las Áreas SEPAR, “los trastornos respiratorios del sueño pueden afectar al feto y también a nivel neonatal. Las investigaciones realizadas recientemente sugieren que los ronquidos habituales y el SAHS se asocian con cesáreas no planificadas previamente”. Además, “el ronquido habitual y el SAHS son factores de riesgo del desarrollo de diabetes tipo 2, intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina”, señala la doctora Masdeu. “Los cambios en la postura para dormir, controlar el peso y evitar el consumo de alcohol y antidepresivos son también consejos muy beneficiosos para la salud de la madre y el futuro hijo”, añade. Según esta experta, “las limitaciones de flujo de aire durante el sueño son un posible mecanismo de desarrollo de trastornos de hipertensión gestacional (preeclampsia). Asimismo, la interrupción del sueño y la intermitente hipoxia y reoxigenación producida por el trastorno respiratorio conllevan un aumento de la actividad simpática, estrés oxidativo, disfunción endotelial e inflamación”, añade, con todas las repercusiones que ello conlleva para el feto.

La prevalencia del síndrome de apnea del sueño en mujeres embarazadas es del 8,4% en el primer trimestre y de 19,7% en el tercer trimestre. El 26,7% de las mujeres presentan SAHS leve en el tercer trimestre y el 4,8% SAHS moderada-severa. Los expertos destacan que un mayor Índice de Masa Corporal y mayor edad de la madre aumentan el riesgo de sufrir SAHS en el tercer trimestre según una publicación reciente en la revista Thorax.

Diabetes gestacional
Un riesgo
La prevalencia de la diabetes gestacional, que afecta a aproximadamente el 10% de las embarazadas, está aumentando de manera significativa en los últimos años debido al incremento de la obesidad y a la mayor edad de las mujeres gestantes; es más frecuente en mujeres obesas, de edad superior a 30 años o en aquellas con antecedentes familiares de diabetes tipo 2. Esta enfermedad conlleva riesgos tanto para el feto como para la madre, que presenta mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 posteriormente. Se sabe que durante el embarazo se desarrolla un proceso fisiológico de inflamación y estrés oxidativo, siendo lo normal que al finalizar la gestación, esa situación se revierta. El grupo de Investigación Regulación del Metabolismo, de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, María Pilar Ramos Álvarez, ha identificado algunas proteínas que están hiperestimuladas en ese proceso inflamatorio, provocando una serie de reacciones que favorecen la resistencia a la insulina. Ello les ha llevado a desarrollar la hipótesis de que cuando esta respuesta inflamatoria se descompensa, por un aumento del estrés oxidativo entre otros, se favorecería el desarrollo de la diabetes gestacional. Entre otros efectos, provoca un mayor riesgo de que el bebé sea prematuro y que desarrolle obesidad y diabetes tipo 2 en el futuro. Además, las madres pueden presentar complicaciones durante el embarazo como hipertensión arterial o algunas infecciones urinarias. Algunos estudios señalan que hasta el 30% de las mujeres con diabetes gestacional acabará siendo diabética a lo largo de su vida.

Además de la diabetes gestacional, la segunda línea de interés en el estudio que realiza este grupo de investigación, es el estudio de la obesidad infantil. Se sabe que durante el primer periodo de la gestación la madre acumula grasa y el feto crece muy poco. Si durante esta fase la madre ingiere menos comida de la que debería, tendrá menos reservas para la segunda etapa en la cual el feto crece exponencialmente, por lo que éste recibirá menos nutrientes y nacerá más pequeño. Estos recién nacidos de menor tamaño por la subnutrición de la madre, cuando son adultos son más obesos, presentan intolerancia a la glucosa y pueden desarrollar el denominado “hígado graso” (que es una acumulación de lípidos en el hígado), por tanto, pueden desarrollar un cuadro que en algunos aspectos es similar al del síndrome metabólico. En este segundo proyecto, el grupo está interesado en conocer cómo las alteraciones tanto metabólicas como las que pueda haber en la dieta de la madre durante la gestación, favorecen que esos niños sean obesos o diabéticos en el futuro. Por lo tanto, la nutrición durante las primeras semanas de gestación es crítica para el desarrollo fetal. Una carencia de grasas esenciales o el consumo de alcohol durante esta etapa podría traer consecuencias, tanto a largo como a corto plazo, para el feto, pudiendo incluso repercutir en su edad adulta.

