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Esquizofrenia y salud física. psiquiatras para tod...

Esquizofrenia y salud física. psiquiatras para todo.

El deterioro físico de las personas con
esquizofrenia ha llevado a los expertos a elaborar un decálogo de
recomendaciones que impliquen directamente al psiquiatra en el manejo de los
problemas de salud leves y moderados, así como de los factores de riesgo
asociados a estos pacientes

La esquizofrenia constituye actualmente una de las
enfermedades mentales más graves e incapacitantes, interfiriendo en la
capacidad de las personas para pensar y actuar racionalmente, controlar sus
emociones, interactuar socialmente y tomar decisiones. Se trata de una enfermedad compleja, crónica y persistente,
que se puede manifestar con síntomas
muy diferentes y cuyas diferencias individuales son también enormes, de ahí que
muchos expertos se refieran a esta enfermedad en plural, como esquizofrenias.

Por si fuera poco, los pacientes con esquizofrenia sufren un deterioro
grave de la salud física debido, en parte, a sus hábitos de vida (muchos optan
por el consumo de tóxicos y de alcohol), a la mala nutrición y a los cambios en
el metabolismo inducidos por la propia enfermedad y por el consumo de algunos
antipsicóticos, que les hace más propensos a padecer
sobrepeso u obesidad, desarrollar diabetes, experimentar aumento de los niveles
de lípidos o padecer síndrome metabólico, lo que aumenta hasta en seis veces
más las posibilidades de morir por enfermedad cardiovascular que la población
general. Según un estudio realizado por la Agencia
de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS), perteneciente al Instituto de
Salud Carlos III,
estas personas tienen un riesgo de muerte natural 1,8
veces superior al de la población general.

Salud mental versus
salud física

Todos estos motivos han llevado a reflexionar sobre
un hecho necesario: la necesidad de que los psiquiatras sean capaces de reducir
los factores de riesgo asociados a la enfermedad cardiovascular, como la
obesidad, la hiperlipemia, la diabetes y la hipertensión, seguidas de las enfermedades
relacionadas con la conducta de los pacientes, como las infecciones VIH y
hepatitis B y C principalmente, y la patología respiratoria, muy vinculada a
los altos índices de tabaquismo que manifiestan estos pacientes, además de la
disfunción sexual asociada a determinados medicamentos antipsicóticos. Por este motivo y en el marco del XV Congreso Europeo de Psiquiatría celebrado
recientemente en Madrid, se han adoptado diez recomendaciones a modo de
decálogo, para que los psiquiatras se ocupen activamente del cuidado de la
salud física de los pacientes con esquizofrenia. Según el doctor Jerónimo Sáiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital
Ramón y Cajal de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría
(SEP),
?queremos ofrecer unas recomendaciones para que sean útiles en la
labor diaria de psiquiatras, médicos de atención primaria, familiares y los
propios afectados, de manera que todos hagan un esfuerzo para mejorar la
situación actual?, derivando al especialista sólo en los casos más graves. En
la elaboración de este decálogo han participado profesionales de otras
especialidades médicas como el doctor Santiago Moreno (enfermedades
infecciosas), Eduardo Díaz Rubio (oncología), Basilio Moreno (obesidad y
diabetes), Carmen Suárez (lípidos e hipertensión) y Antoni Torres (enfermedades
respiratorias).

La esquizofrenia

¿A quiénes afecta?

La esquizofrenia afecta por igual a hombres y mujeres,
aunque éstas tienden a desarrollar los síntomas más tarde. Puede aparecer en
personas de todas las clases sociales y grupos étnicos. Se trata de una
enfermedad relativamente común que afecta a aproximadamente a 1% de la
población mundial, lo que significa que alrededor de 43 millones de personas
padecen esquizofrenia en todo el mundo, de las cuales más de 3 millones son
ciudadanos de la Unión Europea.

