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Érase una vez… las vacunas.

Érase una vez… las vacunas.

Una de las causas fundamentales del descenso de la mortalidad infantil ha sido la vacunación, mucho más que la acción de los medicamentos

No es hasta finales del siglo XIX cuando las vacunas son concebidas tal y como las conocemos hoy en día, gracias a los trabajos de Jenner y Pasteur. Hoy, los aportes recientes de la genética y la biología molecular siguen permitiendo combatir nuevas enfermedades

El principio que inspira las vacunas es bien sencillo: si quieres vencer a tu enemigo, únete a él. Cuando nuestro hijo recibe una vacuna, está recibiendo pequeñísimas dosis o fracciones de aquellos virus o bacterias frente a los que pretendemos inmunizarlo. Pero este proceso, ¿a qué ley de la naturaleza obedece? ¿y cómo se desarrolla inmunidad contra una enfermedad y no otra?

Un sistema inmunitario con memoria

El secreto está en que nuestro sistema inmunitario posee, por decirlo de alguna manera, una memoria impecable: cuando se enfrenta por primera vez a un agente patógeno, es decir, un virus o una bacteria, nuestro organismo reacciona haciendo que ciertas células se especialicen para producir anticuerpos específicos contra este agente. Estas células se almacenan en nuestro cuerpo durante años, listas para reactivarse en el momento en que el organismo vuelve a entrar en contacto con el agente patógeno, y reforzar los mecanismos de defensa específicos, permitiendo al organismo eliminar rápidamente al intruso antes de desarrollar la enfermedad.

Tipos de Vacunas

Hay varios tipos de vacunas, los cuales difieren basándose en el tipo de sustancia antigénica de la que están hechas. Las vacunas pueden contener:

Microorganismos muertos

: Estas vacunas, en general víricas, son preparadas por el crecimiento del patógeno en un cultivo y tratados posteriormente con sustancias químicas para inactivarlos (por ejemplo matándolos.

Este tipo de vacunas se utilizan normalmente en humanos, como las vacunas contra la rabia e influenza.

Microorganismos atenuados:

Es otro tipo de vacuna de agente completo que contiene microorganismos atenuados, generalmente virus. Están diseñadas para estimular la respuesta inmune tan eficazmente como sea posible, permitiendo al patógeno reproducirse dentro del organismo, sin provocar la enfermedad. Las vacunas de patógenos atenuados alcanzan una respuesta inmune más efectiva que las vacunas de patógenos muertos ya que permiten que los patógenos se reproduzcan dentro del organismo, lo cual aumenta la dosis original de antígenos y estimula las respuestas protectoras de los linfocitos T y B.

Los patógenos utilizados en estas vacunas con frecuencia presentan mutaciones genéticas que han sido realizadas para evitar el desarrollo de la enfermedad. No obstante, hay un riesgo mínimo al utilizar estas vacunas, ya que es posible para los organismos vivos mutar de nuevo a su forma virulenta. Ejemplos de vacunas hechas de patógenos atenuados incluyen las vacunas utilizadas para la fiebre amarilla, el sarampión, la rubéola y las paperas.

Sacáridos capsulares bacterianos purificados

: En algunos casos, no es apropiado o posible producir una vacuna utilizando agentes completos. En cambio, se utiliza con frecuencia una vacuna de subunidad, que sólo contiene el fragmento antigénico específico deseado, esto, elimina los riesgos asociados evitando la reproducción del patógeno en el organismo y reduciendo las reacciones adversas causadas por el material extraño en la vacuna. Este tipo de vacunas se utiliza para proteger frente a las infecciones bacterianas, tales como las causadas por Haemophilus influenzae tipo b, meningococo y neumococo.

En algunos casos, la fracción antigénica está producida a través de ingeniería genética de microorganismos inofensivos. Por ejemplo, las levaduras fabricadas genéticamente se usan para producir la proteína vírica utilizada en las vacunas para la hepatitis B. En otros casos, tales como del de la vacuna para la pertusis (tos ferina), la fracción antigénica puede aislarse a partir de los microorganismos fragmentados.

Toxoides:

En algunos tipos de infección bacteriana, tales como el tétanos y la difteria, los grandes síntomas de la enfermedad normalmente están causados por las tóxinas producidas por las bacterias. En general las vacunas diseñadas para proteger frente a tales enfermedades están hechas de para estimular las respuesta inmune frente a las toxinas. Tales vacunas están hechas de toxoides, formas atóxicas de las toxinas. Una vacuna toxoide también puede considerarse un tipo de vacuna de subunidad.

