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Envejecimiento: Cuestión de sexos

Envejecimiento: Cuestión de sexos

Los expertos advierten que, de mantenerse la tendencia actual, dentro de 40 años España podría ser el país con la población más envejecida del mundo. Sin embargo, dentro de este patrón general, mujeres y hombres experimentan matices y diferencias en cuanto al impacto de las enfermedades y a su esperanza de vida.

Podemos definir el envejecimiento como una serie de alteraciones producidas en un organismo. El cuerpo humano sufre, a lo largo de la vida, ciertos cambios en todos sus órganos y sistemas. Estos cambios pueden ser morfológicos (es decir, que afectan a la estructura de los órganos) y funcionales (afectando a la función que desarrollan). Algunos autores mantienen que el envejecimiento se manifiesta a partir del momento de máxima vitalidad (aproximadamente,  los 30 años en el hombre). No obstante, el proceso de envejecimiento no es igual en todas las personas. Existe, por tanto, un envejecimiento diferencial entre individuos de la misma especie.


 

Una visión de futuro

Los cambios epidemiológicos y demográficos producidos en los últimos tiempos (tales como la reducción de la natalidad y el progresivo envejecimiento de la población) acarrearán, a largo plazo, ciertas consecuencias para la salud.

El profesor Fernández-Tresguerres considera prioritario que la medicina actual sea un instrumento orientado a prevenir algunas de las manifestaciones asociadas al envejecimiento con el objetivo de postergar la aparición de ciertas enfermedades.

Para este experto, algunas de las alteraciones propias de este período vital son fruto de una significativa disminución en el organismo de la presencia de algunas hormonas, como las del crecimiento, las sexuales y la melatonina. No obstante, un tratamiento hormonal de sustitución mejorará muchas de las funciones fisiológicas que sufren alteraciones debido al paso de los años.

 

 

Distintas maneras de envejecer, según el sexo

Está comprobado que hombres y mujeres padecen y manifiestan sus malestares de manera diferente. Es cierto que las mujeres viven más años que los hombres, no obstante, su percepción subjetiva de la salud es peor.

Por lo general, los hombres sufren enfermedades más graves y fatales, mientras que las mujeres acumulan problemas crónicos que repercuten negativamente en la valoración de su salud.

Las Encuestas Nacionales de Salud aportan información sobre las quejas de salud tal y como son sentidas por la población general. Observar, en primer lugar, de qué se quejan las personas, permite aclarar qué padecimientos son los que integran la mala salud percibida, junto al acercamiento a las causas de morbilidad.

En el caso de las mujeres en edades de madurez, este hecho tiene especial importancia ya que, si bien mueren más tarde, también es conocido que viven peor que los hombres, e interesa saber qué padecimientos son los que determinan su peor sentir y su peor calidad de vida.

 

Las diferencias… en datos:

 

El Ministerio de Sanidad ha publicado el informe Salud y Género. Las edades centrales de la vida considerando éstas como el periodo comprendido entre los 45 y los 65 años. El estudio coloca a las mujeres de edad mediana en una posición claramente más desfavorecida en términos de salud y calidad de vida. Las consecuencias que se extraen son las siguientes:

 

a) Ellas sufren más enfermedades crónicas que los hombres y tienen una peor percepción de su salud. Sin embargo…

b) Ellos experimentan patologías más graves y presentan un mayor índice de mortalidad.

c) Las mujeres viven una media de 6,6 años más que los hombres, pero tienen más “achaques”. Los dolores que padecen (en esta edad) son, en proporción, el doble que los de los hombres. Suele tratarse de dolores músculo-esqueléticos (46%), dolores de cabeza y aquellos otros provocados por varices o por problemas psíquicos.

d) En los hombres son menos frecuentes los síntomas somáticos sin causa orgánica, así como los estados depresivos y ansiedad.

e) Las féminas ingieren más psicofármacos que los hombres y suponen el 75% de los consumidores totales de somníferos o tranquilizantes.

f) Respecto a los motivos de fallecimiento, del informe se desprende que la principal causa de defunción son los tumores (en ellas de mama y en ellos de pulmón) y las enfermedades del sistema circulatorio.

 

¿Por qué?

 

Estas diferencias entre hombres y mujeres a la hora de sufrir y afrontar las enfermedades no es casual. Según el informe emitido por el Ministerio de Sanidad, estas peores condiciones de salud entre las mujeres se deben a ciertos factores, como:

 

1. La incorporación de la mujer al mercado laboral no ha conllevado para ellas una disminución en la carga doméstica. Por lo tanto, está avocada a desarrollar jornadas dobles o triples.