Tres tipos de síntomas

Los
síntomas de la esquizofrenia se pueden clasificar en tres tipos, si bien hay
que tener en cuenta que pueden presentarse en diversas combinaciones y grados,
dependiendo de cada individuo. A menudo muchos pacientes sufren también
síntomas de excitación, depresión y ansiedad:

§        
Síntomas positivos: definidos como percepciones
y pensamientos extraños, alucinaciones, delirios y paranoia. Los pacientes que
experimentan alucinaciones pueden ver, oler, saborear u oír cosas que realmente
no existen. A menudo los pacientes escuchan voces que les hablan sobre lo que
están haciendo. Estas voces pueden ser amenazantes y dar órdenes o sugerir
pensamientos desagradables. Los síntomas positivos de la esquizofrenia suelen
controlarse con el tratamiento farmacológico.

§        
Síntomas negativos: provocan una pérdida de
funcionalidad, como apatía, aislamiento social y dificultad de concentración.
Estos síntomas causan en los pacientes una sensación intensa de aislamiento y
de abandono. Son síntomas más difíciles de detectar como parte de la
esquizofrenia y pueden confundirse con depresión o pereza.

§        
Síntomas cognitivos: tienen que ver con la
capacidad de concentración y de organización de las actividades diarias. El
paciente puede comenzar una frase y dejarla a medias porque pierde el hilo de
su pensamiento. Estos síntomas hacen parecer confusos a los pacientes y pueden
interferir en su capacidad para llevar una vida normal, causando más angustia
emocional.

¿Cómo evoluciona la enfermedad?

La progresión de la esquizofrenia puede variar
considerablemente de un individuo a otro. Sin embargo, existen tres fases
comúnmente aceptadas. Los síntomas suelen aparecer en los hombres a finales de
su segunda década de vida o principios de la tercera, mientras que en las
mujeres es normal que surjan a mediados de la tercera década o principios de la
cuarta.

Fase prodrómica

Fase aguda o activa

Fase residual

Cambio gradual en el humor y el comportamiento

Aislamiento social

Desgana

Algunos pacientes reconocen estos síntomas como una
señal de alarma de recaída en la fase aguda

Los síntomas típicos de la esquizofrenia se hacen
prominentes

Puede aparecer una crisis que requiera el ingreso del
paciente en un hospital

Es necesario el tratamiento e intensificar el cuidado
del paciente

La enfermedad se estabiliza y comienzan a desaparecer
los síntomas más preocupantes

Algunos síntomas, como la falta de energía o el
aislamiento social, pueden persistir

Esta fase puede durar muchos años, interrumpida a
menudo por recaídas en la fase aguda

Sus causas

La
causa de la esquizofrenia se desconoce, pero la investigación científica ha
demostrado que el cerebro de las personas con esta enfermedad funciona, como
conjunto, de forma diferente al cerebro de las personas sanas. Aunque hay un
componente genético (el 10% de los pacientes tienen algún pariente cercano con
la enfermedad), los genes por sí solos no parecen explicar su aparición. Al
igual que sucede con otras enfermedades, parece que la esquizofrenia puede
estar causada por una combinación de factores, incluyendo la predisposición
genética y factores ambientales que pueden presentarse durante el desarrollo de
la persona.

Tratamiento con medicamentos

Aunque no existe cura para la esquizofrenia, los síntomas
de la enfermedad se pueden tratar con medicamentos antipsicóticos. Existen dos
grandes tipos de antipsicóticos, los típicos (de primera generación) y los
atípicos (de segunda generación).

1.     
Los antipsicóticos típicos fueron la primera familia de medicamentos
utilizada para tratar la esquizofrenia. Estos fármacos bloquean los efectos del
exceso de dopamina al unirse a los receptores de dopamina que hay en el
cerebro. Aunque son buenos medicamentos para controlar los síntomas positivos,
tienen un efecto muy escaso sobre los síntomas negativos y cognitivos, que
pueden ser tan incapacitantes como los primeros. Estos fármacos de primera
generación también pueden provocar un tipo de efectos secundarios problemático,
conocido como síntomas extrapiramidales: rigidez, espasmos musculares
persistentes, temblores y agitación.

