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Estrategia para avanzar en la “medicina de alto valor”

La fragmentación de la asistencia y la falta de habilidades clínicas están en la base del sobrediagnóstico y del sobretratamiento, dos de los mayores problemas de la medicina moderna. Frente a esta dinámica, los médicos internistas apuestan por el razonamiento clínico y la humanización de la asistencia, para asegurar una medicina de alto valor. Tal es así que la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) pone en marcha una estrategia para mejorar la evaluación del paciente que se abordará en el Congreso Nacional que la Sociedad celebra en Madrid durante los días 22, 23 y 24 de noviembre.

En el marco de esta estrategia, la SEMI presentará en este encuentro el libro “Por una Medicina de Alto Valor”, un extenso análisis que aporta soluciones en la búsqueda de la efectividad clínica profundizando en el papel que juegan las Unidades de Medicina Interna, resaltando el razonamiento clínico y la necesidad de obtener la mayor efectividad para la salud de las personas.

Para ello, la evaluación general e integral del paciente resulta imprescindible y la entrevista clínica constituye una herramienta clave, ya que fomenta la comunicación médico-paciente, con el fin último de lograr una decisión final compartida entre ambas partes. Sin embargo y –a pesar de su importancia- según estudios internacionales, en el 37% de las visitas los profesionales sanitarios no acaban de enterarse del verdadero motivo por el que el paciente ha asistido a su consulta.

“Debemos dar mayor importancia a la experiencia del paciente y llevar a cabo prácticas clínicas de valor que contribuyan a reducir los riesgos del sobrediagnóstico y el sobretratamiento, que generan riesgos para los pacientes y costes innecesarios”, subraya el Dr. Antonio Zapatero, presidente de la SEMI. En este sentido, la “evaluación general e integral” y los planes individualizados para cada paciente elaborados de manera conjunta deben ser el eje trazador de la continuidad asistencial y un instrumento para reducir los riesgos de las transferencias, especialmente en el abordaje de los pacientes complejos. De hecho, el síndrome post-hospitalización demuestra que concentrar los esfuerzos del trabajo clínico en el diagnóstico principal es un error, ya que los reingresos mayoritariamente se originan por el impacto negativo de las hospitalizaciones en las personas frágiles. “Es por ello que la dimensión generalista y el acercamiento humanista a la atención centrada en la persona es la estrategia acertada”, señala.

Este documento –que propone el impulso del modelo troncal de la formación de especialistas- parte de la realidad de la medicina fragmentada que se practica hoy, “desajustada, especialmente con las necesidades de los pacientes crónicos complejos y las personas frágiles”, indica el Dr. Zapatero.

Tal y como indica el Dr. Jesús Canora, presidente Ejecutivo del Comité Organizador y Científico del Congreso, “creemos que el paciente debe ser el centro de la atención sanitaria y que somos los profesionales los que debemos cambiar nuestra forma clásica de actuar y satisfacer las demandas de las personas enfermas. En el congreso se discutirán nuevas corrientes de gestión como son la atención individualizada, hospitalización a domicilio, relación con otras especialidades, la importancia de la toma de decisiones compartidas, atención integral del paciente crónico, gestión de la fragilidad y otras relacionadas con la calidad asistencial como el “do not do” o el “choosing wisely”.

Pero, ¿cómo deben ser los hospitales del futuro?  “Los actuales cambios demográficos (envejecimiento) y epidemiológicos (epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles) hacen imprescindible una adaptación de los hospitales para dar respuesta a las nuevas necesidades asistenciales de la sociedad”, explica el Dr. Ricardo Gómez Huelgas, vicepresidente 1º de la SEMI. En este sentido, los hospitales del futuro deberán ser capaces de ofertar una asistencia altamente tecnológica y especializada y, al mismo tiempo, asegurar una atención global e integradora en una población cada vez más envejecida y con multicomorbilidad.

En este contexto, los internistas -responsables de coordinar la asistencia de los pacientes pluripatológicos, de los pacientes complejos y de diagnóstico difícil- deberán integrarse en equipos multidisciplinarios, y establecer modelos de asistencia compartida con otros especialistas, cuidando muy especialmente la coordinación con la Atención Primaria, dando así respuesta a las nuevas demandas asistenciales de la población.

 



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