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España diagnostica 4.300 cánceres de hígado al año debidos a hepatitis y cirrosis

El cáncer de hígado es el quinto que más frecuentemente se diagnostica en hombres a nivel mundial y el segundo que provoca más mortalidad. En mujeres, es el séptimo cáncer más diagnosticado y el sexto cáncer como causa de muerte. Este año, la campaña de salud pública promovida por la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO) representada en España por la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), se centra en la prevención, sensibilización, diagnóstico y tratamiento del cáncer hepático.

Desde la FEAD, sus expertos quieren incidir especialmente en las causas de este cáncer y en la importancia de la detección precoz y el tratamiento en las personas de riesgo. “Este año el objetivo es ofrecer recomendaciones a la población y a los pacientes para la prevención y tratamiento del cáncer de hígado”, explica el doctor Enrique Domínguez Muñoz, presidente de la FEAD.

Las tres principales causas de carcinoma hepatocelular, que es el subtipo histológico más frecuente de cáncer hepático primario, con  una tasa del 70 al 85% del total, son la hepatitis B, la hepatitis C y el consumo excesivo de alcohol. Las tres son causas potenciales de cirrosis hepática.
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Cirrosis, principal causa del cáncer hepático
La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocaciones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, conlo que la aparición de cirrosis se acelera. En un 90% de los casos, el cáncer se produce por un historial cirrótico. La cirrosis es una enfermedad en la que las células del hígado se han dañado y son reemplazadas por tejido cicatricial. La cirrosis es en sí misma una enfermedad progresiva que afecta a la supervivencia del paciente y además un factor de riesgo aumentado de desarrollar cáncer de hígado.

La ingesta excesiva de alcohol es una de las causas más frecuentes de cirrosis en el mundo occidental. En España, el alcoholismo es causa de entre un 40 y iun 50% de los casos de cirrosis. El alcohol, además, contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen. Numerosos estudios demuestran que los pacientes con cirrosis alcohólica que dejan de beber alcohol suelen presentar una mejoría marcada en su función hepática, aunque no eliminan completamente el riesgo de desarrollar cáncer.

Hepatitis B y C, dos evoluciones distintas

En España, como en la mayoría de los países desarrollados, la infección por el virus de la hepatitis B afecta a un número cada vez más reducido de personas ya que la vacuna forma parte del calendario de vacunación obligatorio. Sin embargo, desde la FEAD se recomienda no descuidar al grupo de personas que, bien por su edad o por procedencia geográfica, puedan verse afectados por este virus dada la imporancia de iniciar un tratamiento lo antes posible.

“El tratamiento antiviral eficaz, tanto en hepatitis B como en C, se asocia a un cambio en la historia natural de la enfermedad evitando la progresión a cirrosis y el posterior desarrollo de cáncer hepatocelular. Por ello y debido a que la principal causa de cáncer en nuestro medio son las hepatitis virales B y C, la mejor estraegia de prevención es el tratamiento precoz de éstas”, subraya el doctor José Luis Calleja Panero, experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo.

En relación a la hepatitis C, el doctor Villanueva puntualiza que “con los tratamientos actuales, globalmente un 60% de infectdos por el virus C se cura, por lo que lo más importante sigue siendo la prevención. En primer lugar evitar el contagio que se produce por vía parenteral, es decir, a través del contacto directo con sangre potencialmente infectada como por ejemplo evitando el uso de agujas de tatuajes o piercing mal esterilizadas o de jeringuillas. La transfusión de hemoderivados actualmente ha dejado de ser una vía de contagio gracias a los controles sistemáticos que se realizan a los donantes. con respecto a la vía sexual, el uso del preservativo se recomienda en caso de promiscuidad. En segundo lugar, es conveniente detectar la presencia del virus, y hacer un control estricto para actuar en el momento adecuado teniendo en cuenta la evolución de la infección”.

Cabe señalar que tras una fase aguda inicial en que un 20% de infecciones por virus de la hepatitis C se curan espontáneamente, la enfermedad se cronifica. Esta fase puede alargarse 20-30 años sin más síntomas que algunas alteraciones de los marcadores hepáticosen los análisis de sangre. Después, en un 20-30% de los casos puede desembocar en cirrosis y poeteriormente en cáncer de hígado. Gracias a los tratamientos actuales y al diagnósitco precoz, el cáncer de hígado en pacientes de hepatitis C no es superior al 5% del total de infectados.

Prevención y control del cáncer hepático
Los expertos de la Fundación Española del Aparato Digestivo recomiendan dos medidas básicas de prevención para el cáncer de hígado:

1. El control de los factores de riesgo, que incluye la promoción de campañas de sensibilizació y prevención del alcoholismo especialmente entre los jóvenes y la rehabilitación de personas que lo padecen. Asimismo, se recomienda concienciar a la población sobre las vías de transmisio´n de las hepatitis víricas (fundamentalmente la tipo C).

2. La promoción de programas de detección precoz de cáncer hepático en pacientes incluidos en grupos de riesgo, particularmente si ya han desarrollado cirrosis hepática.
“Los pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer hepático deben ser incluidos en programas de vigilancia del mismo modo que se manejan programas de cribado para el cáncer de mama o de colon”, explica el doctor Villanueva. “Las guías de práctica clínica recomeindan los programas de cribado en pacinetes con alto riesgo de desarrollar cáncer hepático, princpalmente pacientes afecots de cirrosis. Lamentablemente, un número notable de pacientes se diagnostica fuera de los problemas de vigilancia, en estadios avanzados de la enfermedad donde no es posible aplicar tratamientos potencialmente curativos”, aclara este experto.

Dado que con un diagnóstico precoz que permita la aplicación de un tratamiento curativo, la tasa de superivvencia del cáncer d ehígado puede alcanzar el 70% a los 5 años, y p uesto que existe una técnica de cribado eficaz mediante ecografía abdominal, la población de riesgo debe incluirse en programas de vigilancia periódica.

De manera general, las guías de práctica clínica europeas del 2012 recomiendan incluir en estos programas a pacientes que:

1. Sufren cirrosis hepática por cualquier causa.
2. Tienen hepatitis B activa y antecedentes familiares de cáncer hepático.
3. Padecen hepatiti C crónica y daño hepático avanzado.

La FEAD recomienda que los pacientes con enfermedad hepática sean referidos a un hepatólogo para su evaluación, tratamietno y seguimiento.



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