  1. Los fármacos más modernos se llaman antipsicóticos atípicos porque
    operan de forma diferente a los tratamientos más antiguos. Estos fármacos
    se unen mejor a los receptores de la dopamina en las partes del cerebro
    que causan la psicosis que a los situados en las regiones cerebrales que
    provocan los efectos secundarios sobre el sistema motriz. De esta forma,
    pueden controlar los síntomas positivos de la esquizofrenia y tener muy
    pocos o ningún síntoma extrapiramidal. Los antipsicóticos atípicos también
    son más eficaces que los fármacos de primera generación en el tratamiento
    de los síntomas negativos, cognitivos y afectivos de la esquizofrenia. En
    consecuencia, se recetan mucho más a menudo. Aunque estos medicamentos
    generalmente se toleran mejor, algunos de ellos están relacionados con
    aumento de peso y cambios en el metabolismo de las grasas y la glucosa.
    Estos efectos secundarios no deben ser infravalorados, puesto que están
    asociados con problemas de salud física a largo plazo como enfermedad
    cardiovascular y diabetes.

La adherencia al tratamiento, un problema de primer
orden

Una importante barrera para el tratamiento eficaz de la
esquizofrenia es la adherencia de los pacientes a la medicación, ya que casi la
mitad de ellos no toman los fármacos recetados como les ha indicado su
psiquiatra. Éste es un aspecto crucial, porque dejar de tomar la medicación es
la causa fundamental de las recaídas, además de que condiciona el curso de la enfermedad y aumenta el índice de ingresos,
consumo de tóxicos, deterioro progresivo físico y mental, cronicidad,
desajustes sociofamiliares, etc.

La falta de conciencia de la enfermedad es un factor no
farmacológico que impide la adherencia al tratamiento, además de la falta de
soporte familiar, y/o social, así como el consumo de sustancias tóxicas. Entre
los factores farmacológicos están los efectos secundarios derivados, entre los
que se citan el aumento de peso, desarreglos hormonales y la disfunción sexual.
Los síntomas extrapiramidales, la disfunción sexual y el aumento de peso son
efectos secundarios especialmente relacionados con la falta de cumplimiento
terapéutico.  

El
paciente y sus familiares

Las personas con esquizofrenia no sólo padecen los
síntomas angustiosos de la propia enfermedad, sino que también sufren las
consecuencias sobre su vida laboral y sus relaciones. Dada la carga de la
esquizofrenia, no sorprende que un alto número de los pacientes intente
suicidarse en algún momento de la evolución de la enfermedad. Un estudio
publicado en 1999 descubrió que el 30 por ciento de los pacientes con
esquizofrenia han intentado suicidarse al menos una vez y el 10 por ciento
morirá por suicidio. Muchas personas afectadas por la esquizofrenia también se
vuelven alcohólicas o toman drogas ilegales para tratar de aliviar los síntomas
o en un intento por sobrellevar la sensación de temor, aislamiento y depresión.
El uso de cannabis es especialmente común entre los pacientes más jóvenes y
puede contribuir a desencadenar un brote psicótico. Asimismo, la esquizofrenia
también afecta a la vida familiar e impone una pesada carga en las personas
cercanas a los afectados: estrés por tener que convivir con comportamientos
alterados, reducción de la vida social y lúdica, problemas económicos causados
por la pérdida de ingresos y el estigma asociado a cualquier enfermedad mental.

La
importancia que se merece

En este contexto y debido a
la alta prevalencia de enfermedades mentales, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha anunciado para el 2007 y 2008 la
elaboración de guías de práctica clínica para el manejo de la depresión, la
esquizofrenia, la ansiedad, los trastornos alimentarios y el autismo. Con ellas
se pretende, en palabras de la ministra Elena Salgado, mejorar la atención a
estos pacientes, reducir el estigma y la marginación a los que se ven sometidos
e impulsar las actividades de prevención, diagnóstico precoz, tratamiento,
rehabilitación y reinserción social, con independencia de su lugar de
residencia.



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