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En diez años, la Enfermedad Renal Crónica crece un treinta por ciento

En diez años, la Enfermedad Renal Crónica crece un treinta por ciento

La  diabetes y la hipertensión arterial, principales factores de riesgo

En España, 7 millones de personas padecen una patología renal crónica, afectando particularmente a varones de edad avanzada o con afectación cardiovascular, de las que unas 60.000 están en Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), es decir, requieren de de hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante para sustituir la función de sus riñones. La mortalidad por esta enfermedad ha crecido casi un 30% en la última década en España, y de seguir su ritmo actual de crecimiento, según los expertos,  se convertirá en la segunda causa de muerte en nuestro país en pocos años. Las principales causas de mortalidad de esta patología en nuestro país son las enfermedades cardiovasculares y las infecciones. Concretamente, la mortalidad por ERC en España ha crecido un 28,8% entre 2006 y 2016, según el estudio Global Burden of Disease y un análisis recientemente publicado en la revista Nefrología,  que la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) ha dado a conocer con motivo del Día Mundial del Riñón, que se celebra el 14 de marzo bajo el lema “Salud renal para todos, en todo el mundo”. 

La urgencia de frenar este ritmo de crecimiento tan elevado es lo que ha llevado a aprobar el programa Código Riñón, iniciativa impulsada el pasado año y que fue aprobada por el Pleno de Senado con el apoyo de todos los grupos políticos. Este programa incluye acciones como campañas de educación sobre salud renal dirigidas a escolares y familias; acciones interdisciplinares con profesionales de la Atención Primaria; y jornadas de sensibilización con representantes políticos.

El objetivo es sensibilizar a la sociedad de la importancia de seguir unos hábitos de vida saludables que redunden en el beneficio y cuidado de los riñones, y que constituyen la mejor prevención frente a la Enfermedad Renal Crónica. Entre estos consejos destacan llevar una dieta equilibrada en la que prime el consumo de alimentos frescos frente a procesados; verduras, legumbres y frutas frente a proteínas de origen animal; y pescado y carnes blancas frente a las rojas. Asimismo, mantener un nivel adecuado de hidratación y priorizar el agua frente a zumos y refrescos industriales, hacer ejercicio físico de forma regular, evitar el sobrepeso u obesidad, dejar el tabaco y el alcohol, y beber más agua, de forma regular (no sólo cuando se sienta sed).

Además, los nefrólogos recomiendan controlar la presión arterial, vigilar la sal en la dieta, tomar sólo los medicamentos prescritos por el médico, evitar el abuso de antiinflamatorios por su toxicidad para el riñón, y acudir a las revisiones médicas en caso de hipertensión arterial, diabetes o antecedentes familiares con enfermedad renal. Igualmente se aconseja realizar análisis de sangre y orina, al menos uno al año, ya que el mal funcionamiento de los riñones sólo se percibe con síntomas cuando es muy avanzado.

Una enfermedad ligada al envejecimiento

El envejecimiento de la población, pero también otros importantes factores de riesgo prevenibles o evitables como la diabetes, la enfermedad cardiovascular, la obesidad, la hipertensión arterial o el tabaquismo, son las principales causas de esta patología.

La Enfermedad Renal Crónica en TRS es una enfermedad con un impacto mayor en hombres que en mujeres, y que además viene experimentando un notable aumento de la incidencia (nuevos casos) en la última década, hasta situarse en 141 pmp en el año 2017 (un 10% más que en 2008, cuando era de 128 pmp). Este incremento de la incidencia de la ERC “está relacionado con causas como el envejecimiento de la población, pero también con otros importantes factores de riesgo como son la diabetes -responsable de más del 24% de los nuevos casos de ERC-, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la hipertensión arterial o el tabaquismo”, señala la presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), María Dolores del Pino, quien añade que “la Enfermedad Renal Cónica sigue siendo una gran desconocida para la sociedad en general, a pesar de que es una de las patologías que mayor impacto tiene en la calidad de vida de las personas afectadas, de sus familiares y en el propio sistema sanitario”.

De hecho, es una enfermedad que cuenta con un infradiagnóstico del 40% y que en muchos casos se detecta en sus fases más avanzadas. Además, el 25% de los afectados desconoce su situación en las fases iniciales, lo que complica aún más su abordaje y tratamiento en los estadios más avanzados. De ahí que los nefrólogos le hayan denominado como la epidemia silenciosa del siglo XXI y que, junto a los pacientes renales, aprovechen el Día Mundial del Riñón para hacer un llamamiento a la sociedad sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz de esta patología.

Por su parte, el presidente de ALCER, Daniel Gallego está convencido, que “se necesita redefinir e intensificar los actuales planes de prevención, con campañas efectivas de visibilización y sensibilización orientados hacia la población general, para que la sociedad pueda ser consciente de la gravedad de la situación, evitando llegar a necesitar tratamientos renales sustitutivos. Para ello, se requiere un abordaje amplio e interdisciplinar de todos los agentes implicados, que ponga de relieve la voluntad de las instituciones sanitarias, de atajar este serio problema multifactorial de salud universal, que supone actualmente la enfermedad renal”.

Síndrome de desgaste proteico energético (DPE)

Distintos estudios cifran en un 50% la desnutrición en los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC). En este sentido, el síndrome de desgaste proteico energético (DPE) es muy frecuente en este paciente, afectando en gran medida a su calidad de vida y acortando la supervivencia a corto plazo. El DPE se define como un estado patológico en el que hay un descenso o desgaste continuado tanto de los depósitos proteicos como de las reservas energéticas, incluyendo la pérdida acelerada de proteína (grasa) y energía (músculo).

En pacientes de ERC hospitalizados, un estado nutricional deficiente retrasa la recuperación, prolonga la estancia hospitalaria, incrementa la tasa de infecciones y de reingresos y, aumenta la dependencia al alta. Por ello, las recomendaciones de las guías de prevención y manejo de la desnutrición hospitalaria pueden ser muy útiles en los pacientes con ERC hospitalizados, puesto que incluyen el uso de suplementos nutricionales para mejorar su estado nutricional.

 





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