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ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA. Por un diagnóstico preco...

ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA. Por un diagnóstico precoz

La ERC se ha convertido en un problema de salud pública debido a su elevada prevalencia en la población española (según estudios preliminares de la Sociedad Española de Nefrología, uno de cada diez españoles la padece y en adultos mayores de 18 años, un 6-7% de la población ha perdido ya más de la mitad de la función renal normal). Además, se asocia a una importante morbi-mortalidad cardiovascular, así como a costes sanitarios muy elevados sobre todo en fases avanzadas que precisan de diálisis y trasplante. Actualmente, un número importante de pacientes con ERC están todavía sin diagnosticar, bien porque no se efectúan controles de función renal, o bien porque tienen una ERC oculta (no se realiza una adecuada valoración o estimación de la función renal). Debido al envejecimiento de la población, los expertos auguran un incremento considerable de enfermos renales. 

 

          ¿Qué es la ERC?

La insuficiencia renal se produce cuando los riñones dejan de realizar sus funciones y son incapaces de fabricar orina, o si la fabrican es como “agua” sin eliminar las sustancias tóxicas de nuestro organismo. Esta insuficiencia puede ser aguda o crónica.


La insuficiencia renal aguda es repentina, por fracaso severo o pérdida de las funciones del riñón, y normalmente es reversible cuando se resuelve la causa del problema.

En la Insuficiencia Renal Crónica la situación no es reversible.

          ¿Cuáles son sus síntomas?

La enfermedad renal progresa por etapas y puede mantenerse en un estadio inicial sin mostrar signos claros y sin que se tenga sensación de estar enfermo. Otras veces si se advierten síntomas que nos alertan: un importante aumento o disminución del número de veces que se orina, necesidad de orinar por la noche, falta de apetito, cansancio, náuseas y vómitos, dolores de cabeza, hinchazón (sobre todo en párpados y piernas), insomnio, dificultad al respirar… Con el paso del tiempo pueden aparecer otras manifestaciones como picores, quemazón plantar, inquietud de piernas, dolor de huesos, color de piel amarillento, mal aliento o disminución del interés sexual.

          ¿Y sus causas?

La hipertensión arterial y la diabetes mellitus suponen el 50% de las causas que motivan el desarrollo de la insuficiencia renal. A estos factores se suma el declinar fisiológico de la función renal motivado por la edad, de lo que se desprende que el grupo de edad con mayor incidencia se da en la población por encima de los 60 años. Otras causas que provocan la enfermedad renal son la glomerulonefritis (inflamación de los glomérulos), uropatía obstructiva (obstrucción del riñón o del uréter), pielonefritis (inflamación del revestimiento del riñón), lupus o enfermedad renal poliquística (quistes en el riñón).

 

 

¡Un órgano asombroso!

          Los riñones filtran más de 200 litros de sangre al día

          Producen hormonas que controlan la producción de glóbulos rojos y la calcificación de los huesos

          Controlan la tensión arterial y son responsables de regular el proceso biológico del cuerpo

La National Kidney Foundation (NKF) y la Internacional Society of Nephrology (ISN) han instaurado el Día Mundial del Riñón (World Kidney Day), que tiene lugar todos los años el segundo jueves del mes de marzo. Esta edición se celebró bajo el lema “¡El riñón, un órgano asombroso!”, para dar a conocer la importancia de este órgano, y transmitir a la población general y autoridades sanitarias la necesidad de una detección precoz de la insuficiencia renal. El objetivo final es prevenir el agravamiento y progresión de la enfermedad y, especialmente, las complicaciones cardiovasculares asociadas.

En España organizan la iniciativa la Sociedad Española de Nefrología (SEN), la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN) y la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), con la participación de la Dirección General de Calidad del Ministerio de Sanidad.

En la página web www.worldkidneyday.org se puede encontrar toda la información relativa a este acontecimiento y todas las actividades y programas informativos que se llevan a cabo.

 

PREVENCIÓN,  5 claves

1. Los riñones, formados por ovillos de vasos, representan una ventana del sistema general vascular, facilitando una detección temprana de la enfermedad renal y del resto de enfermedades cardiovasculares mucho antes que los pacientes tengan problemas (como un accidente cerebrovascular, enfermedad vascular periférica o enfermedad coronaria). Así pues, “el riñón asume un papel central en el estado global de salud”, destaca el Dr. Ángel Luis Martín de Francisco, presidente de la SEN y a la vez convierte a la enfermedad renal en “una enfermedad multiplicadora, es decir, causa la muerte de muchos pacientes con diabetes y con hipertensión, y además predice el desarrollo de un acontecimiento cardiovascular”.

 

2. Por ello el Dr. De Francisco incide en la necesidad de prevenir la patología mediante la incorporación en el sistema sanitario español de pruebas de cálculo de la función renal. La realización de estas pruebas de diagnóstico “sencillo y barato”, basadas en la medición de los niveles de albúmina en orina o en la detección de la creatinina en sangre, permitiría a muchas personas saber si padecen algún tipo de lesión renal, algo que muchas veces no ocurre.

 

3. La SEN ha definido como población en riesgo, con la obligación de conocer el grado de su función renal, a pacientes hipertensos, diabéticos, con enfermedad cardiaca o vascular, personas mayores de 65 años y familiares de pacientes con enfermedad renal.

 

4. Según Alejandro Toledo, presidente de ALCER, “la enfermedad renal supone, no sólo un alto coste económico, sino también social y emocional, por ello se hace indispensable la puesta en marcha de medidas preventivas que eviten la entrada en tratamiento renal sustitutivo o, en su defecto, ayuden a detectar precozmente la enfermedad y con ello mejoren la esperanza y calidad de vida de estos pacientes”.