Ejercicio para un corazón fuerte
Según la Fundación Española del Corazón (FEC), las embarazadas que practican ejercicio de manera regular durante el embarazo favorecen el desarrollo de un corazón más fuerte y más sano en sus bebés. Así lo demuestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Kansas City University of Medicine and Biosciences, que demuestra cómo el ejercicio físico que practica la madre afecta directamente en la salud cardiovascular del feto. “La taquicardia del bebé durante el parto es signo de sufrimiento fetal, por lo que si el ritmo cardiaco del bebé se mantiene bajo, dentro de los parámetros establecidos, el riesgo de sufrir taquicardias durante el parto es menor, lo que beneficia al recién nacido y evita complicaciones. Por esta razón, un ritmo cardiaco fetal jose luis palmabajo es señal de un corazón más sano”, destaca el doctor José Luis Palma, vicepresidente de la FEC.

En el estudio también se observa que la variabilidad del ritmo cardiaco del feto aumenta en el primer grupo y que el beneficio que reporta el ejercicio materno en el bebé no es circunstancial, sino que se mantiene a lo largo de todo el embarazo y también durante, al menos, el primer mes desde su nacimiento. Otro aspecto observado en el estudio es que el beneficio generado en el corazón del bebé es más evidente entre aquellos cuyas madres habían llevado a cabo más actividad física durante el embarazo. “Aunque todavía se desconoce la causa exacta por la que el feto adquiere los beneficios del ejercicio materno, se cree que las hormonas segregadas tras la práctica de deporte, las conocidas endorfinas, traspasan la placenta durante la actividad física favoreciendo el desarrollo del corazón del feto y haciendo, en definitiva, que el niño esté más cardioprotegido desde el momento de nacer”, destaca el doctor Palma. “La mayoría de hormonas atraviesan la barrera placentaria (la barrera que existe entre los elementos del sistema cardiaco de la madre y del feto) del mismo modo que lo hacen también las hormonas encargadas de regular el gasto cardiaco, la presión arterial y la frecuencia cardiaca. De este modo, se explica que según la actividad materna un feto tenga un nivel más alto de estas hormonas y esté, por tanto, mejor preparado para afrontar situaciones comprometidas”, puntualiza el doctor.

A pesar de que el deporte y la práctica de actividad física son necesarios en cualquier momento de nuestra vida, la FEC recomienda a la futura madre consultar siempre con el obstetra qué ejercicios hacer y en qué intensidad puede realizarlos, ya que en el caso de aquellas mujeres que hayan sido sedentarias antes del embarazo, el aumento de actividad física durante el mismo puede ser perjudicial. Asimismo, dependiendo del estado de salud de la madre y del mes del embarazo en el que se encuentre, la actividad será más o menos recomendable.

En el caso de que el médico permita la práctica de ejercicio, las actividades más recomendadas para las mujeres embarazadas son las aeróbicas como caminar a paso ligero, practicar yoga o pilates. Las mujeres gestantes tienen un estado de circulación hiperdinámica, lo que significa que tienen que bombear más sangre de lo habitual y, por tanto, su frecuencia cardiaca se eleva. “La práctica de ejercicio aeróbico y de flexibilidad no solo disminuye esta frecuencia cardiaca, sino que también ayuda a reforzar el suelo pélvico y la pared abdominal, lo que prepara a la madre gestante a afrontar el momento del parto de manera más segura”, concluye el doctor Palma.

