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Estreñimiento: pautas para superarlo

Estreñimiento: pautas para superarlo

Estreñimiento: pautas para superarlo

El estreñimiento (del latín stringĕre, apretar, comprimir) es una condición en la que existe una falta de movimiento regular de los intestinos, lo que produce una defecación infrecuente o con esfuerzo, generalmente de heces escasas y duras. La frecuencia defecatoria normal varía entre personas, desde un par de veces al día hasta tres veces a la semana. Puede considerarse un trastorno según altere o no la calidad de vida. Afecta sobre todo a las mujeres y en especial a dos grupos de edad comprendidos entre los 20 y 35 años y a partir de los 60. Existe la creencia equivocada que si no se evacua diariamente estás estreñido. Lo que ocurre, simplemente, es que el cuerpo está siguiendo su ritmo natural, el cual puede incluir días sin evacuaciones. Algunas personas únicamente evacuan tres veces a la semana, el umbral por debajo del cual ya debe uno preocuparse. Por regla general, una persona está estreñida cuando hace menos de tres evacuaciones por semana, cuando debe hacer mucho esfuerzo en la defecación, cuando las heces son duras y poco hidratadas y/o cuando se producen menos de 30 g de heces en cada evacuación.

Múltiples causas
En cuanto a las causas por las que se produce el estreñimiento son muy variadas, siendo muy frecuentes las relacionadas con el estilo de vida. Destacamos la dieta (baja en fibra, excesivo consumo de alimentos precocinados con alto contenido en grasas, ingesta de poco líquido), la existencia de hábitos de deposición inadecuados, el estrés, la falta de ejercicio físico y sedentarismo y los viajes. Algunos trastornos metabólicos como la hipercalcemia, hipopotasemia, hipomagnesemia, uremia o la deshidratación pueden traer parejo un estreñimiento, así como enfermedades como la diabetes, hipotiroidismo, depresión, Parkinson, etc. También el consumo de medicamentos antiinflamatorios, antidepresivos, relajantes musculares y/o antihipertensivos puede conllevar estreñimiento, así como el uso continuado de laxantes, lo que puede generar dependencia.

Cómo superarlo

1. Una dieta equilibrada, la práctica de ejercicio y la reducción del estrés pueden ayudar a evitar el estreñimiento.

2. En caso de que estas medidas no ayuden a superarlo, hay cinco tipos principales de laxantes que el farmacéutico podrá recomendarte según sea tu caso:

Agentes incrementadores del bolo: actúan absorbiendo agua e hinchándose, lo que a su vez, ablanda las heces y estimula la acción del intestino. Este tipo de laxante puede tardar de 24 a 36 horas en surtir efecto por lo que no se considera adecuado para el tratamiento rápido del estreñimiento agudo. Ejemplos: Plantago, Agar-agar, Metilcelulosa.

Laxantes osmóticos: funcionan llevando agua al colon, lo que ablanda las heces y facilita su pasaje. Sin embargo los agentes osmóticos extraen agua no solamente del colon, sino también del tejido circundante y de los vasos sanguíneos. Como resultado, es muy importante que las personas que usan este tipo de laxantes tomen abundantes líquidos (agua) para equilibrar la pérdida de los mismos. Debido a que las sales (sales de magnesio por ejemplo) que contienen estos productos se absorben en el cuerpo, no se aconseja su uso en personas con presión arterial alta, enfermedades cardíacas o enfermedad renal. Pueden tardar hasta 3 días en hacer efecto, por lo que no son adecuados para el alivio rápido de síntomas.

Laxantes estimulantes: estos laxantes tienen un efecto irritante sobre el revestimiento del colon que estimula los músculos intestinales. También promueven la secreción de agua y electrolitos. En este grupo de laxantes se incluyen los derivados antraquinónicos (sen, cáscara sagrada o Aloe) y los polifenólicos (fenolftaleína, bisacodilo y picosulfato sódico). Existe controversia acerca de los efectos nocivos que el uso continuado de estos agentes produce sobre el intestino. En cualquier caso, se desaconseja un uso frecuente o prolongado de este tipo de laxantes por el riesgo de causar aleraciones hidroelectrolíticos (hiponatremia, hipopotasemia). Su uso debería reservarse para tratar episodios transitorios de estreñimiento intenso o cuando el enfermo no ha respondido a otro tipo de regímenes.

Agentes emolientes (reblandecedores de heces): en este grupo se incluyen el dioctilsulfosuccinato sódico, también denominado docusato sódico y los aceites minerales incluyendo el aceite de parafina. Actúan reblandeciendo las heces, por lo que resultan muy beneficiosos en personas encamadas y en pacientes que reciben opiáceos para el tratamiento del dolor. El aceite de parafina ejerce además un efecto lubricante que favorece el deslizamiento de las heces.

Preparados de uso rectal (enemas y supositorios): la administración de enemas debe de ser firmemente considerada como alternativa en pacientes con heces acumuladas en la región final del intestino grueso. La glicerina se utiliza en forma de supositorios y es de gran utilidad en niños y ancianos. Estimula la evacuación al promover la incorporación rápida de líquidos hacia la luz intestinal, ejerciendo además un efecto lubricante sobre las heces. Los supositorios de glicerina pueden ayudar a conseguir un hábito defecatorio, pero no son un buen tratamiento para el estreñimiento.

Es importante recordar que después de haber tomado un laxante, el colon estará completamente vacío de desechos, después que el laxante haya hecho su efecto. Usualmente se requieren de uno a dos días para que el colon elimine desechos de nuevo.







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