Casi el 100% de las mujeres de edades comprendidas entre 45 y 65 años dedica casi seis horas diarias a las actividades relativas al hogar. Por el contrario, únicamente el 71% de los hombres cumplen estas tareas, en cuyo caso la jornada no alcanza las dos horas y media.

2. La falta de tiempo libre, el sometimiento a empleos repetitivos y el escaso reconocimiento social (que en muchos casos lleva unida una situación de dependencia económica) son elementos que influyen de manera negativa en la salud de las mujeres, sobre todo en las clases sociales más bajas.

3. Es destacable el hecho de que el 84% de los cuidadores son mujeres, con una media de edad aproximada de 52 años.

 

En definitiva, el cumplimiento de los roles de ama de casa, cuidadora de personas dependientes y trabajadora remunerada suponen un exceso de funciones, lo cual acarrea una serie de consecuencias perjudiciales para la salud.

 

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos

 

La clave: Unidades Antienvejecimiento

 

El profesor Jesús Ángel Fernández-Tresguerres, defensor de la Medicina Antienvejecimiento en el siglo XXI, propone una alternativa a esta preocupante situación: las Unidades Antienvejecimiento. Su objetivo consiste en retrasar el deterioro que sufren las funciones fisiológicas en esta etapa de la vida o paliar o mejorar algunas de las funciones que ya están dañadas.

Según este experto, “en estas unidades se lleva a cabo un estudio completo de aquellos factores que influyen en el proceso de envejecimiento, y que son responsables, directa o indirectamente, de la mayor o menor velocidad con la que se produce este deterioro. Esto incluye desde pruebas físicas y de composición corporal, hasta hábitos dietéticos y de ejercicio físico, pasando por estudios psicológicos”.

Asimismo, el profesor Fernández-Tresguerres indica que la velocidad con la que se produce el envejecimiento es distinta dependiendo de cada individuo. “Este proceso no es exclusivamente reflejo de la edad cronológica, sino que intervienen otros factores. Además de la carga genética, los hábitos de vida de cada persona juegan un papel clave”, explica.

 

¿En qué consiste este tratamiento?

 

A través de los tratamientos antienvejecimiento  se pretende proporcionar un trato exquisito a nuestro organismo. A partir de la edad biológica, se recomienda un tratamiento basado en:

 

– Una dieta equilibrada.

– La práctica de ejercicio físico.

– Un aporte de suplementos alimenticios ricos en moléculas antioxidantes.

 

A través de todas estas pautas conseguiremos estimular el sistema inmunitario y enlentecer el envejecimiento. Según explica Fernández-Tresguerres, “Si se llevan a cabo estas medidas se puede llegar a disfrutar de una vida plena entre los 60 y los 80 y tantos años”.

 

Lucha contra el envejecimiento y calidad de vida


Es posible vivir un envejecimiento saludable. El doctor José Márquez-Serres, presidente de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), aborda el tema de la medicina preventiva y afirma que ésta “nos enseña los mejores hábitos de vida para nuestro cuerpo y los beneficios se notan: mejora la memoria, la actividad sexual, la calidad de la piel…”. Según él, a las pautas indicadas anteriormente, hay que añadir un adecuado control del estrés y, si es necesario, recurrir al reemplazo hormonal.


El doctor José Márquez-Serres explica que retardar el proceso de envejecimiento implica mantener el ritmo de reparación y renovación celular por encima del ritmo de degradación celular. Los beneficios se notan en todo nuestro organismo, aunque el paciente lo nota más en determinados aspectos, como por ejemplo, en una mejora de la memoria, de la actividad sexual, la calidad de la piel, etc… Por otro lado, se normalizan los niveles de azúcar, colesterol, cortisol, mejora la tensión arterial y de alguna forma, regula los niveles de nuestro organismo para evitar que se produzca un envejecimiento rápido del organismo. La medicina antienvejecimiento no tiene ningún tipo de contraindicación o riesgo. Todo lo contrario, pues se basa en una medicina preventiva que nos proporcionará una mejor calidad de vida. Hemos de recodar que nuestra herencia genética sólo condiciona el 25 por ciento de nuestra longevidad. El 75 por ciento restante lo condiciona nuestra forma de vida.



 

 

 

 

 

 

 



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