 

5. La prevención y detección precoz de la enfermedad permite la puesta en marcha de un equipo multidisciplinar que mejora sustancialmente la calidad de vida del paciente. La información sobre la enfermedad renal y las opciones de tratamiento renal sustitutivo en pacientes programados han demostrado que el paciente llega en mejores condiciones sanitarias al tratamiento renal sustitutivo, pero además permite “amortiguar” el “choque emocional” que supone la detección de la enfermedad y asimilar las opciones de tratamiento para elegir la que mejor se adapta a su ritmo de vida.

 

El tratamiento

A. DIÁLISIS

Una vez que las medidas higiénico-dietéticas junto al tratamiento médico son insuficientes para combatir el deterioro de la función renal, comienza el tratamiento renal sustitutivo. La diálisis permite suplir algunas de las funciones que habitualmente realiza un riñón normal, como eliminar el agua extra del cuerpo y los productos de desecho del organismo que se han acumulado en la sangre. Existen dos tipos de diálisis: la hemodiálisis (normalmente se lleva a cabo en un centro de diálisis, aunque hay algunos pacientes que se tratan con hemodiálisis en su domicilio) y la diálisis peritoneal (siempre un tratamiento domiciliario).

B. TRASPLANTE

Existe otro tipo de tratamiento renal sustitutivo, el trasplante renal, capaz de restaurar, en la mayoría de los casos, el potencial de la funcionalidad renal y que permite al paciente hacer una vida normal.

 

Donación de órganos

Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren más de 1 millón de personas como consecuencia de la enfermedad renal crónica, y se estima que el número de pacientes en diálisis es hoy día de alrededor de 1.600.000, con un crecimiento del 7% anual. “No más de 50.000 de estos enfermos reciben un trasplante cada año, una proporción muy pequeña que hace que para muchos la única posibilidad sea la diálisis, limitada en muchos países por su elevado coste. El problema se va a acrecentar en los próximos años como consecuencia de factores como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y el envejecimiento de la población en grandes zonas del planeta”, explica el Dr. Rafael Matesanz, director general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

La España solidaria

En esta situación de carencia generalizada, España es el país que mejor ha solucionado este problema a través de una potenciación decidida del trasplante, poniendo de manifiesto la solidaridad de su población con un sistema organizativo peculiar y muy eficaz. Todo ello ha llevado a identificar el modelo español como el único sistema que ha demostrado su capacidad para resolver un problema universal.

El hecho de que España haya afrontado este cambio radical en la donación de órganos ha permitido, con las supervivencias actuales, que nuestro país libere de la diálisis, desde la creación de la ONT en 1989, a 15.000 enfermos renales más de los que hubiera trasplantado si los niveles de donantes hubieran permanecido similares a los de entonces (que es lo que ha ocurrido en casi todos los demás países europeos). Si hoy día el número de enfermos en diálisis ronda los 22.000, se puede afirmar que sin el aumento de la donación de órganos en España este número rondaría los 37.000.

Ahorro considerable

“Teniendo en cuenta que el coste de un trasplante renal se puede amortizar en relación con el coste de un paciente en diálisis en un plazo de 2-3 años dependiendo de los costes de los distintos países, el ahorro que ello ha significado para la sanidad pública en gastos de diálisis supone cada año el doble de todo lo que cuesta en España toda la coordinación, el proceso de donación y los trasplantes de riñón, hígado, corazón, pulmón, intestino y páncreas”, resalta el director de la ONT.

¡Hazte donante!
 

“Lo más importante en cuanto a las enfermedades renales es la prevención, pero si la enfermedad está ya implantada, el trasplante es con diferencia la mejor terapéutica tanto por lo que se refiere a la supervivencia, a la calidad de vida y al coste de la misma. Es por ello que se debe hacer todo lo posible por favorecer la donación de órganos tanto de donantes fallecidos como de donante vivo”, finaliza el Dr. Matesanz.

Página web de la Organización Nacional de Trasplantes: www.ont.es

 

“Una enfermedad renal no es una sentencia”

La Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra la Enfermedad Renal, tiene entre sus objetivos “la puesta en marcha de procesos integrales de atención a pacientes renales que incluya atención psicológica, nutricional y social a un colectivo con especial riesgo por su deterioro y edad avanzada”.

Según Alejandro Toledo, presidente de ALCER “tener una enfermedad renal no es una sentencia. Se puede ser enfermo renal, tener una aceptable calidad de vida y sobre todo vivir muchos años. Pero esto sólo es posible si se detecta a tiempo. De ahí la importancia de la prevención y la concienciación de la gente a través de días como este”.

 

El futuro de la enfermedad renal

Los datos actuales indican que aumentará considerablemente el número de enfermedades renales, debido fundamentalmente al envejecimiento de la población. Este aumento puede producir un colapso en las unidades de diálisis, que en la actualidad empiezan a estar masificadas y un aumento en la lista de espera de trasplante. A su vez, el envejecimiento de la población producirá también un descenso en la calidad de los donantes.

Según los organizadores del Día Mundial del Riñón, si conseguimos dar una información detallada y adaptada, educar sobre hábitos dietéticos y ejercicio físico, un mayor control de la terapia medicamentosa y su correcta administración e incidir sobre los factores de riesgo cardiovascular, se capacitará al paciente para conseguir el máximo grado de autonomía, a mantener su calidad de vida y a saber identificar los problemas que puedan aparecer.



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