Para ser más fértil
Sabías que…

1. Una alimentación saludable es clave para cuidar la fertilidad y mejorar las posibilidades del embarazo. Igualmente, la alimentación que sigue una mujer durante el embarazo y su patrón de actividad física no solo tienen beneficios para ella misma, sino que pueden influir en la salud de su bebé después de nacer.

2. El peso corporal tiene importantes implicaciones en las posibilidades reproductivas de una pareja. Hasta un 12% de la infertilidad primaria es consecuencia de alteraciones del peso, en las que la alimentación juega un papel importante.

3. Un cambio drástico en el peso, ya sea por aumento o por pérdida, puede ser un componente que cause infertilidad. Por eso, es vital controlarlo si se desea lograr el embarazo.

4. La grasa corporal ejerce un efecto en la producción de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) que es esencial tanto para la ovulación regular en las mujeres, como en la producción espermática en los hombres.

5. El exceso de peso también tiene consecuencias tanto para la mujer como para el hombre: en el hombre puede causar disfunción eréctil y una disminución de la frecuencia de las relaciones sexuales. De hecho, se estima que diez kilos de más en el hombre aumenta en un 10% sus problemas de infertilidad.

6. Comer cinco piezas de fruta o verdura al día es fundamental para mantener un buen estado de la salud reproductiva, puesto que contienen vitaminas y nutrientes esenciales. Por ejemplo, una deficiencia de vitamina C en la dieta del hombre puede contribuir en la fertilidad espermática reducida, así como la ingesta insuficiente de ácido fólico se asocia a una mayor posibilidad de aborto espontáneo en las mujeres.

7. Los expertos aconsejan “una variedad de alimentos de todos los grupos, bajos en grasa y de alto valor nutricional, para asegurar que las parejas que buscan el embarazo ingieran las vitaminas y minerales necesarios para una función reproductiva óptima. Una dosis excesivamente elevada de vitaminas o minerales también puede hacer que los niveles de fertilidad disminuyan, por lo que hay que buscar el equilibrio. De la misma manera que una dieta baja en calorías, una deficiencia de nutrientes o exceso de sobrepeso pueden perjudicar la ovulación

8. Conviene incluir en la dieta alimentos ricos en fibra y reducir la cantidad de carbohidratos refinados, azúcares y grasas. Al mismo tiempo, las frutas y las verduras no sólo contienen vitaminas y minerales; también tienen micronutrientes que permiten eliminar los radicales libres, moléculas nocivas para nuestro organismo que pueden llegar a provocar daños en los óvulos, los espermatozoides y los órganos reproductivos.

9. Asimismo, es importante introducir productos que contengan calcio y ácido fólico, éste último presente en lentejas, espárragos o brócoli, entre otros. Se ha comprobado que el consumo de 400 microgramos de ácido fólico diarios permite reducir el riesgo de aborto espontáneo, así como el calcio es esencial para la salud de la madre y del feto, y ayuda a mejorar la fertilidad masculina.

10. Por otra parte, la vitamina D es fundamental para el metabolismo óseo y el equilibrio del calcio y fósforo. Además, la carencia de ésta puede aumentar los abortos en las primeras semanas de embarazo y aparecer complicaciones durante la gestación. Según investigaciones recientes, esta sustancia mejora las condiciones del endometrio para que el embrión tenga más posibilidades de implantación. Este elemento vitamínico se puede obtener a través de sustancias como la leche, el huevo o los pescados azules, por lo que se recomienda incorporarlos en los hábitos nutritivos.

11. Finalmente, se debe evitar el consumo de cafeína y alcohol. El exceso de cafeína puede reducir el número de ovocitos reclutados y de embriones de buena calidad. De igual manera, la ingesta elevada de alcohol incide en la calidad del esperma de los hombres, y provoca ciclos menstruales irregulares y períodos anovulatorios en el caso de las mujeres.

*Datos extraídos del estudio “Conocimiento y hábitos de la fertilidad de las mujeres”, realizado por Ginefiv.

 





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