Además, pueden clasificarse como vacuna de agente completo o vacuna de subunidad

Cada vez más protegidos

La vacunación de los niños desde temprana edad constituye el mejor método y la estrategia más rentable para la prevención de la gran mayoría de enfermedades infecciosas pediátricas, pero no sólo conviene vacunar con las vacunas incluidas en los Calendarios Vacunales Oficiales, sino también con aquellas vacunas que sin ser oficiales, están recomendadas por el Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP) como son la vacuna de la gripe, la varicela o el neumococo. La vacuna del neumococo por ejemplo es capaz de reducir el estado de portador además de prevenir un gran número de enfermedades graves como la meningitis, la neumonía o tan frecuentes como la otitis media aguda o la sinusitis. Además el CAV recomienda la vacunación global de la población y no sólo en determinadas Comunidades Autónomas.

La vacuna antineumocócica: disponible en farmacia

Desde el pasado año está disponible en las farmacias españolas una vacuna conjugada frente a las enfermedades provocadas por una bacteria denominada neumococo (Streptococcus pneumoniae). Este microorganismo es el responsable de graves enfermedades como la meningitis (infección en las meninges), la neumonía (infección en los pulmones), así como, de la bacteriemia y la septicemia (infección generalizada de la sangre), o de otras más frecuentes, pero de menor gravedad, como la otitis media aguda, la sinusitis, etc… La aplicación de esta vacuna neumocócica heptavalente conjugada está indicada en niños con edades comprendidas entre 2 meses y hasta 2 años de edad. Precisamente, este grupo de población es la más afectada por las enfermedades neumocócicas, debido a que el sistema de defensa del cuerpo a estas edades, no está suficientemente maduro para combatir esta bacteria. La vacuna, además de ser la única que protege a los niños menores de dos años, ofrece una protección inmunitaria de larga duración al igual que el resto de vacunas.

La llegada de esta innovadora vacuna completa el cuadro de prevención existente en España de los tres grandes grupos de bacterias que producen las meningitis, tales como Haemophilus Influenzae tipo b (prácticamente erradicada en España, gracias a la aplicación de su vacuna desde 1994), meningococo tipo C (cuya vacuna está disponible en España desde 2000) y, ahora, la vacuna frente al neumococo. Los pediatras afirman que la meningitis neumocócica es la más grave de todas ellas tanto por su elevada mortalidad infantil como por las graves secuelas que deja en el paciente, retraso psicomotor, ceguera y pérdida de audición, entre otras.

Algo más sobre el neumococo

El contagio del neumococo entre personas se realiza por vía aérea, a través de las gotitas de saliva que se expulsan al hablar o toser, por lo que en los periodos en que son más frecuente los catarros y resfriados infantiles, es más elevado el riesgo de transmisión de bacterias y otros agentes infecciosos de un niño a otro.

En esta línea, se estima que entre el 30 y el 60% de los niños menores de dos años son portadores de neumococo en su nasofaringe. Asimismo, ciertos estudios han demostrado que los niños pequeños que acuden regularmente a guarderías tienen una probabilidad cuatro veces mayor de contagio de neumococo, ya que los espacios cerrados, aulas o clases, facilita que el intercambio de bacterias y virus entre los niños sea más frecuente. Un problema añadido al que han de enfrentarse los pediatras a la hora de establecer un tratamiento eficaz frente a las enfermedades neumocócicas es el fenómeno creciente de las resistencias a los antibióticos por parte del neumococo. El antibiótico de elección antes de los años 80 fue la penicilina, pero los últimos estudios indican que el 60% de los neumococos son resistentes a este antibiótico. Otro problema emergente en este sentido es la creciente resistencia a otro tipo de antibióticos como son los macrólidos que ya alcanza el 35% según los últimos datos así como la comprobación de que los neumococos resistentes a varios fármacos (multiresistentes) tienen una mayor capacidad invasiva en niños menores de 5 años y por lo tanto son responsables del incremento de estas infecciones en dicho grupo de edad.

Estas circunstancias llevan a considerar la vacunación como la opción más adecuada para la prevención del gran número de enfermedades infecciosas que son capaces de afectar a los niños en edad pediátrica.



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